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Barbara Ehrenreich

Sonríe o muere

  • Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citael año pasado
    Los pensadores positivos han llegado a concebir un universo maravilloso, una aurora boreal inmensa y brillante en la que los deseos se dan la mano con su encarnación. Allí todo es perfecto, o tan perfecto como uno quiera. Los sueños salen y se cumplen por sí solos, los deseos solo esperan ser articulados. Es un sitio de una soledad espantosa.
  • Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citael año pasado
    En otras palabras, la ciencia tiene algo que viene muy bien para la vida social: se apoya completamente en observaciones que pueden ponerse en común con otras personas, y que ellos pueden repetir. Pero en el mundo de lo “que tú decidas que es verdad, es verdad”, ¿qué tipo de conexiones puede trazar la gente entre sí?
  • Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citael año pasado
    que un sistema pueda describirse a partir de la mecánica cuántica, normalmente su masa (m), velocidad (v) y distancia (d) deben ser del orden de la constante de Planck (h) [6,626 × 10-34 julio-segundos]”, es decir, más que diminuto. Y añade que, según ha calculado un científico, “la masa de las moléculas de los neurotransmisores, y su velocidad cuando recorren la distancia de las sinapsis, vienen a ser de dos órdenes de magnitud mayores de lo que tendrían que ser para que actuaran sobre ellas las fuerzas cuánticas.”26 Es decir, que nuestros procesos mentales parecen quedar definitivamente condenados a la prisión determinista de la física newtoniana de siempre.
  • Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citael año pasado
    Quitarse de encima a la gente que “te da bajón” significa correr el riesgo de quedarse solo o, peor aún, desconectado de la realidad. Si algo tiene de desafío la vida en familia, o la vida en compañía de cualquier tipo, es que hay que estar siempre pendiente del humor de los demás, haciéndoles caso cuando tienen razón, y consolándoles cuando lo necesitan.
  • Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citael año pasado
    Hoy, ya casi nadie necesita que le recuerden la importancia de las habilidades interpersonales. La mayoría trabajamos con personas, para personas, o alrededor de otras personas. Nos hemos convertido en el decorado emocional de las vidas ajenas; no tanto individuos con nuestras manías y nuestras necesidades como surtidores de sonrisas y de optimismo.
  • Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citael año pasado
    El cáncer de mama, ahora puedo decirlo con conocimiento de causa, no me hizo más bella ni más fuerte ni más femenina, ni siquiera una persona más espiritual. Lo que me dio, si es que a esto lo queremos llamar “don”, fue la oportunidad de encontrarme cara a cara con una fuerza ideológica y cultural de la que hasta entonces no había sido consciente; una fuerza que nos anima a negar la realidad, a someternos con alegría a los infortunios, y a culparnos solo a nosotros mismos por lo que nos trae el destino.
  • Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citael año pasado
    “Debería mos preguntarnos hasta qué punto tiene algún valor fomentar el optimismo si con eso el paciente ha de disimular su angustia pensando equivocadamente que así vivirá más […] Si un paciente se siente generalizadamente pesimista […] es importante reconocer que esos sentimientos son válidos y aceptables.”
  • Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citael año pasado
    “Lo primero que hay que tener en cuenta es que nuestro sistema inmunológico está diseñado para detectar invasiones externas y pasar por alto a nuestras propias células. Con unas pocas excepciones, el sistema inmunológico no parece reconocer los cánceres que desarrolla el individuo como intrusos, porque de hecho son parte de él mismo.”
  • Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citael año pasado
    Pero el argumento más sorprendente a favor del pesimismo nos lo da un estudio del que es coautor Seligman, realizado en 2001, donde se establece que las personas pesimistas tienden menos a caer en una depresión cuando sufren una desgracia, como la muerte de un familiar.33 Este estudio no se menciona en La auténtica felicidad, pero en su momento Seligman declaró al New York Times que “es importante que el optimismo no sea desfundado [quizá quiso decir “infundado”] ni gratuito.”34 O sea que, después de todo, el pesimismo sí que sirve para algo.
  • Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citael año pasado
    cultura consumista fomenta el que los individuos quieran más –más coches, casas más grandes, televisores, móviles, todo tipo de cacharros–, y el pensamiento positivo está ahí al quite para decirle a cada uno que se merece más, y que puede conseguirlo si de verdad lo desea y está dispuesto a alcanzarlo con su esfuerzo.
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