Citas de “Platero y yo” de Juan Ramón Jiménez

Farid Peña
Farid Peñacompartió una citahace 5 días
Sobre el tejadillo, húmedo de las blanduras de septiembre, dormía el campo lejano, que mandaba un fuerte aliento de pinos. Una gran nube negra, como una gigantesca gallina que hubiese puesto un huevo de oro, puso la luna sobre una colina.
Farid Peña
Farid Peñacompartió una citahace 5 días
Esta flor vivirá pocos días, Platero, pero su recuerdo ha de ser eterno. Será su vivir como un día de tu primavera, como una primavera de mi vida.
Sara Gabriel
Sara Gabrielcompartió una citahace 3 meses
PLATERO acababa de beberse dos cubos de agua con estrellas en el pozo del corral, y volvía á la cuadra, lento y distraído entre los altos girasoles.
Sara Gabriel
Sara Gabrielcompartió una citahace 3 meses
Esta flor vivirá pocos días, Platero, pero su recuerdo ha de ser eterno. Será su vivir como un día de tu primavera, como una primavera de mi vida.
Giovanni Alonso
Giovanni Alonsocompartió una citahace 4 meses
...jaloux de sa vive couleur...
Beto Andres Jerk
Beto Andres Jerkcompartió una citahace 7 meses
EL LORO

ESTÁBAMOS jugando con Platero y con
Priscila Abril Castillo
Priscila Abril Castillocompartió una citahace 7 meses
como llevan unos zapatos y un vestido, y como sus madres, ellas sabrán cómo, les han dado algo de comer, se creen unos príncipes:
—Mi padre tiene un reloj de plata.
—Y el mío, un caballo.
—Y el mío, una escopeta.
Reloj que levantará á la madrugada, escopeta que no matará el hambre, caballo que llevará á la miseria...
Priscila Abril Castillo
Priscila Abril Castillocompartió una citahace 7 meses
IV

MARIPOSAS BLANCAS

LA noche cae, brumosa ya y morada. Vagas claridades malvas y verdes perduran tras la torre de la iglesia. El camino sube, lleno de sombras, de campanillas, de fragancia de hierba, de canciones, de cansancio y de anhelo.
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 7 meses
Platero llevaba la merienda y los sombreros de los niños en un cobujón del seroncillo, y en el otro, de contrapeso, tierna, blanca y rosa, como una flor de albérchigo, á Blanca..
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 9 meses
Qué alborozo en el jardín! Los niños saltaban, tocando las palmas, arrebolados y rientes como auroras; Diana, loca, los seguía, ladrándole á su propia y riente campanilla; Platero, contagiado, en un oleaje de carnes de plata, igual que un chivillo, hacía corvetas, giraba sobre sus patas, en un vals tosco, y, poniéndose en las manos, daba coces al aire claro y tibio...

XII

SUSTO
ERA la comida de los niños. Soñaba la lámpara su rosada lumbre tibia sobré
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 9 meses
, tocando las palmas, arrebolados y rientes como auroras; Diana, loca, los seguía, ladrándole á su propia y riente campanilla; Platero, contagiado, en un oleaje de carnes de plata, igual que un chivillo, hacía corvetas, giraba sobre sus patas, en un vals tosco, y, poniéndose en las manos, daba coces al aire claro y tibio...

XII

SUSTO
ERA la comida de los niños. Soñaba la lámpara su rosada lumbre tibia sobré
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 9 meses
bezota blanca, agigantada por la sombra, los cristales y el miedo, contemplaba, quieto y triste, el dulce comedor encendido.

XIII

LA ESPINA
ENTRANDO en la dehesa, Platero ha comenzado á cojear. Me he echado al suelo...
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 9 meses
enjambre de claras rosas de cristal se enredara, queriendo retenerlo, á su trote...

Y trota Platero, cuesta arriba, encogida la grupa cual si alguien le fuese á alcanzar, sintiendo ya la tibieza suave del pueblo que se acerca...
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 9 meses
, queriendo retenerlo, á su trote...

Y trota Platero, cuesta arriba, encogida la grupa cual si alguien le fuese á alcanzar, sintiendo ya la tibieza suave del pueblo que
Mauricio
Mauricio compartió una citahace 10 meses
De vez en cuando, como si nosotros hubiéramos ascendido ó como si ellos hubiesen bajado, se escuchan los ruidos más leves de sus alas, de sus picos...
Mauricio
Mauricio compartió una citael año pasado
La niña, con su hábito cándido, transfigurada por la fiebre y la alegría, parecía un ángel que entraba en el pueblo, camino del cielo del sur.
Mauricio
Mauricio compartió una citael año pasado
La voz pueril, delgada y rota, se le caía, cansada, como se cae, á veces, la brisa en el estío.
Mauricio
Mauricio compartió una citael año pasado
Los mismos perros le enseñaban los colmillos.
Mauricio
Mauricio compartió una citael año pasado
Si al hombre que es bueno debieran decirle asno! ¡Si al asno que es malo debieran decirle hombre!
Mauricio
Mauricio compartió una citael año pasado
¡Si al hombre que es bueno debieran decirle asno! ¡Si al asno que es malo debieran decirle hombre!
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