Mariana Enríquez

Ese verano a oscuras

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Liliana Magdalenocompartió una citahace 8 meses
¿La tenía que matar porque iba a dejarlo, estamos todos locos? ¿Y la nena qué tenía que ver? «Es que debió pensar que la nena era la hija de una traidora», dijo mi padre desde el sillón y mi madre, escandalizada, le gritó: «Ahí está, mirá cómo se interpretan y se justifican entre machos». «Yo no justifico nada, qué estás diciendo»,
Liliana Magdalenocompartió una citahace 8 meses
A los 15 años, cuando una chica no tiene futuro toma el sol con todo el cuerpo cubierto de Coca-Cola y a la piel pegoteada se acercan las moscas. O se enamora de la muerte y se tiñe el pelo y los jeans de negro. Si puede se compra un velo y guantes de encaje. Algunas de mis compañeras de colegio se pasaban las tardes
Judith Cortéscompartió una citahace 10 meses
«Ahí está, mirá cómo se interpretan y se justifican entre machos».
Claucompartió una citael año pasado
«Mejor ser puto que ser cómplice», le había contestado él y mi papá esta vez no quiso explicarme de qué hablaba, pero creo que lo entendí.
Noé y Dariscompartió una citahace 16 días
sangre y carne que decoraban nuestro edificio y que los bomberos no habían podido quitar del todo, y tampoco la lluvia, porque todos sabemos que las manchas de sangre son las más difíciles de limpiar, incluso cuando ya no es posible verlas
Noé y Dariscompartió una citahace 16 días
Qué mujeres?

—Yo vi una película una vez. Hay mujeres que cuando hay guerra les gusta quedar embarazadas. Dicen que dar vida es como combatir a la muerte
Cristinacompartió una citahace 17 días
En la tele sugerían que la bailarina —se llamaba Luisina— tenía un amante, pero a mi madre la irritaba ese dato. Es como culparla, decía. ¿La tenía que matar porque iba a dejarlo, estamos todos locos? ¿Y la nena qué tenía que ver?
Cristinacompartió una citahace 17 días
Mis padres quisieron tirar el libro a la basura una vez. No había bastante muerte ya, acaso, decían, hablaban de la dictadura y los torturadores; no entendían que a Virginia y a mí nos gustaba otro tipo de infierno, un infierno irreal y ruidoso, uno de máscaras y motosierras, de pentagramas pintados con sangre en la pared y cabezas guardadas en la heladera.
Angélica Bustamantecompartió una citael mes pasado
No había bastante muerte ya, acaso, decían, hablaban de la dictadura y los torturadores; no entendían que a Virginia y a mí nos gustaba otro tipo de infierno, un infierno irreal y ruidoso, uno de máscaras y motosierras, de pentagramas pintados con sangre en la pared y cabezas guardadas en la heladera
Lizzy Garciacompartió una citael mes pasado
No había bastante muerte ya, acaso, decían, hablaban de la dictadura y los torturadores; no entendían que a Virginia y a mí nos gustaba otro tipo de infierno, un infierno irreal y ruidoso, uno de máscaras y motosierras, de pentagramas pintados con sangre en la pared y cabezas guardadas en la heladera.
VaniaMelivethcompartió una citahace 2 meses
porque todos sabemos que las manchas de sangre son las más difíciles de limpiar, incluso cuando ya no es posible verlas.
VaniaMelivethcompartió una citahace 2 meses
Nos dijo una pavada sobre el pastorcito mentiroso y el lobo y yo pensé lobo serás vos, no serás torturador vos, ningún policía de la dictadura estaba preso en esa época, peor que Carrasco sos vos, pensé y quise escupirlo pero me contuve porque sabía de lo que era capaz un policía.
VaniaMelivethcompartió una citahace 2 meses
«Ahí está, mirá cómo se interpretan y se justifican entre machos».
VaniaMelivethcompartió una citahace 2 meses
Cuando insinuamos que podían considerarse asesinos seriales a los dictadores, se enojaron mucho con nosotras
VaniaMelivethcompartió una citahace 2 meses
El calor atontaba a la gente, igual que la muerte
VaniaMelivethcompartió una citahace 2 meses
«No hay asesinos seriales en la Argentina», dijo mi padre y se sirvió vino. «Salvo que cuentes a los generales», agregó mi madre
VaniaMelivethcompartió una citahace 2 meses
Los nombres de nuestro fin del mundo eran crisis energética, hiperinflación, bicicleta financiera, obediencia debida, peste rosa. Era 1989 y no había futuro.
VaniaMelivethcompartió una citahace 2 meses
¿Qué quería decir deuda externa? Eran las palabras más feas y tristes que podía imaginarme.
Michelle Vencescompartió una citahace 2 meses
Mi padre hablaba del futuro pero yo no lo entendía. Era tan lejano como los años 30 y el asesino de niños que había muerto en Ushuaia. Mi padre se preocupaba demasiado, igual que la madre de Virginia, que se la pasaba en camisón y preguntándose en voz alta qué iban a hacer sus hijos, qué iban a hacer ellos, qué iba a pasar.
Stephanie Burckhardcompartió una citahace 3 meses
«No hay asesinos seriales en la Argentina», dijo mi padre y se sirvió vino. «Salvo que cuentes a los generales», agregó mi madre; parecían querer pelear, otra vez.
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