Citas de “Manson. La historia real” de Tom O'Neill

Nydia
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De ese grupo de personas que fue a matarte, ¿conocías a alguien?
. Entre los más conocidos se contaban los asesinatos del Cotton Club y la muerte de la madre del escritor James Ellroy. Guenther no llegó a resolver este último crimen, pero aun así Ellroy lo elogió, en My Dark Places, calificándolo como uno de los mejores detectives de homicidios que había habido jamás en Los Ángeles.
Tate, Polanski y Sebring, unas veces con vehemencia, otras mediante escuetos e-mails o llamadas telefónicas. «No me interesa.» «No quiero implicarme.» O una simple palabra: «No». Warren Beatty y Jane Fonda dijeron que no. Jack Nicholson y Dennis Hopper, ambos supuestamente muy unidos a Tate y a Polanski: no y no. Candice Bergen, novia de Terry Melcher cuando se produjeron los crímenes, también se negó, igual que David Geffen, Mia Farrow y Anjelica Huston, entre otros.

Como se iban amontonando las negativas, tuve mi propio ataque de paranoia. ¿Se me había escapado algo? Yo solo había preguntado si les gustaría hablar de las repercusiones de los asesinatos en su comunidad; no había dado la impresión de querer fisgonear. Por otro lado, Premiere, dedicada por entero como estaba al negocio del cine, solía suscitar cierto entusiasmo entre esa gente. Bruce Dern: no. Kirk Douglas: no. Paul Newman: no. Elliot Gould, Ann-Margret, Hugh Hefner: no, no y no.

WTF

El valle de las muñecas,

Película

Según Gregg Jakobson, Manson creía sinceramente que «la única finalidad del hombre negro en el mundo era servir al hombre blanco».
6 ¿Quién era Reeve Whitson?
nashsmb
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«Yo era un misionero sin importancia, casi un hereje, pero trabajé duro y a tope en la viña porque era divertido, divertido. ¿En qué otro sitio podría un fogoso chico norteamericano mentir, matar, engañar, robar, timar, violar o saquear con la autorización y la bendición de Su Alteza? ¡Un rollo fabuloso, hermano!».
nashsmb
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sociedad».
Es fácil ver cómo una investigación así podía aplicarse a los hippies de finales de los sesenta. La mayoría de los norteamericanos desaprobaban el ácido, como desaprobaban todas las drogas, pero hizo falta un Charles Manson para darle al LSD unas dimensiones nuevas y temibles. De repente provocaba violencia, y los hippies que lo consumían eran percibidos como individuos peligrosos y de ojos desorbitados cuando en otro tiempo habían sido hedonistas inofensivos, bien que insustanciales y pueriles.
nashsmb
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Los orientales —escribió— eran considerados una amenaza para las estructuras vigentes de este país.» Empañar su imagen significaba que podían ser «diferenciados y degradados a satisfacción de la
En busca de Kitty Lutesinger
kgnpfjy
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perdido el cuchillo, aunque seguía aporreándole, él se precipitó hacia la puerta principal y llegó hasta la zona de césped. Watson detuvo su huida con dos balas más y luego lo derribó y le golpeó la cabeza con la culata una y otra vez, con tanta fuerza que el lado derecho de la empuñadura se hizo añicos y el cráneo de Frykowski se resquebrajó.
Dentro, Tate estaba sollozando. De pronto, Folger, que se había quitado el lazo del cuello, salió también como un rayo por la puerta. Había recorrido ya la mitad del césped delantero, con el camisón ondeando a su espalda como si fuera un espectro, cuando Krenwinkel la atrapó y le hundió el cuchillo, tras lo cual se lo clavó otras veintiocho veces. Llegó Watson, y Folger se quedó sin fuerzas y dijo
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Forastero en tierra extraña,
n agosto de 1969, los P
—Estuvo ahí durante
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—Si tomas LSD el suficiente número de veces, alcanzas un estado de vacío —había dicho Manson en la sala—. Estás en una fase de ausencia de pensamiento.
Nadie ahondó en ello. La maldad intrínseca, sacada de unas mujeres jóvenes por un genio, ya era algo. Y ese algo era mejor que «un estado de vacío».
nashsmb
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Puede que en su personalidad carismática, enigmática, haya algo, alguna cualidad intangible que todavía nadie haya sido capaz de aislar e identificar. Puede que ese algo lo aprendiera de otros. Sea lo que fuere, creo que Manson tiene un conocimiento cabal de la fórmula que utilizó. Y me preocupa que no lo tengamos nosotros.
nashsmb
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«Todas las historias tenían algo en común: que de algún modo las víctimas habían provocado su asesinato… La actitud se resumía en el siguiente epigrama: “Vive de forma rara, muere de forma rara”».
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¿Nos está diciendo que es posible hacer esto, que una escuela del crimen así puede apoderarse de la mente humana?
—Sí, estoy diciendo esto, en efecto —respondió Fort, que por otra parte no había visto nunca nada igual. Comparaba el caso con los gobiernos que, mediante la vaga influencia del patriotismo, preparan a sus soldados para que maten en nombre de su país.
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—Pongamos que, con sus conocimientos sobre el LSD, usted crea una escuela del crimen, y luego lleva ahí a diversas personas a las que programa para salir y cometer crímenes aquí, allá, en todas partes…
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En uno de los más notables intercambios de palabras del juicio, el abogado de Manson, Irving Kanarek, preguntó al doctor Fort si podía existir «una escuela del crimen», llena de marginados sociales alimentados con LSD:
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