Vicente Monroy

Contra la cinefilia

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    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    El leitmotiv «esto no es cine», sobre el que reflexionábamos al principio de este libro, es mucho más que un capricho jactancioso de los cinéfilos: también es un argumento esencial de su identidad. Solo unas pocas imágenes (las más puras) están llamadas a formar parte de su historia. Desconocemos sus cualidades, pero sabemos todo lo que no son: el cine no es televisión, no es YouTube, no es la retransmisión de un partido de tenis, no es ralentización, no es digital, no son superhéroes, no es la guerra, etcétera. A fin de cuentas, no es gran cosa: apenas un rinconcito prestigioso del amplio territorio de las imágenes, demasiado frágil para definirse positivamente. Prolongando la metáfora humanizadora, todas las imágenes nacen iguales y libres; el cine no es más que la historia de su opresión.
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Puede ser en las acomodaticias series de la HBO o en las citas superficiales de las películas de Philippe Garrel o Pedro Costa: el cine redunda como un eco cada vez más débil en un universo condenado a la repetición.
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    «El cine es un fenómeno idealista», escribió en una ocasión André Bazin.(115) Su transformación en arte se inscribió en este vínculo de camaradería entre el espectador y las imágenes. No fue una relación despreciable. En el futuro, el relato social del último siglo y medio será indisociable de esta confusión entre lo histórico y lo íntimo que ha sido el gran sueño de la cinefilia: un proyecto radical, a veces revolucionario, que cambió para siempre nuestra manera de mirar las cosas que nos rodean. Y nuestra forma de mirar es en gran medida nuestra forma de ser. La cinefilia inventó lenguajes, relatos morales, trágicas enfermedades, activó vínculos hasta entonces inéditos del hombre con el medio, le llevó la contraria a la historia del arte. Llena de boutades, de frases rotundas, de sectas, de batallas, esta disparatada ciencia de la mirada, este amour fou lo negó todo para volver a afirmarlo.
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Para algunos, como el crítico argentino Nicolás Prividera, el cine ha sido finalmente tomado por los turistas: «La cinefilia es un país imaginario con sus grandes capitales, sus pueblos perdidos, sus zonas salvajes y sus cementerios inquietos, a los que la compulsión del turista empuja a visitar hasta en sus más remotas moradas para sacarse una selfie»(112).
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Para los cinéfilos, la proximidad de las imágenes constituye una pérdida de su excepcionalidad, una pérdida que se agrava con el paso del tiempo, con la proliferación excesiva de voces monótonas y medios de opinión súbita, redes sociales que fomentan la competitividad en el número acrítico de visionados, el uso extendido de mecanismos de valoración que enmarañan el diálogo, juicios superficiales.
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    La sobreabundancia provoca un hastío y una tendencia al desencanto.
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Las películas ya no se contemplan, ahora se consumen. El nuevo estado de las imágenes reduce al cinéfilo a vagar como un fantasma de otra época por un mundo que ya no le pertenece. La sensación de tenerlo todo al alcance de la mano es una trampa. La experiencia cinéfila no se ve estrictamente favorecida por la proximidad de las películas, en la medida en que, al tiempo que fortalece las líneas de estudio y análisis, también dificulta la construcción de una biografía íntima como espectador, que es tan importante o más que las propias películas.
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Lo que estaba en peligro para nuestros cinéfilos no era el carácter «cinematográfico» del cine, sino su carácter «humano». Las buenas películas seguían existiendo, pero ya no interpelaban al espectador. Los signos de esta deshumanización estaban aquí y allí, flotaban en el aire. Su reconocimiento obsesivo se convertía en una suerte de esquizofrenia cinéfila. El cinéfilo, como un buscador de oro, rastreaba por todas partes pruebas de la muerte del cine.
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Resulta llamativo que, para señalar el humanismo de este profesor de la vieja escuela, Weddle no recurriera a sus enseñanzas. Insistía en cambio en su expresividad corporal, en sus aspavientos. Constituían las pruebas de un amor desenfrenado. Como decía el verso de Pierre Reverdy: «No hay amor, solo hay pruebas del amor»(104). Amor tan grande que, de ser verdadero, solo podía probarse así: mediante impulsos que desbordaban del cauce de lo racional y de la expresión ordinaria, induciendo arrebatos. La terminología inhumana y sobredimensionada de la semiología y el posestructuralismo suponía el impulso contrario de este más allá de las palabras que obligaba a Casper a saltar de la silla, a cantar, a garabatear exageradamente. Lo que Casper sabía del cine no podía explicarse con palabras, porque pertenecía al orden de la ensoñación.
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    La presente crisis no era de tipo creativo, sino de tipo sentimental. Aquel arte prometedor, que apenas unas décadas antes había obrado el milagro de articular en un único gesto los ritos de ocio, los ritos sentimentales y los ritos intelectuales de varias generaciones, se había convertido de repente en un capítulo del pasado. Se había roto la conexión lingüística que cimentaba toda una cultura y todo un universo de afectos. La ruptura de este vínculo suponía una pérdida de valor incalculable, porque era la cinefilia la que hacía que el cine no fuera una simple sucesión de películas inconexas, sino un verdadero mundo sostenido en el amor y la fe. Sontag decía que el cine tenía apóstoles (era una religión). El cine era una cruzada. Para los cinéfilos, las películas lo encerraban todo: eran tanto el Libro del arte como el Libro de la vida.(101)
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    El orgullo de no ver suponía un alarde definitivo de independencia: podía prescindir del acto más elemental de su condición cinéfila, el acto de mirar, porque tenía una fe ciega en las palabras de Rivette. En el mismo artículo contaba cómo a principios de los años noventa repartió entre los alumnos de una de sus clases universitarias fotocopias del artículo de Rivette, y estudió sus reacciones, a todas luces escépticas. Señal, decía, no solo de que los travellings ya no tenían nada que ver con la moral, sino de que el pensamiento contemporáneo del cine se había vuelto demasiado débil para cuestiones semejantes.(99)
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    En “Le celluloïd et le marbre” sostenía que estaba muy bien ser un puro cinéfilo, no tener otra cultura, cultivarse únicamente por el cine. Ahora, por desgracia, hay gente que la única cultura que tiene es la cinematográfica, que piensa únicamente en el cine, que hace películas en las que hay seres que solo existen en el cine. Tanto si son reminiscencias de viejas películas como si son personajes cuya profesión es el cine. ¡El número de películas que ponen en escena historias de cineastas es espantoso! Creo que en la vida hay otras cosas además del cine, y que el cine necesita alimentarse de ellas. Es el arte que menos se puede alimentar de sí mismo»(95).
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Finalmente, como ha apuntado David Bordwell, la exaltación de la figura del autor tiene como consecuencia una anulación del contexto histórico y cultural del cine, una operación que preside los relatos cinéfilos de los años cincuenta y sesenta. Los cinéfilos llegan a considerar que «Griffith es contemporáneo de Resnais, Feuillade de Cukor, y los lazos que atan a Mizoguchi con la cultura japonesa son irrelevantes porque, en palabras de Luc Moullet, “las obras maestras están fuera del tiempo y del espacio”»(92).
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Todavía hoy llamamos «cine de autor» a todo aquel en el que las intenciones artísticas del director están en primer plano, e incluso decimos que existe un «cine de ensayo», por no hablar de aquella hermosa polémica que enfrentó a Rohmer con Pier Paolo Pasolini en los años setenta, sobre la preferencia por un «cine de prosa» o por un «cine de poesía»
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Algunos llegan a creer en la forma cinematográfica en un sentido platónico, como si tendiera puentes secretos entre lo visible y lo invisible, entre el mundo material y el mundo de las ideas
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    El artículo de Mulvey concluía con una propuesta radical: para destruir el placer masculino, había que destruir el lenguaje cinematográfico. La muerte del cine era en este caso una forma de eugenesia, necesaria para la liberación de la mujer
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Es fácil comprobar que la cinefilia ha sido tradicionalmente un asunto de hombres. Los testimonios recogidos en este libro dan buena muestra de la asimetría histórica que existe entre la cantidad de puntos de vista de ambos géneros. La aparición de voces femeninas fue tardía. Resulta especialmente significativa la ausencia casi total de mujeres en las discusiones de las revistas parisinas de los años cincuenta y sesenta, período sobre el que se asienta todavía el mito romántico de la cinefilia. Un mito masculino, tanto en el ámbito de las prácticas que desarrollaba como en un sentido espiritual: vida nocturna, sesiones de madrugada en cines suburbiales, pero también un tipo de camaradería, una actitud polémica, incluso fanfarrona, un dogmatismo político testarudo, una visión egoísta de las relaciones sentimentales. Esta manera de ser y de actuar se fundamentaba en las propias películas.
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Algunas de las declaraciones que venimos leyendo coinciden en señalar los efectos físicos que las películas causan en el espectador. Heridas, huellas, golpes, pulsiones, enfermedades. Se diría que el cine no es únicamente una forma de expresión, sino algo más, una experiencia traumática en la que participa el cuerpo entero. La sala se presenta como un mundo dividido, desgarrado, un campo de combate intelectual y sensorial en el que la voluntad de control de las imágenes se enfrenta a la racionalidad del espectador. Por este motivo, el «efecto de sutura» se ha señalado frecuentemente como algo nocivo, capaz de ocasionar un verdadero trastorno de la conciencia, con especiales consecuencias para los espíritus más influenciables.
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    La historia de la cinefilia discurre a través de la atención a estos destellos fortuitos, que fortalecen la creencia en la objetividad de las imágenes. Bazin consideraba que eran la base de la grandeza del cine, porque «el azar y la realidad tienen más talento que todos los directores del mundo»
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Como consecuencia de su visión soberana, no busca en las películas únicamente tramas apasionantes, personajes, diálogos o formas plásticas. También es un curioso flâneur, que deambula por las imágenes capturando detalles, expresiones, sorprendentes descubrimientos. La verificación y la ampliación del mundo de las películas es una parte esencial de su ejercicio
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