Manson. La historia real, Tom O'Neill
Tom O'Neill

Manson. La historia real

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Andres RC
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Aunque parecía improb
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Todo comenzó con el
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sto no pudo hac
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podía averiguar de dónde sacaba Whitson el dinero, quizá entendería mejor lo que h
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Pues claro —dijo Watnick cuando se lo dije—. «Informante confidencial» sig
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decir de la mayoría, el propio Doyle figuraría en la lista de los charlatanes, desde luego. Doyle admitía tener una naturaleza paranoica. Llevaba unos meses enganchado
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Departamento de Policía de Los Ángeles encargó los dos casos, los asesinatos
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Algo que conmocione al mundo
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Dos décadas de retraso
Nydia
Nydiacompartió una citahace 8 meses
De ese grupo de personas que fue a matarte, ¿conocías a alguien?
MaJo Villavicencio
MaJo Villavicenciocompartió una citahace 9 meses
. Entre los más conocidos se contaban los asesinatos del Cotton Club y la muerte de la madre del escritor James Ellroy. Guenther no llegó a resolver este último crimen, pero aun así Ellroy lo elogió, en My Dark Places, calificándolo como uno de los mejores detectives de homicidios que había habido jamás en Los Ángeles.
Diego Salvatore Cabrera
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Según Gregg Jakobson, Manson creía sinceramente que «la única finalidad del hombre negro en el mundo era servir al hombre blanco».
Diego Salvatore Cabrera
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6 ¿Quién era Reeve Whitson?
nashsmb
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«Yo era un misionero sin importancia, casi un hereje, pero trabajé duro y a tope en la viña porque era divertido, divertido. ¿En qué otro sitio podría un fogoso chico norteamericano mentir, matar, engañar, robar, timar, violar o saquear con la autorización y la bendición de Su Alteza? ¡Un rollo fabuloso, hermano!».
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sociedad».
Es fácil ver cómo una investigación así podía aplicarse a los hippies de finales de los sesenta. La mayoría de los norteamericanos desaprobaban el ácido, como desaprobaban todas las drogas, pero hizo falta un Charles Manson para darle al LSD unas dimensiones nuevas y temibles. De repente provocaba violencia, y los hippies que lo consumían eran percibidos como individuos peligrosos y de ojos desorbitados cuando en otro tiempo habían sido hedonistas inofensivos, bien que insustanciales y pueriles.
nashsmb
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Los orientales —escribió— eran considerados una amenaza para las estructuras vigentes de este país.» Empañar su imagen significaba que podían ser «diferenciados y degradados a satisfacción de la
Diego Salvatore Cabrera
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En busca de Kitty Lutesinger
kgnpfjy
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perdido el cuchillo, aunque seguía aporreándole, él se precipitó hacia la puerta principal y llegó hasta la zona de césped. Watson detuvo su huida con dos balas más y luego lo derribó y le golpeó la cabeza con la culata una y otra vez, con tanta fuerza que el lado derecho de la empuñadura se hizo añicos y el cráneo de Frykowski se resquebrajó.
Dentro, Tate estaba sollozando. De pronto, Folger, que se había quitado el lazo del cuello, salió también como un rayo por la puerta. Había recorrido ya la mitad del césped delantero, con el camisón ondeando a su espalda como si fuera un espectro, cuando Krenwinkel la atrapó y le hundió el cuchillo, tras lo cual se lo clavó otras veintiocho veces. Llegó Watson, y Folger se quedó sin fuerzas y dijo
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Forastero en tierra extraña,
Diego Salvatore Cabrera
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n agosto de 1969, los P
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