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Sue Graham Mingus

Mingus&Mingus

    Mario Ivan Sanchez juarezcompartió una citahace 3 meses
    Conozco a su hijo —anunció.

    Mingus miró sin sonreír al improbable extraño calvo ante él.

    —Yo también lo conozco —respondió y se fue.

    Tiempo después Charles Tercero me dijo que su padre una vez le dijo, cuando estaban discutiendo su carrera como pintor:

    —Tienes que decidir qué quieres. Nadie te pide que hagas arte. Tú eres responsable, tú solo, si lo haces. No lo haces por la recompensa—. Después preguntó con mayor intención: —¿Qué quieres? ¿El respeto de tus amigos, o su dinero?
    Mario Ivan Sanchez juarezcompartió una citahace 3 meses
    Estudia la realidad antes de que la mejores.
    Mario Ivan Sanchez juarezcompartió una citahace 3 meses
    Lo dijo como si fuera cualquier cosa. No quería tomar partido. Ambos sabíamos que no había nada que yo pudiera decir. Había cosas que uno apenas si podía encontrar la forma de expresar. Charles se expresaba a cada momento y declaraba que estaba cambiando todo el tiempo y su música reflejaba eso. Yo también estaba cambiando, ¿y qué reflejaba eso? Los artistas se pueden salir con la suya respecto a sus ambigüedades y sus inmoralidades porque dejan algo atrás, tal vez no a sus propios hijos, pero al mundo sí. El resto de nosotros deja a sus hijos, cuyo juicio le agregará algo al propio
    Mario Ivan Sanchez juarezcompartió una citahace 3 meses
    forzaba demasiado, golpeaba a la gente demasiado. Esperaba toneladas de la gente y estaba preparado para dar lo mismo a cambio. Era como si solo pudiera amar u odiar, nada a medias. En ocasiones era tan sabio y callado y justo, tan balanceado y profundo. Cuando su inmensidad encontraba un equilibrio, cortaba de tajo con todo el mundo.
    Mario Ivan Sanchez juarezcompartió una citahace 3 meses
    Sal y toma el aire fresco y camina por el parque y pasa tiempo contigo misma. Y si alguna vez sientes que no eres amada, bueno, piensa en mí.
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    —¡Toca como si te tocaras a ti mismo! —solía gritarles a sus músicos y al mundo entero.

    La discusión continúa
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Recuerdo cuando los entrevistadores solían preguntarle, a pesar de la amplitud de su legado, cómo lograba entrar en categorías tradicionales que incluían formas clásicas europeas, bebop, dixieland, gospel, ritmos latinos y blues: todos los géneros de la música que exploraba y después trascendía en sus composiciones. Él solo los miraba y suspiraba:

    —¿No pueden simplemente llamarla Mingus music?
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Cualquier músico te dirá que la música de Mingus requiere de habilidades múltiples. Un baterista una vez la describió como un circo de tres pistas. Debió decir cuatro. Necesitas leer como un músico clásico, improvisar como un músico de jazz, tocar bien en ensamble y, además de todo eso, tener personalidad
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Hoy, cuando entro a una sala de conciertos y escucho las primeras notas de un concierto de música de Mingus, muy probablemente puedo decir si los músicos tienen regadera o bañera en el baño de su hotel, si tienen una cama cómoda en el cuarto de al lado y si tienen televisión a color. He pasado unas dos décadas con las bandas de Mingus, frecuentemente en el camino, y he aprendido que cualquiera que sea el trato que se les dé a los músicos por la tarde se traducirá en la música de esa noche. He discutido esto con promotores de música y agentes, algunos de ellos creen que la música existe aparte de la vida, aparte de los músicos que la tocan y de las comodidades que son tan esenciales para el bienestar cuando se está en el camino. Alguien debería escribir un manual simple —las peticiones no son para nada complejas— porque estoy segura de que esas necesidades afectarán lo que escuches en el concierto tanto como el sistema de sonido o la bóveda del techo
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Murió de manera tan voluptuosa como vivió, reinventando sus días al tiempo que se le acababan, alimentándose en los lugares más suntuosos de la tierra
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    No era el amanecer todavía cuando descendimos los largos escalones y nos quedamos juntos de pie en su orilla helada. Yo había colocado en la arena la brillante canasta de mimbre con las cenizas de Charles junto a las guirnaldas de caléndula y rosas y el coco que serviría como mi ofrenda de leche a la Madre Ganges. El Brahmin me entregó un pedazo de incienso encendido y me guio para que dibujara un círculo de vida en el aire mientras él cantaba una oración sobre pasar de esta vida a la siguiente. Después puso sus labios en una caracola, sopló una nota larga y plañidera, y me llevó hacia la orilla: yo entré en el Ganges y ofrecí mis regalos de vida y muerte: flores y frutas, cenizas y hueso, y me sumergí yo misma en el agua en un último abrazo mientras las cenizas de Charles hacían remolinos alrededor de mí
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Yo recordé cuando se presentó él con su banda en la Universidad de México hacía un año
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    , cómo los músicos habían aceptado con impaciencia el golpe de oxígeno que se les ofreció detrás del escenario —una provisión acostumbrada para los músicos visitantes
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    No llores. Eres una niña grande ahora. Todos tenemos que morir. Pero yo no merezco esto. No es una muerte natural. Me volveré loco así. Como en los viejos tiempos. No te gustaría que me volviera loco…
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    No me importan las piernas, pero soy músico, hombre, y me quitaron mis manos. Todo lo que quiero de vuelta son mis manos…
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    —Todo lo que hizo en la vida es sin precedentes —dije yo irritada—. ¿Qué es tan difícil?
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Cuando se planea la muerte cercana, es como una fiebre. Los días vienen y van como hojas surreales de papel volando en el viento
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Hay un entendimiento entre músicos de jazz, al menos entre los hombres, que es lacónico y sobreentendido. Tal vez es su manera de seguir siendo hombres en un mundo podrido. O su aversión a lo obvio. O tal vez se trata de sus almas y espíritus de infinita imaginación. A veces, para alguien de afuera, puede dar la impresión de que están haciendo estallar sus corazones
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Hay un entendimiento entre músicos de jazz, al menos entre los hombres, que es lacónico y sobreentendido. Tal vez es su manera de seguir siendo hombres en un mundo podrido. O su aversión a lo obvio. O tal vez se trata de sus almas y espíritus de infinita imaginación. A veces, para alguien de afuera, puede dar la impresión de que están haciendo estallar sus corazones
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Al contrario del resto de nosotros, que tomábamos a nuestros padres en serio y aprendíamos a vivir con cierta dosis de control, el comportamiento de Charles llegaba siempre directo y sin editar. Si alguna vez parecía enigmático, era solo porque no estaba claro qué sentimiento de su inmenso espectro era el que predominaba. Murmurando al fondo estaba también su imaginación, la cual corría a pleno galope en todo momento
    Yatzel Roldáncompartió una citahace 3 meses
    Un fin de semana, unos cuantos miembros del staff de Changes volaron a París junto con Charles para asistir a una exhibición de dibujos políticos en el Louvre. El show se llamaba Art of the Times y había sido armado por Jean-Claude Suares, el actual director de arte de Changes, quien había publicado un libro con el mismo título mientras trabajaba para el New York Times. Incluía dibujos de artistas que había contratado para ilustrar piezas de la página editorial, una idea emocionante e innovadora en ese entonces, ilustraciones de artistas vivos y no viejos grabados
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