Paul Gadenne

Ballena

    Iván Solíscompartió una citael año pasado
    Pues lo único que queríamos descubrir era el secreto sepultado, el verbo de la creación que ella representaba. Allí se escondía lo que confería a aquellos despojos una importancia, un sentido –una amenaza– que nos interpelaban directamente.
    Josué Tello Torrescompartió una citael mes pasado
    Y, sin embargo, el mundo parece estar tan distraído… Cuántas personas que han oído hablar de la ballena se han limitado a encogerse de hombros y han vuelto a sus asuntos. ¡Como si tuviéramos una ballena todos los domingos…!
    Josué Tello Torrescompartió una citael mes pasado
    –Y ustedes, ¿qué han hecho hoy?

    –Poca cosa –respondí–. Hemos ido a ver la ballena.
    Josué Tello Torrescompartió una citael mes pasado
    Habíamos creído ver simplemente un animal cubierto de arena: en realidad, contemplábamos un planeta muerto.
    Josué Tello Torrescompartió una citael mes pasado
    Aquella ballena nos parecía la última; como todo hombre cuya vida se apaga nos parece el último hombre.
    Josué Tello Torrescompartió una citael mes pasado
    . No era su pasado lo que se nos escapaba: era ahora, ahora, cuando se hundía en el misterio, un misterio del que tanto nos habría gustado arrancarla. Todo cuanto pudieran habernos contado de la ballena, todo cuanto hubieran podido enseñarnos la ciencia o la historia carecía de valor para nosotros. Pues lo único que queríamos descubrir era el secreto sepultado, el verbo de la creación que ella representaba. Allí se escondía lo que confería a aquellos despojos una importancia, un sentido –una amenaza– que nos interpelaban directamente
    Josué Tello Torrescompartió una citael mes pasado
    El espíritu se derretía, se hacía agua. Se preparaba un inmenso y solitario destello, un silencio único: el silencio de los polos.
    Antonio Martscompartió una citahace 3 meses
    Hombres y animales compartíamos el mismo enemigo, poseíamos un solo saber, una sola defensa, estábamos ligados.
    Johnny Garciacompartió una citahace 9 meses
    Pero tal vez bastaría con que hubiera en el mundo un solo ser puro…
    jimena astridcompartió una citahace 9 meses
    pueden esforzarse un poco en realizar ese cambio en sí mismos
    Mcompartió una citahace 10 meses
    –La auténtica fe –dijo– debe de ser parecida a los átomos: basta con que uno explote…
    Mcompartió una citahace 10 meses
    Habíamos creído ver simplemente un animal cubierto de arena: en realidad, contemplábamos un planeta muerto.
    Mcompartió una citahace 10 meses
    cómo las más preciadas diferencias regresaban, bajo el ardor del fuego, a la confusión atroz de la ceniza.
    Mcompartió una citahace 10 meses
    Pero aquello no era ningún cuento para nosotros. Para nosotros, la ballena era la señal trazada en diagonal sobre la arena de la playa, como una tachadura; era aquella charca con reflejos de jazmín y ortiga, aquel perezoso derramamiento destinado a las más perturbadoras metamorfosis.
    Mcompartió una citahace 10 meses
    De repente, cuando nos hundíamos más y más entre aquellos cojines, alguien en quien apenas habíamos reparado hasta el momento se acercó a nuestro pequeño círculo de aletargados y, creyendo desconcertarnos, nos preguntó si habíamos oído hablar de la ballena.
    Martín Eduardo Martínezcompartió una citael año pasado
    Habíamos creído ver simplemente un animal cubierto de arena: en realidad, contemplábamos un planeta muerto.
    Martín Eduardo Martínezcompartió una citael año pasado
    Miraba a Odile y después a la ballena. Apartaba los ojos de la ballena, penosamente, y los dirigía de nuevo a Odile, sin atreverme a decirle lo que yo infería de aquella confrontación, sin osar confesarme a mí mismo lo que pensaba de su fragilidad, que era la mía, pero consciente de que nunca olvidaría el modo en que su mejilla se inclinaba contra el viento, cómo restallaba el faldón de su impermeable, la forma en que su silueta dividía el mar.
    Martín Eduardo Martínezcompartió una citael año pasado
    Poco a poco, ante nuestros ojos, aquel cadáver alcanzaba su verdadera gloria. Se convertía en el lugar donde confluían los jardines azotados por el rayo, el último canto de los pájaros perdidos y los frutos prematuramente expulsados por el vientre desgarrado de las madres.
    Martín Eduardo Martínezcompartió una citael año pasado
    Un día, cuando hubiera desaparecido todo vestigio del animal, los niños irían allí a construir sus zanjas y sus castillos durante una hora, y quizá les contarían, sin creer demasiado en ello, el bellísimo cuento de una ballena, que anidaría de inmediato en ese rincón de su imaginación reservado desde siempre a las descripciones de animales asombrosos, al descubrimiento del mamut y el ornitorrinco, así como a los viajes de Ulises y las aventuras de Robinson.
    Irlanda Sánchez Juárezcompartió una citael año pasado
    La pureza del lugar nos exaltaba. La costa, hasta donde alcanzaba la vista, era llana, y caminábamos en una soledad absoluta, nuestros ojos habrían sido incapaces de detectar el más mínimo accidente: la línea negra del bosque, a nuestra derecha; una línea dorada, delante de nosotros, en la frontera entre la arena y la espuma; y, a la izquierda, un horizonte líquido, compacto e hinchado. Todas esas líneas corrían a reunirse ante nuestros ojos en un punto lejano y huidizo cuya convergencia nos atraía.
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