Aun cuando la máquina del lenguaje es invisible a los ojos del usuario humano, no dejamos de atender obsesivamente a sus innumerables botoncitos y lucecitas parpadeantes, Y así, algunas diferencias insignificantes entre las formas presentes en algunos dialectos y las formas académicamente consideradas correctas, como por ejemplo Esta es la señora que su hija… frente a Esta es la señora cuya hija…, Yo me parece que… frente a A mí me parece que…, o Ayer andé tres kilómetros en lugar de Ayer anduve tres kilómetros, se erigen en ejemplos paradigmáticos de lo que debe ser una «gramática correcta».