otra rareza sería la planta de las mariposas. Asclepias curassavica era el nombre. O algodoncillo, venenillo, bandera española, flor de sangre, platanillo, hierba María, mataganado, burladora: el hombre del vivero me los recitó todos. Y yo pensé en cuánto empeño poníamos en inventar palabras para decir lo mismo. Tenemos un idioma al que le gusta alardear.