Acércate sediento, Max Lucado
Max Lucado

Acércate sediento

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Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
Amado hijo(a) mío(a):

¿Tienes sed? Acércate y bebe. ○ Yo soy aquel que te reconforta. Yo te compré ○ y soy quien completa tu vida. ○ Me deleito en ti y te reclamo como propio, gozándome por ti como el novio se regocija por su novia. ○ Nunca te dejaré ni te abandonaré.2

ACEPTA MI OBRA

Conozco la multitud de tus transgresiones y tus grandes pecados, ○ pero mi gracia es suficiente para ti. ○ He puesto a mi espalda todos tus pecados, ○ los he hollado bajo mis pies ¡y los he lanzado al fondo del océano! ○ Tus pecados han sido enjuagados y quitados, ○ se han desvanecido como el rocío de la mañana y se han disipado como las nubes. Oh, vuelve a mí pues ya pagué el precio de tu libertad.3

Tu muerte es sorbida en victoria. ○ Yo desarmé a las potestades de maldad y les quité su autoridad. ○ He quebrantado el poder del diablo, que tenía el poder de la muerte. ○ Bienaventurados son los que mueren en el Señor. ○ Tu ciudadanía está en los cielos. ○ Ven y hereda el reino que ha sido preparado para ti,○ donde quitaré todas tus tristezas, y donde no habrá más muerte, ni tristeza, ni llanto ni dolor.4

APÓYATE EN MI ENERGÍA

Te preocupas y atormentas por muchas cosas; ○ confía en mí de todo corazón. ○ Yo sé cómo rescatar a los piadosos de sus tribulaciones. ○ Mi Espíritu te ayuda en tu angustia. ○ Déjame fortalecerte con mi poder glorioso. ○ No escatimé a mi Hijo sino que lo entregué por ti. ¿No te daré también todo lo demás? Continúa la marcha, mi amado(a), ¡con valentía! ○ Nunca te rindas. ○ Yo te ayudaré y te sostendré.5

CONFÍA EN MI SEÑORÍO

Confía siempre en mí. Yo soy la Roca eterna, ○ tu Pastor, el Guardián de tu alma. ○ Cuando pases por aguas profundas y grandes dificultades, yo estaré contigo. Cuando cruces ríos de luchas y contrariedad, ¡no te ahogarás! Cuando camines por el fuego de la opresión, no te quemarás y las llamas no te consu-mirán.6

Por eso, no te preocupes. ○ Yo nunca me canso ni duermo. Siempre estoy a tu lado. ○ El ángel del Señor acampa a tu alrededor. ○ Yo te escondo en el refugio de mi presencia. Yo iré delante de ti, ○ dirigiendo tus pasos y deleitándome en cada detalle de tu vida. Si tropiezas, no caerás porque yo te llevo de la mano. ○ Te guiaré a lo largo del mejor sendero para tu vida.7

Habrá guerras cerca y lejos, pero no caigas presa del pánico. ○ Yo he vencido al mundo. ○ No te preocupes por nada, más bien ora por todo y en todo. ○ Yo te rodeo con un escudo de amor.8

Te haré fructificar en la tierra del sufrimiento, ○ cambiaré las cenizas por belleza, el lamento por gozo, la desesperanza por alabanza. ○ Yo habito con los humildes y los sufridos de espíritu. Yo pongo un espíritu nuevo en ti y te levanto para que sigas tu camino. ○ Las lágrimas podrán correr toda la noche, pero la mañana trae gozo consigo. ○ Si estoy contigo, ¿quién podrá jamás ponerse contra ti?9

RECIBE MI AMOR

Yo te rodeo con mis brazos, te colmo de atenciones y te guardo como la niña de mis ojos. ○ Me gozo sobre ti con gran alegría. ○ Mis pensamientos acerca de ti no pueden ser contados, ¡más numerosos son que la arena del mar! ○ Nada podrá jamás separarte de mi amor. La muerte no puede y tampoco la vida, ni los ángeles ni los demonios. Tus temores de hoy y tus preocupaciones por el mañana, y hasta los poderes del infierno jamás podrán alejarte de mi amor.10

A veces dices: «El Señor me ha abandonado. El Señor se ha olvidado de mí». Yo te digo: ¿Acaso puede una madre olvidar a su crío que amamanta? ¿Será que dejará de compadecerse del hijo de su vientre? Así eso fuera posible y ella le olvidase, yo nunca me olvidaré de ti. ○ Yo pagué por ti con la sangre preciosa de Cristo, mi Cordero libre de todo pecado y mancha. ○ Nadie te arrebatará de mi lado. ○ Debes saber que tengo tu nombre escrito en la palma de mi mano. ○ Te llamo mi amigo. ○ Hasta tengo contados todos los cabellos de tu cabeza, así que no temas. Eres muy valioso(a) para mí.11

Dame tus cargas, yo cuidaré de ti. ○ Sé cuán débil eres, sé que eres hecho del polvo de la tierra. ○ Entrégame todas tus preocupaciones y angustias, porque a mí me interesa lo que te sucede.12

Recuerda que siempre estoy a tu alcance. ○ Acércate a mí cuando estés cansado(a) y lleves cargas pesadas, yo te daré descanso. ○ Yo me deleito en ti, ○ y puedes confiar que cumpliré todas mis promesas. ○ Ven a mí y bebe el agua de la vida.13

Tu Hacedor y tu Padre,

Dios
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
Crees que tienes que ganarte su amor? Tal vez piensas: Si dijera menos groserías, si orara más, si bebiera menos, si estudiara más... Si hiciera un mejor esfuerzo, ¿será que Dios me amará más?Tal vez no alcances a oler el hedor sulfúreo de Satanás detrás de esas palabras. Todos necesitamos mejorar en muchas áreas, pero no necesitamos conquistar a Dios para ganarnos su amor. Cambiamos porque ya tenemos el amor de Dios. El amor perfectode Dios.

El amor perfecto es justamente eso, un conocimiento perfecto del pasado y una visión perfecta del futuro. Tú no puedes escandalizar a Dios con tus acciones. Nunca llegará el día que le haga echar la cabeza para atrás y decir: «Oh no, mira lo que hizo éste o aquel». Nunca se dirigirá a sus ángeles para quejarse diciendo: «Si hubiera sabido que Max iba a portarse tan locamente, no habría salvado su alma». Dios conoce toda tu historia, desde la primera palabra hasta el último aliento, y con pleno conocimiento de causa declara: «Tú eres mío».
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
La gran noticia de la Biblia no es que tú amas a Dios sino que Él te ama. No que tú puedes conocer a Dios ¡sino que Él ya te conoce! Él ha tatuado tu nombre en la palma de su mano. Sus pensamientos acerca de ti son más numerosos que la arena en la playa. Tú nunca sales de su mente ni te pierdes de su vista. Él ve lo peor de ti y no deja de amarte. Tus pecados de mañana y tus fallas del futuro no lo tomarán por sorpresa pues los ve ahora mismo. Cada día y cada hecho de tu vida ha pasado delante de sus ojos y ha sido calculado conforme a su criterio. Él te conoce mejor de lo que tú te conoces y ha pronunciado su veredicto: Todavía te ama. Ningún descubrimiento lo decepcionará, ninguna rebelión lo disuadirá. Él te ama con amor eterno.
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
Permanecer en el amor de Cristo es hacer de su amor nuestro hogar. No una zona de descanso al lado de la carretera ni un cuarto de hotel que frecuentas de vez en cuando, sino tu morada predilecta. En Él descansas. En Él te alimentas. Cuando retumban los truenos y cae la tormenta, te metes debajo de su techo. Sus paredes te mantienen seguro y protegido de los torbellinos. Su chimenea te calienta en los inviernos de la vida. Como apremió Juan: «Nuestra residencia permanente en una vida de amor, es la vida de Dios» (1 Juan 4.16). Uno abandona la casucha vieja del amor falso y se instala en su hogar de amor real y permanente
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
Cuándo dejará Dios de trabajarte? Cuando vea su reflejo en ti. «Jehová cumplirá su propósito en mí» (Salmo 138.8). Jesús dijo: «Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo» (Juan 5.17).

Dios guarda a los que acuden a Él. Los martillazos y golpes que sientes no indican su distancia, más bien demuestran su cercanía. Confía en su soberanía. ¿Acaso no se ha ganado ya tu confianza?

¿Ha dicho alguna vez una palabra que haya demostrado ser falsa? ¿Ha dado una promesa que fuera mentira? Varias décadas siguiendo a Dios llevaron a Josué a concluir: «No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió» (Josué 21.45). Si buscas confiabilidaden el diccionario del cielo, encontrarás la siguiente definición en una sola palabra: Dios. «Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo» (2 Timoteo 2.13).

Haz una lista de sus errores. Muy difícil, ¿no es verdad? Ahora haz una lista de las veces que te ha perdonado por los tuyos. ¿Quién en toda la tierra tiene un desempeño similar? «Fiel es el que os llama, el cual también lo hará» (1 Tesalonicenses 5.24).

Puedes depender de Él, porque «es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos» (Hebreos 13.8) y puesto que Él es el Señor, «reinarán en tus tiempos la sabiduría y la ciencia, y abundancia de salvación» (Isaías 33.6).

Confía en Él. «En el día que temo, yo en ti confío» (Salmo 56.3). Únete a Isaías, que resolvió: «me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí» (Isaías 12.2).
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
Dios envía sus mejores tropas para guardar tu vida. Imagina que el presidente de la república asignara su servicio secreto para prote-gerte y diera instrucciones a sus agentes para que escoltaran tu auto en medio del tráfico y que te abrieran paso entre las multitudes. ¿Cómo dormirías si supieras que los mejores escoltas del mundo montan guardia a la puerta de tu casa? ¿Cómo vas a dormir de ahora en adelante sabiendo que los mejores agentes del cielo hacen exactamente lo mismo? Tú no estás solo(a). Recibe el señorío de Dios sobre tu vida. Los numerosos y poderosos ángeles del cielo te guardan y te protegen.

Además, cuando cruces la línea de meta, ellos serán los primeros en aplaudir y vitorear.
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
«El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende» (v. 7). Él no saluda con la mano mientras vuela de paso, sino que acampa, se queda y monta guardia en tu vida para velar por ti. Tú vives y te mueves bajo el cuidado esmerado de seres celestiales. ¡Deja que esa verdad reduzca tu ansiedad! Los más ricos del mundo no pueden hacerse de la protección que los siervos de Dios te dan por orden suya.

Además, ¡a los ángeles les encanta servir! No solo te sirven sino que te admiran por «las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles» (1 Pedro 1.12). Ellos contemplan maravillados los dones que Dios te ha dado. ¿Acaso el Espíritu Santo mora en los ángeles? No. Más bien, Él hace su morada en ti. ¿Dan gracias a Dios los ángeles por la salvación? No, ellos nunca han estado perdidos como tú. ¿Se convirtió Cristo en un ángel? No, Él se volvió humano y los ángeles quedaron anonadados al contemplarlo como tal. Los ángeles que asistieron a su nacimiento lo adoraron solemnes. Los que aguardaron sus órdenes fueron testigos de su muerte. Los ángeles emocionados anunciaron su resurrección. Los ángeles atentos montan guardia y supervisan la obra de la iglesia. A través de cristianos como tú y yo que nos congregamos alrededor del mundo entero, «la multiforme sabiduría de Dios [es] ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales» (Efesios 3.10).

La obra de Dios en ti deja a los ángeles con los ojos abiertos y con ganas de aplaudir por la eternidad. Jesús dijo «que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente» (Lucas 15.10).
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
Los ángeles ministran al pueblo de Dios: «Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos» (Salmo 91.11).

Billy Graham nos recuerda: «Si eres creyente, espera que ángeles poderosos te acompañen en tus experiencias por la vida».4 ¿Qué pasa si uno no es creyente? ¿Ofrecen los ángeles esa misma protección a los enemigos de Dios? No, ni en sueños. La promesa divina de protección angélica está limitada a los que confían en Dios. «Todos [los ángeles son] espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación». David se pronunció en cuanto a esta cobertura restringida: «El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende» (Salmo 34.7, cursivas añadidas). Si rechazas a Dios corres el riesgo de quedar sin protección alguna, pero si recibes y te acoges a su señorío, puedes tener la plena certeza de que muchos ángeles poderosos te cuidarán en todos tus caminos.
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
La adoración de los ángeles es una proclamación elocuente de la belleza de Dios. Los ángeles podrían mirar las cordilleras más majestuosas, el gran cañón del Colorado, las pinturas de Picasso y la Capilla Sixtina, pero prefieren por encima de todo fijar su mirada en la gloria de Dios. Nunca se cansan de mirarlo y no pueden quedarse callados acerca de lo que ven.

En este mismo instante en que lees estas palabras, los siervos santos de Dios ofrecen adoración incesante a su Hacedor. Recuerda que Él es su creador y que hubo un «tiempo» en que los ángeles no existieron. Por decreto de Dios, ellos llegaron a existir. «Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él» (Colosenses 1.16). Los ángeles llenan la creación invisible de Dios.

Ellos le adoran a Él y nos protegen a nosotros. Qué bebida más refrescante para nuestros corazones sedientos. «¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?» (Hebreos 1.14, cursivas añadidas).
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
La parte que te corresponde es oración y gratitud.

¿Cuál es la parte de Dios? Paz y protección. «Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús» (Filipenses 4.7).

La oración de fe da la bienvenida a la paz de Dios. No es una paz arbitraria, nebulosa ni terrenal, sino su paz divina. Importada direc-tamente del cielo. La misma tranquilidad que caracteriza su trono es la que Dios te ofrece.

¿Crees acaso que Él lucha con la ansiedad? ¿Supones que se retuerce los dedos o manda a los ángeles que le traigan tabletas de antiácido? Por supuesto que no. Un problema no es mayor dificultad para Dios que una rama para un elefante. Dios goza de paz perfecta porque disfruta de poder perfecto.

Lo maravilloso es que Él te ofrece su paz. Una paz que «guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús». Pablo emplea aquí una metáfora militar. Los filipenses vivían en un fortín romano y estaban acostumbrados a la presencia de centinelas que montaban guardia todo el tiempo. Antes de que cualquier enemigo pudiera entrar, tenía que pasar primero ante los guardias. Dios te hace el mismo ofrecimiento. Su paz sobrenatural te rodea y te cubre por completo como un domo o una cúpula que protege tu corazón.

Después de veinticuatro meses, la biosfera en Arizona demostró ser un fracaso total. El equilibrio biológico entre las plantas fue imposible de mantener y el oxígeno bajó a un nivel nocivo para la salud. Los investigadores vivían enfrascados en luchas intestinas, las hormigas se reprodujeron demasiado rápido y conquistaron a los demás insectos. El experimento fracasó y el domo utópico fue abandonado.

En cambio, el domo de Dios sigue en pie y solo necesitamos permanecer bajo su cubierta. ¿Estás vuelto «un ocho» con tus problemas? Ya sabes cuál es la solución: «echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros» (1 Pedro 5.7). El verbo aquí es enérgico. Echandono se refiere simplemente a poner, depositar o a ofrecer de forma ocasional. Pedro emplea el mismo verbo que los escritores de los evangelios usaron para describir la manera como Jesús trató a los demonios: Él los echó fuera. Con plena autoridad, poniendo una mano en el cuello de la camisa y otra en el cinturón, les lanzó lejos con un «por aquí no vuelvas más». Haz lo mismo con tus temores. Debes tratarlos con seriedad y echarlos fuera de ti al dejar que Dios tome las riendas.
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
Nuestro Padre nos hace el mismo requerimiento: «Permanezcan a mi lado, no se alejen. Háblenme. Háganme sus peticiones en oración. Inhalen mi presencia y exhalen su preocupación». La preocupación disminuye a medida que levantamos nuestra mirada al cielo. Dios sabe todo lo que puede pasar durante nuestro recorrido en la tierra y Él quiere llevarnos con seguridad a casa.

Ora por todo y en todo.

No olvides el ingrediente de gratitud mencionado por Pablo: «Dile a Dios lo que necesitas, y dale gracias por todo lo que ha hecho y hará».
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
Lo cierto es que el corazón preocupado paga un alto precio por su ansiedad. El concepto de preocupaciónse deriva de la palabra griega que significa «dividir la mente». La ansiedad nos parte por la mitad y crea mentes de doble ánimo. En lugar de resolver los problemas de mañana, la preocupación se roba las fuerzas de hoy. Nuestra percep-ción se fragmenta y la visión se distorsiona. Cuando se divide la capacidad mental, la fuerza se disipa y se desperdicia energía. ¿Quién puede darse el lujo de perder poder para vivir?

Ahora bien, ¿cómo podemos dejar de hacer esto? Pablo ofrece una respuesta doble: La parte de Dios y la nuestra. Nuestra parte incluye oración y gratitud. «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oracióny ruego, con acción de gracias» (Filipenses 4.6, cursivas añadidas).

¿Quieres preocuparte menos? Si es así, ora más. En lugar de antici-parte a las cosas con temor, levanta la mirada en fe. Este mandato no es novedoso. La Biblia nunca deja a nuestra imaginación lo referente a la oración. Jesús enseñó a la gente «sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar» (Lucas 18.1). Pablo dijo a los creyentes: «Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias» (Colosenses 4.2). Santiago declaró: «¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración» (Santiago 5.13).

En lugar de preocuparte por todo, «ora por todo». ¿Por todo? ¿Los cambios de pañales y las citas románticas? ¿Las reuniones de negocios y la tubería rota? ¿Los retrasos y los diagnósticos? Ora por todas las cosas en vez de afanarte, para que «sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego» (Filipenses 4.6).
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
¡Nuestras preocupaciones son innecesarias en noventa y dos por ciento de los casos! Preocuparse no solo es irrelevante porque nada logra, sino que es irreverente porque implica desconfiar de Dios.

Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? (Mateo 6.28-30, cursivas añadidas).

La preocupación es síntoma de una fe frágil, como una «blasfemia inconsciente».3 No es nuestra intención dudar de Dios, pero ¿acaso no dudamos de Él cada vez que nos preocupamos? Asumimos la actitud de un niño que pregunta a Miguel Ángel: «¿Está seguro de que sabe qué hacer con esa piedra?» Con razón el apóstol nos urge: «por nada estéis afanosos» (Filipenses 4.6). Pablo no promueve aquí una vida irresponsable y displicente.
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
Suficientes nidos de avispa como para vivir preocupados y los creyentes en Filipos los tenían tanto como los de hoy. Tanto a ellos como a nosotros Dios hace una propuesta fenomenal: «No se preocupen por nada».

Sí claro, y mientras hago eso también voy a darle un par de vueltas a la luna. ¡Qué broma!

Jesús no está bromeando. Estas dos palabras sintetizan lo que Él opina de la preocupación: irrelevante e irreverente.

«¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?» (Mateo 6.27). Las preocupaciones no le añaden un solo segundo a la vida, por eso preocuparse es irrelevante. No altera nada. ¿Cuándo fue la última vez que resolviste un problema con preocuparte? Imagina a alguien que diga: «Me atrasé en el pago de mis cuentas, así que resolví preocuparme hasta salir por completo de las deudas, y ¿sabes qué? ¡Funcionó! Unas cuantas noches sin dormir, un día de indigestión y vómito, todas las uñas de las manos, después les grité a mis hijos y me tomé unas pastillas, y como por arte de magia el dinero apareció en mi escritorio».

¡Eso nunca pasa! La preocupación no sirve para cambiar una sola cosa. No se añade un día a la vida ni se mejora la existencia mediante la preocupación. Tu ansiedad solo produce dolencias cardíacas, nada más
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
Como John Oxenham escribió en 1913:
LA CALIGRAFÍA DEDIOS
Él escribe con una letra tan grandiosa
Que nuestra miopía terrestre no alcanza a leerla.
Apenas vemos trazos entrecortados
Y tratamos de meditar en todo el misterio
De las esperanzas marchitas, de la muerte y de la vida,
De las guerras interminables y las luchas infructuosas.
Pero allá en el cielo, con una vista más amplia y clara,
Veremos sin lugar a duda que su escritura fue enderezada
Hasta en los renglones torcidos,
y que su camino fue derecho.3
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
Aprende bien el cántico de la soberanía: Yo sé que Dios conoce lo mejor para mí y para todos. Ora con humildad la oración de la confianza: «Confío en tu señorío. Pertenezco a ti. Nada viene a mí sin pasar primero por ti».
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
Por qué pasa la gente por pruebas? Para mostrar el poder de Dios. «He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción. Por mí, por amor de mí mismo lo haré» (Isaías 48.10-11). El profeta proclamó: «Así pastoreaste a tu pueblo, para hacerte nombre glorioso» (Isaías 63.14).
Dios iza su propia bandera. Flexiona sus propios músculos. El cielo no pregunta: «¿Cómo puedo hacer feliz a Fulano?» El cielo pregunta: «¿Cómo puedo usar a Fulano para revelar mi excelsitud?»Para tal fin, es posible que use bendiciones, pero también es posible que emplee sufrimientos. Ambas herramientas le pertenecen.
[Yo soy el] que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto (Isaías 45.7).
En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro (Eclesiastés 7.14).
¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?
(Lamentaciones 3.38).
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
Con cierta frecuencia en la vida, nos colocamos frente al escritorio de Dios convencidos de que sabemos cuál es el itinerario: Buena salud, un ascenso en el trabajo, un embarazo deseado. Muchas veces Dios revisa el itinerario que creó y dice que sí, pero algunas veces dice: «No, eso no es parte del viaje que tengo planeado para ti. Te asigné una ruta que pasa por la Ciudad de Pruebas y el Valle de Luchas».
Podemos zapatear y sacudir nuestros puños todo lo que queramos o podemos tomar una decisión de marinero en medio de la tormenta. Yo sé que Dios es mi Capitán y Él sabe qué es mejor.
Esto resulta imposible de aceptar para algunos, como una dama que pidió hablar conmigo después de una conferencia en la que expuse estas ideas. Con su esposo al lado relató la historia horrible de su niñez. Su padre la maltrató, abusó de ella y después la abandonó. Sus primeros recuerdos están tiznados por dolores inimaginables e inmerecidos. En medio de lágrimas me preguntó: «¿Quiere usted decirme que Dios observó eso todo el tiempo?»
La pregunta resonó en todo el recinto. Me acomodé en mi silla y respondí: «Sí, Él vio todo eso, y no sé por qué permitió lo que te sucedió, pero sí sé esto: Él te ama y sufre contigo». A ella no le gustó la respuesta. ¿Qué más podríamos decir? ¿Nos atreveríamos a sugerir que Dios se quedó dormido y no vio lo que pasó? ¿Que se tomó un descanso y no se enteró de lo ocurrido? ¿Que desde el cielo puede verse todo pero no actuar? ¿Que nuestro Padre es bueno pero no poderoso o que es poderoso pero no le importa?
Cuánto quisiera que ella hubiera hablado con José. Sus hermanos lo maltrataron y lo vendieron como esclavo. ¿Será que Dios vio todo lo que pasó? Sí, y nuestro Dios soberano usó esos corazones rebeldes para salvar una nación entera del hambre y la familia del Mesías de una extinción segura. Como José les dijo: «Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien» (Génesis 50.20).
Cómo quisiera que hubiera hablado con Lázaro. Cuando Jesús se enteró de que estaba enfermo de muerte, no hizo nada. Esperó a que llevara cuatro días en la tumba. ¿Por qué permitió la muerte de Lázaro? «Para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorifi-cado por ella» (Juan 11.4).
Lo mejor de todo habría sido una conversación con Jesús mismo. Él rogó a Dios que le asignara un itinerario distinto, una muerte sin cruz. Desde el huerto de Getsemaní Cristo suplicó el cambio a un «plan B»: Redención sin clavos. «Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle» (Lucas 22.42-43).
¿Oyó Dios la oración de su Hijo? Lo suficiente como para enviar a un ángel. ¿Libró Dios a su Hijo de la muerte? No. La gloria de Dios tenía preponderancia sobre la comodidad de Cristo. Por eso Cristo sufrió y así fue como la gracia de Dios quedó desplegada e implementada de forma definitiva.
¿Es parte de tu llamado pasar una temporada tipo Getsemaní? ¿Te ha sido «concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él» (Filipenses 1.29)?
Si es así, acércate sediento y bebe hasta el fondo de su señorío. Él es el autor de todos los itinerarios. Él sabe lo que es mejor para ti. Ninguna lucha se pondrá en tu camino sin contar con su propósito, su presencia y su permiso. ¡Esto nos debería llenar de ánimo! Nunca serás víctima del caos ni presa del destino. La arbitrariedad queda eliminada por completo. Eres más que una veleta meteorológica que gira en la dirección dictada por los vientos de la fortuna. ¿Acaso te abandonaría Dios al capricho de los ladrones desquiciados, los bando-leros ambiciosos de las grandes corporaciones o los líderes perversos? ¡Ni se te ocurra pensarlo!

Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán.
Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador (Isaías 43.2-3).

Vivimos bajo la palma protectora de un Rey soberano que supervisa todas las circunstancias de nuestra vida y se deleita en hacernos bien.
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
Los líderes judíos creyeron ser los que habían enviado a Cristo a la cruz. Pedro los corrigió al declarar que Jesús fue «entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios» (Hechos 2.23).
Jeremías hizo la pregunta retórica: «¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?» (Lamentaciones 3.37).
El libro de Daniel declara: ¡No! «Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?» (Daniel 4.35).
La Biblia, desde el Antiguo hasta el Nuevo Testamento, desde los profetas y los poetas hasta los predicadores, entona en coro unánime: Dios dirige los asuntos de la humanidad. Como Pablo lo confirmó: «[Dios es ] el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores». Él es quien tiene control sobre todas las cosas.
Ninguna hoja cae al suelo sin que Dios lo sepa. Ningún delfín da a luz sin su permiso. Ninguna ola se estrella contra la costa fuera de sus cálculos. Dios nunca ha sido sorprendido, ni una sola vez. «[El Hijo] ... sustenta todas las cosas con la palabra de su poder» (Hebreos 1.3). «Él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas» (Hechos 17.25). El rey David proclamó: «En tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas» (Salmo 139.16).
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
Puedes decir acerca de Dios lo que dije de Milton?
Sé que Dios conoce lo mejor.
Sé que yo lo ignoro. Sé que le importo.
Tales palabras salen con facilidad cuando el mar está en calma, pero si lo que tenemos ante nuestros ojos es un automóvil vuelto chatarra o un grano de aspecto sospechoso en la espalda, cuando estallan guerras o nos atracan los ladrones, ¿confías también en Él?
Si contestas que sí, vas a sacar un puntaje alto en la clase de soberanía divina. Esta importante palabra bíblica, como su etimología lo indica, tiene que ver con reino. Confesar la soberanía de Dios equivale a reconocer el reino de Dios, su autoridad real y poder absoluto sobre todo lo que sucede. Acogerse a la soberanía de Dios es beber del pozo de su señorío y tomar la decisión de aceptar su voluntad venga lo que venga, mientras nos mantenemos aferrados al velero inerme en medio de la tormenta. Por supuesto, no hablo de Milton y el mar sino de Dios y la vida. Tenemos que mirar al Capitán de nuestras almas y confiar en que Él sabe lo que es mejor.
Después de todo, ¿no está Él encargado de las actividades del universo?
Nuestro Dios está en los cielos;
Todo lo que quiso ha hecho (Salmo 115.3).
Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?
(Isaías 43.13).
[Yo] anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero (Isaías 46.10).
… habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad (Efesios 1.11).
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