bookmate game
Vicente Blasco Ibáñez

Los cuatro jinetes del apocalipsis

    Nicole Alcantara Moralescompartió una citahace 8 años
    Pero en la tierra, los más nobles propósitos rara vez son oídos,
    Sebas CMcompartió una citahace 2 años
    El padre quedó mirando con extrañeza la rústica tumba. Su hijo estaba allí, ¡allí para siempre!… ¡Y no lo vería más! Lo adivinó dormido en las entrañas del suelo, sin ninguna envoltura, en contacto directo con la tierra, tal como le había sorprendido la muerte, con su uniforme miserable y heroico. La consideración de que las raíces de las plantas tocaban tal vez con sus cabelleras el mismo rostro que él había besado amorosamente, de que la lluvia serpenteaba en húmedas filtraciones a lo largo de su cuerpo, fue lo primero que le sublevó, como si fuese un ultraje. Hizo memoria de los exquisitos cuidados a que se había sometido en vida: el largo baño, el masaje, la vigorización del juego de las armas y del boxeo, la ducha helada, los elegantes y discretos perfumes… ¡Todo para venir a pudrirse en un campo de trigo, como un montón de estiércol, como una bestia de labor que muere reventada y la entierran en el mismo lugar de su caída!

    Quiso llevarse de allí a su hijo inmediatamente y se desesperó porque no podía hacerlo. Lo trasladaría tan pronto como se lo permitiesen, erigiéndole un mausoleo igual a los de los reyes… ¿Y qué iba a conseguir con esto? Cambiaría de sitio un montón de huesos; pero su carne, su envoltura, todo lo que formaba el encanto de su persona, quedaría allí confundido con la tierra.. El hijo del rico Desnoyers se había agregado para siempre a un pobre campo de la Champaña. ¡Ah miseria! ¿Y para llegar a esto había trabajado tanto él, amontonando millones?…
    Luisa Maldonadocompartió una citahace 3 años
    Esta novela la escribí en París cuando los alemanes estaban a unas docenas de kilómetros de la capital, y bastaba tomar un automóvil de alquiler en la plaza de la Ópera para hallarse en menos de una hora a pocos metros de sus trincheras, oyendo sus conversaciones a través del suelo siempre que cesaba el traquetear de fusiles y ametralladoras, restableciéndose el silencio sobre los desolados campos de muerte.
    Nicole Alcantara Moralescompartió una citahace 8 años
    Además, ¿no iban á casarse tan pronto como les fuese posible?...
    alexandravero7armyf7compartió una citael mes pasado
    el caballo blanco, el rojo, el negro y el pálido los aplastaban con indiferencia bajo sus herraduras implacables: el atleta oía el crujido de sus costillajes rotos, el niño agonizaba agarrado al pecho maternal, el viejo cerraba para siempre los párpados con un gemido infantil.
    alexandravero7armyf7compartió una citael mes pasado
    La pobre humanidad, loca de miedo, huía en todas las direcciones al escuchar el galope de la Peste, la Guerra, el Hambre y la Muerte.
    alexandravero7armyf7compartió una citael mes pasado
    el primer jinete sobre un caballo blanco. En la mano llevaba un arco y en la cabeza una corona: era la Conquista
    alexandravero7armyf7compartió una citael mes pasado
    tenía una balanza en la mano
    alexandravero7armyf7compartió una citael mes pasado
    un caballo de color pálido
    alexandravero7armyf7compartió una citael mes pasado
    ad. El fuerte, para serlo, no necesita mostrarse cruel; resulta más grande cuando no abusa de su fuerza y es bueno
fb2epub
Arrastra y suelta tus archivos (no más de 5 por vez)