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Libros
Raquel Castro

El ataque de los zombis

  • Sandy Jaguarcompartió una citahace 6 años
    cuando estamos contentos la cabeza nos funciona nomás a la mitad.
  • Cathicompartió una citahace 6 años
    ¿qué problema puede tener un zombi? Caray, hasta muerto sigue siendo un manipulador chantajista y egocéntrico.
  • Javier Roblescompartió una citahace 2 años
    ella está muy contenta de que ahora tiene trabajo diario así que no le funciona bien la cabeza, porque cuando estamos contentos la cabeza nos funciona nomás a la mitad
  • Javier Roblescompartió una citahace 2 años
    Hay otros que tienen como déficit de atención; nada les interesa tanto como para quedarse en un solo sitio
  • Javier Roblescompartió una citahace 2 años
    hay unos como Fede, que pareciera que se apegan a un lugar o a una persona
  • Fernando Rodríguezcompartió una citahace 2 años
    Y corres.

    Y te siguen.

    Y te alcanzan.

    Mientras destrozan tu cuerpo sientes dolor pero es más fuerte el enojo, más la tristeza, y más (todavía) la desilusión.
  • Fernando Rodríguezcompartió una citahace 2 años
    Sientes miedo. No es para menos: hay cadáveres con el rostro destrozado
  • Tann Zavalacompartió una citahace 6 años
    Tengo tos. Bueno, primero pensé que era tos, pero luego me fui a ver en el espejo del baño, abrí grande la boca… y vi que había un puercoespín en mi garganta.
  • Mayecompartió una citahace 6 años
    Me hizo una seña de que mi descuido no tenía importancia y me explicó, ya más tranquilo, que era un representante de la empresa multinivel Jelco (se pronuncia jelco), que se dedicaba a la venta de almas.

    —Antes se llamaba Infierno y nos dedicábamos a comprarlas. Pero algo pasó con la oferta y la demanda, ¿sabe? De pronto teníamos miles, millones de almas almacenadas —perdone la redundancia— y nos dimos cuenta de que nuestras ganancias no habían… digamos… aumentado… bueno… que comprar almas no es buen negocio.

    Negocios raros 😂 El capitalismo nunca se detiene, menos con el infierno.

  • Mayecompartió una citahace 6 años
    Lo peor de todo es que me lo habían vaticinado: cuando acepté el trabajo hubo quien me dijo que iba a ser terriblemente absorbente; que perdería a mis amigos y a mi novio y que terminaría con mucha ropa de marca y mucho zapato cuco, pero sola como un perro. Que acabaría como propiedad de mi jefe.

    Vaticinio general: precarización y explotación laboral.

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