La mansa, Fiódor Dostoievski
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Fiódor Dostoievski

La mansa

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Lourdes Figueroa
Lourdes Figueroacompartió una citahace 8 meses
suele suceder que lo que para uno es elevado, valioso y sagrado, resulta risible para sus compañeros.
Brashan
Brashancompartió una citahace 2 años
«Aunque me encuentre al borde del abismo, las grandiosas palabras de Goethe siguen resplandeciendo para mí».
Brashan
Brashancompartió una citahace 2 años
Y me gustaría añadir que, cuando los jóvenes, esos simpáticos jóvenes, quieren decir algo inteligente y profundo, con excesiva sinceridad y candidez ponen una cara en la que puede leerse: «Presta atención, que voy a decirte una cosa inteligente y profunda».
Brashan
Brashancompartió una citahace 2 años
Soy una parte de ese todo que desea hacer el mal y siempre acaba engendrando el bien…
Brashan
Brashancompartió una citahace 2 años
… Mientras ella esté aquí, todo va bien: a cada instante me acerco a mirarla, pero ¿qué será de mí cuando se la lleven mañana y me quede solo?
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
Hombres solos rodeados de silencio: ¡eso es el mundo! «Amaos los unos a los otros.» ¿Quién dijo eso? ¿Quién nos dio ese mandamiento? El péndulo sigue con su insensible y repugnante tictac. Son las dos de la madrugada. Sus botines están junto a la cama, como esperándola… No, en serio, cuando mañana se la lleven, ¿qué será de mí?
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
¡Ciega, ciega! ¡Está muerta, no oye! ¡No sabes de qué paraíso te habría rodeado! ¡Ese paraíso estaba en mi alma y yo lo habría extendido a tu alrededor! Es verdad que no me habrías querido, pero ¿qué importa eso? Habríamos dejado las cosas así, todo habría quedado así. Simplemente me habrías hablado como un amigo, y nos habríamos regocijado juntos, nos habríamos reído alegremente, mirándonos a los ojos. Así habríamos vivido. ¡Y poco habría importado que te hubieras enamorado de otro! Pasearías y te reirías con él, y yo te contemplaría desde el otro lado de la calle… ¡Ah, lo aceptaría todo con tal de que abriera los ojos, aunque solo fuera una vez! ¡Por un instante, nada más que por un instante! ¡Y me mirara como hace unas horas, cuando estaba delante de mí y me juraba que sería una esposa fiel! ¡Ah, una mirada le bastaría para comprenderlo todo!
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
Cierto que a mis compañeros no les caía simpático por mi carácter difícil, o acaso ridículo, pues suele suceder que lo que para uno es elevado, valioso y sagrado, resulta risible para sus compañeros.
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
Lukeria acaba de anunciarme que no se quedará en mi casa y que, en cuanto entierren a la señora, se marchará. Recé de rodillas por espacio de cinco minutos; tenía intención de rezar una hora entera, pero no hacía más que pensar y pensar; y siempre esas ideas morbosas, ese dolor de cabeza… ¿cómo se puede rezar así? ¡Hasta sería pecado! También es extraño que no tenga ganas de dormir: cuando se sufre una enorme desgracia, una desgracia apenas soportable, pasados los primeros y más fuertes arrebatos, siempre se tienen ganas de dormir. Según dicen, los condenados a muerte duermen a pierna suelta la última noche. Así debe ser, así lo quiere la naturaleza; de otro modo, no alcanzarían las fuerzas… Me tumbé en el diván, pero no logré conciliar el sueño…
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
Creo que muchos suicidios y asesinatos se cometen únicamente porque ya se tiene el revólver en la mano.
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
«Severo, orgulloso, no necesita consuelo moral de nadie, sufre en silencio»
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
Quiero decir que resulta bastante estúpido expresar ciertas ideas con palabras. Hasta el punto de que uno mismo siente vergüenza. ¿Y por qué? Por nada. Porque todos nosotros somos una basura y no soportamos la verdad; no se me ocurre otra razón
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
¡Es estúpido, estúpido, estúpido! Le expliqué entonces en dos palabras, con toda claridad y crudeza (recalco lo de la crudeza), que la magnanimidad de la juventud es encantadora, pero no vale un céntimo. ¿Por qué? Porque apenas le cuesta nada, la adquiere sin haber vivido; todo eso, por decirlo de alguna manera, no son más que «las primeras impresiones del ser», ¡pero espera a verte en dificultades! La magnanimidad barata siempre es fácil; incluso entregar la vida es barato, porque en la juventud hierve la sangre, hay un exceso de energía y se siente un anhelo apasionado de belleza. En lugar de eso, trate usted de realizar una proeza de la magnanimidad que sea difícil, silenciosa, anodina, sin brillo, expuesta a la calumnia, donde el sacrificio inmenso no reporte ni un ápice de gloria, donde usted, hombre intachable, aparezca ante todos como un canalla, cuando en verdad es la persona más honrada del mundo. ¡Vamos, pruebe a llevar a cabo esa heroicidad! Pero ¡no, no se decidirá! Pues yo no he hecho otra cosa en mi vida que cargar con la cruz de semejante proeza. Al principio ella me contradecía, ¡y cómo!, pero luego se fue callando, hasta quedar muda del todo, limitándose a poner los ojos como platos y escucharme con atención. Y… y, además, vi de pronto una sonrisa incrédula, silenciosa, desagradable. Y con esa sonrisa la llevé a mi casa. La verdad es que no tenía ningún otro lugar al que ir…
Drexan
Drexancompartió una citahace 3 años
Fíjense ustedes, los jóvenes son magnánimos –me refiero a los jóvenes bondadosos–, magnánimos e impetuosos, pero poco tolerantes: en cuanto algo no les cuadra, ya están expresando su desprecio.
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