Bruce W. Cameron

La razón de estar contigo

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Jackson Suárezcompartió una citahace 4 años
Los humanos eran capaces de hacer muchas cosas increíbles, pero muchas veces se quedaban sentados haciendo palabras sin hacer nada más.
Belén Velázquezcompartió una citahace 3 años
Mi cola empezó a moverse en el aire por sí misma; cuando noté con sorpresa que la mujer me levantaba del suelo, me apresuré a lamerle la cara. La mujer se reía, encantada.
Blanca Hernándezcompartió una citahace 3 años
Los perros tenemos trabajos importantes, como el de ladrar cuando suena el timbre, mientras que los gatos no tienen ningún tipo de función en una casa.
b4855491051compartió una citahace 3 años
Cada vez que decidía acuclillarme y aliviarme, todos se volvían locos. Me cogían y corrían hacia la puerta, me dejaban rápidamente en la hierba y se me quedaban mirando hasta que yo me recuperaba del susto y podía continuar con mis asuntos, que siempre merecían tantos elogios que al final me pregunté si no sería esa mi principal función en la familia. Pero sus elogios no eran muy coherentes, porque había unos papeles que me habían dejado para que los rompiera y, si yo me aliviaba en ellos, también decían que yo era un buen perro, pero lo decían con alivio y no con alegría. Y, tal como he dicho, a veces estábamos todos juntos en la casa y se enfadaban conmigo por hacer exactamente lo mismo
Belén Velázquezcompartió una citahace 3 años
No hubo dolor, no hubo miedo, no hubo nada más que la sensación de que mi valiente chico se iba al lugar al que debía ir.
Walter Edwin Anyaypoma Oconcompartió una citahace 10 días
Mi propósito, toda mi vida, había consistido en amarlo y en estar con él, en hacerlo feliz
Walter Edwin Anyaypoma Oconcompartió una citael mes pasado
Reconfortante, profunda y repleta de momentos de felicidad y risas, La razón de estar contigo no es tan solo la historia emotiva de las múltiples vidas de un perro, es también la narración de las relaciones de los humanos vistas desde los ojos de un perro y de los inquebrantables lazos que existen entre el hombre y su mejor amigo.
Maricela Cerezocompartió una citahace 9 meses
Lo llevé hasta donde estaba la señora
Laura Coronelcompartió una citael año pasado
Ni siquiera me atrevía a desafiar a Fast cuando colocaba su cabeza sobre mi espalda y me empujaba con el pecho. Vale, que fuera él el jefe.
Maricela Cerezocompartió una citael año pasado
Cuando las noches se hicieron f
Maricela Cerezocompartió una citael año pasado
Una cosa que el gat
Vivi Escobarcompartió una citael año pasado
Cuando recordé lo que había significado para todo el mundo decir adiós a Bailey, a Ellie y a los gatos, supe que necesitaría mi ayuda para enfrentarse a la vida sin el chico
Vivi Escobarcompartió una citael año pasado
que no estaba solo ahora que abandonaba el mundo, sino que estaba siendo cuidado por un perro que lo amaba más que a ninguna otra cosa en el mundo
Vivi Escobarcompartió una citael año pasado
Ese era el único gato que me había gustado conocer.
Bueno, eso no es del todo cierto. A pesar de que me resultaba profundamente irritante, el constante afecto de Tinkerbell hacia mí había acabado por complacerme
Vivi Escobarcompartió una citael año pasado
Fue un día triste, el día que tuve que llevarme a Jasper. Pero vivió mucho tiempo. Cuarenta y cuatro es mucho para un burrito
Vivi Escobarcompartió una citael año pasado
Me preguntaba si Maya sabía que se acercaba el día en que yo ya no estaría con ellos. Era de sentido común que iba a morirme, de la misma manera que habían muerto Emmet y Stella. Eso era lo que sucedía. Cuando era Toby, cuando era Bailey: todo era lo mismo
Vivi Escobarcompartió una citael año pasado
Me incorporé de un salto. Al y Maya me miraron, sorprendidos.
—Parece que a Ellie le gusta —dijo Al.
Vivi Escobarcompartió una citael año pasado
Ángel? ¿Quieres que mi hijo se llame Ángel? No sé, no sé… Puede que no sea buena idea dejar el nombre de este niño en manos de una mujer que le puso Tinkerbell a su gato
Vivi Escobarcompartió una citael año pasado
Ese año, Emmet y Stella murieron. Maya estuvo llorando y se sintió muy triste. Al también estaba un poco triste. La casa parecía vacía sin ellos. Tinkerbell necesitaba mi constante consuelo ahora que era el único gato. Muchas veces me despertaba de mi cabezada y me lo encontraba apretado contra mí. Otras veces (lo que me resultaba incluso más desconcertante) estaba de pie y me miraba fijamente. No comprendía por qué tenía ese apego hacia mí. Estaba claro que mi razón para vivir no era ser la madre sustituta de un felino, pero no me molestaba demasiado e incluso le permitía que me lamiera de vez en cuando, pues aquello parecía hacerla
Vivi Escobarcompartió una citael año pasado
Maya se detuvo y se dio la vuelta, igual que yo. La última imagen que tengo de Jakob es la de verle coger en brazos a su hija mientras me dirigía una sonrisa
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