Habitar este nuevo mundo exige optimismo, creatividad y coraje para cambiarlo. Y el primer paso es conocerse a uno mismo, ese desafío enunciado hace más de dos mil años que no termina de comprenderse con claridad. Conocerse significa hoy entender la naturaleza biológica de nuestros pensamientos, emociones, motivaciones y conductas, algo que podría explicar por qué somos como somos y qué podemos hacer para mejorar en beneficio propio y de nuestro entorno.