Que Títhame fuese fácilmente accesible tanto por tierra como por mar, así como que su población aumentase enormemente gracias a los estudiantes que pasaban la temporada de entrenamientos allí, hacían que cualquier cosa que un Arcáleno necesitase se pudiese encontrar fácilmente en su bazar: un mercadillo enorme que se extendía desde el puerto hasta la Avenida Principal, en el que se hallaban los más exóticos manjares, cazados o pescados en tierras remotas, y también las más singulares armas mágicas descubiertas durante peligrosas travesías por los buscadores de tesoros.