Citas de “Platero y yo” de Juan Ramón Jiménez

Mauricio
Mauricio compartió una citahace 25 días
Qué alborozo en el jardín! Los niños saltaban, tocando las palmas, arrebolados y rientes como auroras; Diana, loca, los seguía, ladrándole á su propia y riente campanilla; Platero, contagiado, en un oleaje de carnes de plata, igual que un chivillo, hacía corvetas, giraba sobre sus patas, en un vals tosco, y, poniéndose en las manos, daba coces al aire claro y tibio...

XII

SUSTO
ERA la comida de los niños. Soñaba la lámpara su rosada lumbre tibia sobré
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 25 días
, tocando las palmas, arrebolados y rientes como auroras; Diana, loca, los seguía, ladrándole á su propia y riente campanilla; Platero, contagiado, en un oleaje de carnes de plata, igual que un chivillo, hacía corvetas, giraba sobre sus patas, en un vals tosco, y, poniéndose en las manos, daba coces al aire claro y tibio...

XII

SUSTO
ERA la comida de los niños. Soñaba la lámpara su rosada lumbre tibia sobré
Mauricio
Mauricio compartió una citael mes pasado
bezota blanca, agigantada por la sombra, los cristales y el miedo, contemplaba, quieto y triste, el dulce comedor encendido.

XIII

LA ESPINA
ENTRANDO en la dehesa, Platero ha comenzado á cojear. Me he echado al suelo...
Mauricio
Mauricio compartió una citael mes pasado
enjambre de claras rosas de cristal se enredara, queriendo retenerlo, á su trote...

Y trota Platero, cuesta arriba, encogida la grupa cual si alguien le fuese á alcanzar, sintiendo ya la tibieza suave del pueblo que se acerca...
Mauricio
Mauricio compartió una citael mes pasado
, queriendo retenerlo, á su trote...

Y trota Platero, cuesta arriba, encogida la grupa cual si alguien le fuese á alcanzar, sintiendo ya la tibieza suave del pueblo que
Mauricio
Mauricio compartió una citael mes pasado
De vez en cuando, como si nosotros hubiéramos ascendido ó como si ellos hubiesen bajado, se escuchan los ruidos más leves de sus alas, de sus picos...
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 2 meses
La niña, con su hábito cándido, transfigurada por la fiebre y la alegría, parecía un ángel que entraba en el pueblo, camino del cielo del sur.
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 2 meses
La voz pueril, delgada y rota, se le caía, cansada, como se cae, á veces, la brisa en el estío.
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 2 meses
QUÉ triste belleza, amarilla y descolorida, la del sol de la tarde, cuando me despierto bajo la higuera!
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 2 meses
el guarda, que en un arranque de mal corazón había sacado la escopeta, disparó contra él
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 2 meses
Los mismos perros le enseñaban los colmillos.
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 2 meses
Si al hombre que es bueno debieran decirle asno! ¡Si al asno que es malo debieran decirle hombre!
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 2 meses
¡Si al hombre que es bueno debieran decirle asno! ¡Si al asno que es malo debieran decirle hombre!
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 2 meses
¡Si al hombre que es bueno debieran decirle asno! ¡Si al asno que es malo debieran decirle hombre!
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 2 meses
He tenido que contrariar los instintos amables de mi pobre Platero. La bella novia del campo lo ve pasar, triste como él, con sus ojazos de azabache cargados de estampas. ¡Inútil pregón misterioso, que ruedas brutalmente por las margaritas!

Y Platero trota indócil, intentando á cada instante volverse, con un reproche en su trotecillo menudo:

—Parece mentira, parece mentira, parece mentira...
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 2 meses
Yo trato á Platero cual si fuese un niño. Si el camino se torna fragoso y le peso un poco, me bajo para aliviarlo. Lo beso, lo engaño, lo hago rabiar... Él comprende bien que lo quiero, y no me guarda rencor. Es tan igual á mí, que he llegado á creer que sueña mis propios sueños.
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 2 meses
o trato á Platero cual si fuese un niño. Si el camino se torna fragoso y le peso un poco, me bajo para aliviarlo. Lo beso, lo engaño, lo hago rabiar... Él comprende bien que lo quiero, y no me guarda rencor. Es tan igual á mí, que he llegado á creer que sueña mis propios sueños.
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 2 meses
VESTIDO de luto, con mi barba nazarena y mi breve sombrero negro, debo cobrar un extraño aspecto cabalgando en la blandura gris de Platero.
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 2 meses
VESTIDO de luto, con mi barba nazarena y mi breve sombrero negro, debo cobrar un extraño aspecto cabalgando en la blandura gris de Platero
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 2 meses
o me quedo extasiado en el crepúsculo. Platero, granas de ocaso sus ojos negros, se va, manso, á un charco de aguas de carmín, de rosa, de violeta; hunde suavemente su boca en los espejos, que parece que se hacen líquidos al tocarlos él; y hay por su enorme garganta como un pasar profuso de umbrías aguas de sangre.
fb2epub
Arrastra y suelta tus archivos (no más de 5 por vez)