Libros
Julio Ramón Ribeyro

Antología personal

    Pilar Rothcompartió una citael mes pasado
    ME DESPIERTO a veces minado por la duda y me digo que todo lo que he escrito es falso. La vida es hermosa, el amor un manantial de gozo, las palabras tan ciertas como las cosas, nuestro pensamiento diáfano, el mundo inteligente, lo que hagamos útil, la gran aventura el ser. Nada en consecuencia será desperdicio: el fusilado no murió en vano, valía la pena que el tenor cantara ese bolero, el crepúsculo fugaz enriqueció a un contemplativo, no perdió su tiempo el adolescente que escribió un soneto, no importa que el pintor no vendiera su cuadro, loado sea el curso que dictó el profesor de provincia, los manifestantes a quienes dispersó la policía transformaron el mundo, el guiso que me comí en el restaurante del pueblo es tan memorable como el teorema de Pitágoras, la catedral de Chartres no podrá ser destruida ni por su destrucción. Cada persona, cada hecho es el nudo necesario al esplendor de la tapicería. Todo se inscribe en el haber del libro de cuentas de la vida.
    Pilar Rothcompartió una citael mes pasado
    NUESTRO rostro es la superposición de los rostros de nuestros antepasados. En el curso de nuestra vida los rasgos de unos se van haciendo más visibles que los de otros. Así, de bebés nos parecemos al abuelo, de niños a la madre, de adolescentes al tío, de jóvenes al padre, de maduros al Papa Bonifacio VI, de viejos a un huaco Chimú y de ancianos a cualquier antropoide. Casi nunca nos parecemos a nosotros mismos.
    Pilar Rothcompartió una citael mes pasado
    LAS RELACIONES que uno tiene con su mujer, por hermosa que sea, llegan con el tiempo a hacerse tan rutinarias como las que uno mantiene con su ciudad.
    Pilar Rothcompartió una citael mes pasado
    ientras me esfuerzo por concluir esta historia, instalado en la terraza de una casita de vía Tragara, contemplando a mis pies la ensenada de Marina Picola,
    Pilar Rothcompartió una citael mes pasado
    comida se me quedaba atracada en la garganta y no podía pasar un bocado.
    Pilar Rothcompartió una citael mes pasado
    fuego está en un extremo del cigarrillo y nosotros en el opuesto. Y la prueba de que este contacto es estrecho reside en que el cigarrillo arde, pero es nuestra boca la que expele el humo
    Pilar Rothcompartió una citael mes pasado
    nada que ocultar, ni nada que aparentar, ni nada que representar. La tiranía del cigarrillo debía tener en consecuencia causas más profundas, probablemente subconscientes. Lejos de mí, sin embargo, el ampararme en Freud, no tanto por él sino por sus exégetas fanáticos y mediocres que veían falos, anos y Edipos por todo sitio. Según algunos de sus divulgadores, la adicción al cigarrillo se explicaba por una regresión infantil en busca del pezón materno o por una sublimación cultural del deseo de succionar un pene. Leyendo estas idioteces comprendí por qué Nabokov —exagerando, sin duda— se refería a Freud como al “charlatán de Viena”.
    No me quedó más remedio que inventar mi propia teoría. Teoría filosófica y absurda, que menciono aquí por simple curiosidad. Me dije que, según Empédocles, los cuatro elementos primordiales de la naturaleza eran el aire, el agua, la tierra y el fuego. Todos ellos están vinculados al origen de la vida y a la supervivencia de nuestra especie. Con el aire estamos permanentemente en contacto, pues lo respiramos, lo expelemos, lo acondicionamos. Con el agua también, pues la bebemos, nos lavamos con ella, la gozamos en ejercicios natatorios o submarinos. Con la tierra igualmente, pues caminamos sobre ella, la cultivamos, la modelamos con nuestras manos. Pero con el fuego no podemos tener relación directa. El fuego es el único de los cuatro elementos empedoclianos que nos arredra, pues su cercanía o su contacto nos hace daño.
    Pilar Rothcompartió una citael mes pasado
    No sé si el tabaco es un vicio hereditario.
    Pilar Rothcompartió una citael mes pasado
    las acciones reprensibles, cuando son recíprocas y equivalentes, crean un statu quo y permiten una convivencia armoniosa
fb2epub
Arrastra y suelta tus archivos (no más de 5 por vez)