Libros
Emily Dickinson

El secreto de la Oropéndola

Emily Dickinson sentía un gran amor por las aves, que inspiraron muchos de sus versos. Esta antología bilingüe presenta cuarenta y siete poemas sobre aves comunes en Nueva Inglaterra. Algunas composiciones menos conocidas salen a la luz, fortaleciendo nuestro vínculo con la gran poeta de Amherst.

En este volumen destacan las maravillosas ilustraciones de Ester García y la cuidada traducción de Abraham Gragera.
84 páginas impresas
Propietario de los derechos de autor
Bookwire
Publicación original
2024
Año de publicación
2024
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Opiniones

  • Lucia Coronelcompartió su opiniónhace 2 años
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  • Milena Garcíacompartió su opiniónel año pasado
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  • Ana Saenzcompartió su opiniónhace 2 años
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    🐼Adorable

Citas

  • Jennifer Gutiérrezcompartió una citael año pasado
    Qué extraño que unos pies que tanto sostuvieron
    se puedan ir así, como si nada!
  • Jennifer Gutiérrezcompartió una citael año pasado
    SECRETOS ]
    ¡Los cielos no se guardan su secreto!
    ¡A las colinas se lo cuentan —
    que se lo cuentan a los huertos —
    que a los narcisos a contarlo van corriendo!
    Un pájaro que, por casualidad,
    pasase por allí, oír todo podría.
    Si al pajarillo sobornara yo,
    ¿no me lo contaría?
    Mas no lo intentaré, mejor que no.
    Mejor no saber nada.
    Si el verano fuera un axioma,
    la nieve, ¿no perdería su magia?
    ¡Así que guárdate bien tu secreto, Padre!
    ¡Que no quiero saber, aunque pudiera,
    qué andan haciendo esos zafiros tuyos
    por esta tierra tuya recién hecha!
  • Jennifer Gutiérrezcompartió una citael año pasado
    [ VISTA ]
    Antes de que me cierren estos ojos,
    quisiera yo haber visto
    como ven las criaturas que también tienen ojos
    y otra forma de ver no conocen.
    Pero si me dijeran que hoy
    tener podría el cielo para mí,
    mi corazón, créeme, se quebraría —
    tan pequeño es mi pecho.
    Praderas y montañas,
    bosques y astros incontables,
    y todo el mediodía que cupiese
    en mis ojos finitos — ¡para mí! —
    La forma en que los pájaros se lanzan
    al agua y el camino sinuoso del relámpago —
    ¡Para mí! ¡Para que los mirase yo
    cuanto quisiese! Si me dijeran — ¡moriría!
    Mejor es que se quede
    mi alma en la ventana, imaginando
    lo que ven las criaturas con sus ojos —
    Con esos ojos suyos — que no temen al sol.

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