el acceso a la gratitud significa el reconocimiento de todo lo que he recibido del Otro. Agradecer significa reconocer la gracia del Otro, su absoluta diferencia. En este sentido, la forma más elevada de gratitud es la de la plegaria, en la que agradecemos el regalo del ser, el regalo de nuestra presencia en el ser. En la gratitud, de hecho –como en la forma más radical de plegaria–, no se pide nada, sino que simplemente se dan las gracias por lo que se ha recibido. Es el rasgo esencial de todo discurso amoroso: no te estoy agradecido por ninguna de tus propiedades o virtudes, por ninguno de tus atributos, sino por tu propia existencia.