Iria G. Parente,Selene M. Pascual

Sueños de piedra

Avisarme cuando se agregue el libro
Para leer este libro carga un archivo EPUB o FB2 en Bookmate. ¿Cómo puedo cargar un libro?
Ivana P. Bellocompartió una citahace 3 años
Está llena de heridas y no necesita un amante. Necesita a alguien que la ayude a ponerse las vendas y sanar.
Nayeli Cortescompartió una citahace 10 meses
Olvidar no es superarlo. Olvidar es de cobardes.
Nayeli Cortescompartió una citahace 10 meses
No existe futuro sin pasado.
mgom31009compartió una citael año pasado
Todos tenemos nuestra manera de evadir de la realidad cuando esta no nos gusta.
Madeleinecompartió una citahace 3 años
Lo mismo noche tras noche. Estoy harta. Harta. Harta de cuerpos desconocidos, de ser una muñeca, de que me usen para tirarme, de que me tiren para usarme. Estoy harta de no poder soñar con la luz del sol ni el mundo más allá de esta cama. Estoy harta de desgastar mis manos y mi piel al frotar mi cuerpo con jabón en un intento de sentirme menos sucia. En un intento de borrar el tacto de todas esas personas, el sabor de todos esos cuerpos.
c a t hcompartió una citahace 3 meses
—He vuelto, Arthmael —susurró Lynne.

Él miró sus ojos y se vio reflejado. Y decidió, de pronto, que las lunas separados habían merecido la pena. Que el corazón remendado era un mal pasajero, que no importaba lo lejos que hubieran estado o lo difícil que hubiera sido.

Para él, el mundo, el tiempo, todo se reducía a ese momento, a ese lugar, donde al fin estaban los dos, reunidos, felices, con las cicatrices cerradas y sus sueños cumplidos.

—Bienvenida a casa, mi reina.
c a t hcompartió una citahace 3 meses
A veces lo sentaba sobre sus rodillas y le mostraba sus tesoros con orgullo; en otras ocasiones, accedía a jugar con él y volvían locas a las sirvientas correteando por el pasillo y robándoles las escobas para hacer improvisados duelos hasta que Jacques les gritaba y castigaba a cada uno en un ala diferente del castillo.
c a t hcompartió una citahace 3 meses
Sin embargo, es su historia de amor la que es digna de los suspiros de las doncellas, sean del país que sean, y se dice que es precisamente por ella por la que se lo conoce incluso al otro lado del mar.
c a t hcompartió una citahace 3 meses
—¿Estás nervioso?

Como un pipiolo delante de su primera chica desnuda.

—Los reyes no nos ponemos nerviosos.

—Aún serás el príncipe hasta esta tarde, aunque solo sea en título.

Titubeo.

—Puede que como príncipe esté un poco… agobiado por la situación.
c a t hcompartió una citahace 3 meses
—Te… Te escribiré una carta desde cada puerto. Te enviaré algo de cada país por el que pase. Lo más especial que encuentre. Lo que más me recuerde a ti…
c a t hcompartió una citahace 3 meses
Oh, Arthmael el Filósofo. ¿Qué te parece eso? Alguien se encuentra mucho mejor, si puede hacer esa clase de reflexiones…
c a t hcompartió una citahace 3 meses
—Lo que quiera, ¿no? Pues Arthmael queda fuera de los planes de casamiento que podáis tener para vuestra hija.

Obviamente, no se lo esperan. Padre e hija dan un respingo y Hazan me observa con los ojos muy abiertos. Casi siento ganas de asestarme un manotazo en plena cara por estúpida. De verdad, todo eso del amor tiene su parte bonita, no es tan malo como siempre pensé que sería, pero ¿no me puedo quedar solo con la parte agradable y quitar de en medio esa sensación absurda, egoísta y que me hace sentir completamente imbécil que son los celos?

—¿Arthmael de Silfos? —pregunta la princesa. Mira a su padre, tímida—. ¿Queríais casarme con él, padre?

El hombre sonríe de medio lado.

—Entraba dentro de… la lista de posibles candidatos, más aún teniendo en cuenta que ha ayudado a salvarte. Pero parece que el príncipe tiene otros compromisos, así que no podremos entablar negociaciones sobre el tema.

En realidad, no tiene ningún tipo de compromiso. De hecho, puede que si le cuento esto me maldiga por haberlo apartado de una chica encantadora y bonita. No. No lo haría. No creo que una muchachita tan dócil pudiera interesarle, después de todo. Aunque igual querría descubrirle nuevos mundos…

Lynne, céntrate.

—Gracias —carraspeo—. Seguro que encontraréis otro candidato digno de vos, lady Ivy. Dicen que Fausto de Granth es muy apuesto.

¿Ahora voy a ser la casamentera de la princesa de Dione? Porque no tengo nada mejor a lo que dedicarme, claro. La chica se lleva una mano a la mejilla, ruborizada, y yo me siento por momentos un poco más tonta.

El soberano suelta una carcajada y yo me maldigo por mi actitud. ¿No podía no meterme en los asuntos de otros, por una vez en mi vida, y quedarme calladita? Arthmael tenía razón al decirme siempre que era una impertinente, solo que hasta este momento no me había importado.
c a t hcompartió una citahace 3 meses
—¡Eso es maravilloso, Hazan! —Río al ver que enrojece todavía más y le revuelvo los cabellos—. Al final lo has conseguido. Aunque he de admitir que no parecerás el nigromante más temible de todos, precisamente.

—¡Seguro que puedo parecer muy peligroso si me lo propongo!

Ni con la ayuda de todos los Elementos resultaría amenazador.
c a t hcompartió una citahace 3 meses
Mis ojos se encuentran con los de Lynne. Los suyos están brillantes; parece que vaya a llorar. ¿Por mi padre? ¿Por mí? Le quiero decir que no gaste lágrimas en nosotros, pero no me salen las palabras. Supongo que ya está. Que hemos llegado hasta aquí, pero nuestro camino se acaba. Se me encoge el corazón. No quiero.

Pero mi rey se muere, y tengo muchas cosas que decirle aún. Tengo que pedirle perdón por haberme ido. Tengo que decirle lo mucho que lo quiero.
c a t hcompartió una citahace 3 meses
—Lynne. —Se presenta.

El chico acepta la mano y la estrecha con firmeza.

—Lo sé. Y Arthmael de Silfos. —Asiente hacia mí con otro vistazo general a mi cuerpo, que me hace carraspear y rodear los hombros de Lynne disimuladamente con un brazo. Es evidente a qué juega este chaval y prefiero dejar claro cuanto antes que no compartimos bando—. Yo soy Clarence. Soy alumno de la Torre.
c a t hcompartió una citahace 3 meses
Hay silencios que se alargan hasta la eternidad. Que duelen por cada latido que desgastan. Por cada cosa que no se dice, pero se guarda. Por cada cosa que se entiende de ellos. Por cada miedo que despiertan.

A esos silencios hay que matarlos antes de que ellos te maten a ti.
c a t hcompartió una citahace 3 meses
—He oído hablar mucho de vos, mi señor. En realidad, todos lo hemos hecho. Vuestras hazañas cruzan ya toda Marabilia.

—¿Hazañas? —repite Arthmael con orgullo—. Solo he hecho mi deber.

Qué mal le queda la falsa modestia.
c a t hcompartió una citahace 3 meses
—Claro que sí. ¿Tienes amigos ahí? —Sonrío, burlona—. ¿Alguna chica guapa de la clase que te gustase?

La manera en que el pequeño enrojece es especialmente reveladora.

—¡Lynne!

—Vaya, vaya… —susurra Arthmael a nuestro lado, divertido por el descubrimiento.

—Que no…

—Nuestro pequeño se hace mayor —le digo al príncipe, mirándole con consternación—. ¿Qué hemos hecho mal? Yo quería que fuese inocente para siempre…

Hazan enrojece todavía más.
c a t hcompartió una citahace 3 meses
No puede haber sido tan estúpido como para desarrollar algún tipo de sentimiento por mí pese a todo lo que juega en nuestra contra.
c a t hcompartió una citahace 3 meses
Me he saciado de una sed que nada tiene que ver con las necesidades de mi cuerpo, pero, lejos de sentirme complacido o agradecido, me siento todavía más vacío. Me siento impaciente. Curioso, porque soy consciente de que el mundo tiene mucho que ofrecerme todavía, pero no sé qué será lo próximo que logre impactarme de una manera similar.
fb2epub
Arrastra y suelta tus archivos (no más de 5 por vez)