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Federico Demaria,Giacomo D'Alisa,Giorgos Kallis

Decrecimiento

El decrecimiento se resiste a una definición simple. Como la libertad o la justicia, el decrecimiento expresa una aspiración que no puede ser encerrada en una frase. El decrecimiento es un marco en el que coinciden diferentes líneas de pensamiento, imaginarios o propuestas para actuar. Esta versatilidad es una de sus principales fortalezas.

El decrecimiento es un rechazo al espejismo del crecimiento y un llamamiento a favor de una repolitización del debate público, hoy colonizado por el lenguaje economicista. Decrecimiento es la hipotesis de que podamos «vivir bien con menos y en común».

Personas muy diferentes llegan a él desde diversos ángulos. Algunos, porque constatan que hay límites al crecimiento. Otros, porque consideran que estamos entrando en un período de estancamiento económico y que deberíamos hallar vías para mantener la prosperidad sin crecimiento. Otros más, porque creen que una sociedad verdaderamente igualitaria solo puede ser aquella que se libere del capitalismo y su búsqueda insaciable de expansión. Y otros, finalmente, porque el término “decrecimiento” les resulta muy coherente con el modo de vida que han elegido.

Las contribuciones a este libro provienen de diversas escuelas de pensamiento, de diferentes disciplinas y de variadas esferas de vida: economistas ecológicos, antiutilitaristas, (neo)marxistas, ecologistas políticos, cooperativistas, “nowtopistas” y diversos activistas y practicantes.

Estamos ante una red de ideas y conversaciones en forma de vocabulario, el desarrollo de un conjunto de conceptos que construyen el andamiaje imprescindible para responder a un cambio de paradigma civilizatorio. El resultado es el compendio más exhaustivo sobre el decrecimiento hasta ahora publicado en castellano, útil como referencia internacional. Decrecimiento ha sido publicado en inglés y catalán y próximamente en francés, alemán, portugués, holandés, croata e italiano.
480 páginas impresas
Propietario de los derechos de autor
Bookwire
Publicación original
2016
Año de publicación
2016
Editorial
Icaria
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Citas

    Bianca Beltráncompartió una citahace 7 meses
    La desobediencia civil es un método político de resistencia que consiste en una acción colectiva de desobediencia a una ley considerada injusta. Para que sea «civil», como en el siglo xix Henry David Thoreau (2008) denominó a sus primeras acciones de resistencia a la guerra contra México, uno debe desear quebrantar la ley por razones de consciencia. Para Thoreau, nunca debía ser un acto de delincuencia hecho secretamente por intereses personales, sino que debía ser realizado abiertamente. En el siglo xx, el activista indio y figura destacada de la desobediencia civil, Gandhi (2012), incorporó una dimensión esencial: una actitud exclusivamente no violenta que implicaba la voluntad (el resultado está siempre más allá de la voluntad) de perjudicar lo menos posible al adversario, tanto a su persona física y psicológica como a su familia o sus bienes. Gandhi rechazaba el antiguo criterio de que el fin justifica los medios; para él, los fines estaban en los medios.No era posible lograr metas justas con medios injustos. Consideraba los medios no violentos como la única vía para convencer a la gente de que sus fines eran justos y de que la lucha, por lo tanto, debía ser apoyada.
    Bianca Beltráncompartió una citahace 7 meses
    La perspectiva puramente macroeconómica del decrecimiento, como un proceso de contracción planificada, no alcanza a resaltar los valores y prácticas culturales que deben acompañar, y tal vez preceder, a una transición al decrecimiento. Después de todo, si una cultura está mayoritariamente constituida por individuos que buscan niveles de ingreso y de consumo cada vez más altos, como consecuencia semejante cultura deseará y necesitará una economía del crecimiento. Por lo tanto, si de lo que se trata es de favorecer el surgimiento de una economía y una política del decrecimiento, parece que la gente, en el plano cultural, debe estar preparada para abandonar o resistirse a los estilos de vida «ricos» y consumistas, y adoptar estilos de vida «más simples» con un consumo reducido o limitado. Idealmente, esta tendría que ser una transición voluntaria —una «contracción económica planificada»— pero puede acabar siendo una transición impuesta por la recesión y hasta por el colapso.
    Bianca Beltráncompartió una citahace 7 meses
    A grandes rasgos, la simplicidad voluntaria puede ser entendida como un estilo de vida que implica minimizar conscientemente el consumo derrochador e intensivo en recursos. Pero también comporta reimaginar «la buena vida» dedicando progresivamente más tiempo y energía a perseguir fuentes no materialistas de satisfacción y de significado. En otras palabras, la simplicidad voluntaria implica adoptar un nivel material de vida mínimamente «suficiente», a cambio de más tiempo y libertad para perseguir otras metas vitales, tales como compromisos comunitarios o sociales, más tiempo con la familia, proyectos artísticos o intelectuales, producción doméstica, empleo más gratificante, participación política, exploración espiritual, relajación, búsqueda del placer, etcétera; ninguna de las cuales tiene por qué depender del dinero, o de mucho dinero.
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