Nellie Campobello

Cartucho: Relatos de la lucha en el Norte de México

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    Judith Cortéscompartió una citahace 18 días
    La novela de Rulfo es el ejemplo magistral de la novela más abierta y más libre de la literatura latinoamericana del siglo XX; la del colombiano, igualmente magistral, es la estructura autosuficiente más perfecta en ese mismo siglo.
    María Magañacompartió una citahace 3 días
    niños feos y enclenques, pobrecitos, y sus padres también.
    María Magañacompartió una citahace 3 días
    Su cara era dorada, su frente bien hecha, sus ojos claros, nariz recta y manos cuadradas. Hermoso ejemplar. Sus hijos le habrían agradecido la herencia.
    María Magañacompartió una citahace 3 días
    Bueno, pues ya los saludé, ya hablamos, ya nos veremos otra vez. Y cuiden de no andar noche en la calle, porque yo no respondo”.
    Luego le dijo a Pepita que apagara las luces del corredor y del zagúan para poder salir.
    Apenas se fue, y todos adquirieron sus movimientos.
    –Hombre, qué buen susto nos ha dado –se decían–, yo creía que buscaba a uno de nosotros, decía alguno.
    María Magañacompartió una citahace 3 días
    “Bueno, pues ya los saludé, ya hablamos, ya nos veremos otra vez. Y cuiden de no andar noche en la calle, porque yo no respondo”.
    María Magañacompartió una citahace 3 días
    Hasta ese momento, ninguno de los elegantes, los curritos, como él les decía, había dicho media palabra.
    María Magañacompartió una citahace 6 días
    tenía cara de luna llena
    María Magañacompartió una citahace 7 días
    combate de Celaya ya no lo vio. Cheché
    María Magañacompartió una citahace 7 días
    azules y el cuerpo flaco.
    María Magañacompartió una citahace 7 días
    y graves delitos.
    Lo fusilaron una tarde fría, de esas tardes en que los pobres recuerdan su desamparo. Le cayó muy bien la cobija de balas que lo durmió para siempre sobre su sarape gris de águilas verdes.
    María Magañacompartió una citahace 10 días
    Muchas veces me acercaba a sus conversaciones sin que ella me sintiera.
    María Magañacompartió una citahace 10 días
    Un día me agarró de la mano, me llevó caminando, íbamos a casa de mi madrina, era una señorita muy bonita,
    María Magañacompartió una citahace 10 días
    Narrar el fin de todas sus gentes era todo lo que le quedaba.
    María Magañacompartió una citahace 10 días
    odavía oía las descargas sofocadas como dentro de un jarro.
    María Magañacompartió una citahace 10 días
    Yo tenía los ojos abiertos, mi espíritu volaba para encontrar imágenes de muertos, de fusilados; me gustaba oír aquellas narraciones de tragedia, me parecía verlo y oírlo todo.
    María Magañacompartió una citahace 10 días
    Como estuvo tres noches tirado, ya me había acostumbrado a ver el garabato de su cuerpo, caído hacia su izquierda con las manos en la cara, durmiendo allí, junto de mí. Me parecía mío aquel muerto.
    María Magañacompartió una citahace 10 días
    ya se le había caído el cigarro de macuchi, el colgado parecía buscarlo con la lengua.
    María Magañacompartió una citahace 10 días
    estaban enrolladitas como si no tuvieran punta
    María Magañacompartió una citahace 11 días
    Dos años más tarde nos fuimos a vivir a Chihuahua, lo vi subiendo los escalones del Palacio Federal. Ya tenía el bigote más chico. Ese día todo me salió mal, no pude estudiar, me pasé pensando en ser hombre, tener mi pistola y pegarle cien tiros.
    María Magañacompartió una citahace 12 días
    la sangre era negra negra –dijeron los soldados que porque había muerto muy enojado–.
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