Ryszard Kapuściński

Un día más con vida

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    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    Ya no querían a Angola.

    Estaban hasta la coronilla de un país que debía de haber sido su tierra prometida y que no les había aportado sino decepción y humillación. Decían adiós a su casa africana con una mezcla de desesperación y rabia, de pena e impotencia, y con la sensación de abandonarla para siempre. Lo único que querían era salvar la vida y sacar sus bienes.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    Pasaron muchas cosas antes de que la ciudad fuera clausurada y condenada a muerte. Como el enfermo que en los últimos momentos de su agonía parece revivir y recupera las fuerzas por unos instantes, a finales de septiembre la vida en Luanda adquirió un vigor y un ritmo inusitados.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    gente huía de Angola como se huye de la peste inminente o del aire fétido que no se ve pero que siembra la muerte. Luego vendrá el viento, y la arena borrará las huellas del último hombre.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    pasan horas antes de que se tome alguna decisión acerca de quién, finalmente, va a hacerse con una plaza.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    Ningún parecer acaba por granjearse una general aprobación. La desesperada multitud se lanza al abordaje de cada uno de los aviones y
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    Resulta difícil organizar a los portugueses, porque se trata de individualistas declarados, de naturalezas que no saben vivir en grandes colectivos o comunidades.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    ¿Trabajar? Aquí no trabaja nadie. Esta gente vive como hace cien años. ¡Qué digo cien, hombre! ¡Mil!
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    se dirigían directamente al aeropuerto. Alrededor del mismo no tardó en crecer una ciudad nómada, sin calles ni casas.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    Por el camino, los refugiados se unían formando largas columnas y así atravesaban el país, pues cuanto más numeroso era el grupo, más seguro se sentía.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    Todo el mundo tenía prisa, todo el mundo se marchaba. No había nadie que no quisiera coger el primer vuelo a Europa o a América, a donde fuese.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    La ciudad moría como muere un oasis cuyos pozos se han secado: se quedaba desierta por momentos, se sumía en un estado de parálisis, caía en el olvido.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    Para mí, las nueve era el momento más importante del día, una experiencia única que se repetía noche tras noche.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    Pero en la mitad de la noche la tensión se relajaba y acababa durmiéndome, vestido y con los zapatos puestos, sobre la gran cama, primorosamente hecha por dona Cartagena.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    A través de la puerta llegaba la música: los miembros de los grupos de asalto se lo pasaban en grande con las mulatas borrachas.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    Por la ciudad merodeaban, sembrando el terror, grupos armados de la policía política portuguesa, la PIDE; venían al hotel y preguntaban quién se alojaba en él. Actuaban con la mayor impunidad; en Luanda no existía poder alguno y ellos querían vengarse por todo: por la revolución de los claveles, por la pérdida de Angola, por sus carreras rotas.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    Reinaba un ambiente apocalíptico, como de espera de un exterminio.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    De un momento a otro iba a estallar una sublevación. ¿Qué sublevación?, preguntaba yo a unos y a otros para informar a Varsovia. Nadie sabía nada a ciencia cierta.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    Maria me tenía por un hombre que se dispone a suicidarse, porque le dije que me quedaba en Luanda hasta el Día de la Independencia de Angola, es decir, hasta el 11 de noviembre. En su opinión, para entonces no quedaría en la ciudad piedra sobre piedra. Todo el mundo estaría muerto y el lugar se habría convertido en un inmenso cementerio habitado por los buitres y las hienas.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    También me preguntaba si yo escribía acerca del FNLA en buenos términos. Yo le decía que sí, que entusiastas.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 7 meses
    Enfrente de mí se alojaba una pareja joven: Arturo y Maria. Él era funcionario colonial y ella, una mujer rubia de ojos nublados y sensuales, tranquila y callada.
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