Pedagogía del Ideal. El estilo pedagógico Kentenijiano, Rafael Fernández de Andraca
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Rafael Fernández de Andraca

Pedagogía del Ideal. El estilo pedagógico Kentenijiano

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81 páginas impresas
El Hombre nuevo que propone el fundador de Schoenstatt, responde a los anhelos que palpitan en el alma moderna: anhelo de libertad, de solidaridad y fraternidad; de armonía entre lo divino y lo humano. Por otra parte quiere dar respuesta a las fuertes corrientes culturales de despersonalización y masificación de la persona y al deterioro de las relaciones interpersonales que se constatan en la cultura actual. La pedagogía del ideal aborda la tarea de formar un hombre movido por altos ideales, marcadamente personalizado, plenamente libre.

El carisma del fundador del Movimiento de Schoenstatt es sin duda un carisma marcadamente pedagógico. La colección “Pedagogía Kentenijiana”, quiere presentar una visión amplia del pensamiento pedagógico del P. Kentenich, basándose fundamentalmente en sus escritos. Su autor, el P. Rafael Fernández, pone así al alcance tanto de los miembros del Movimiento de Schoenstatt como también de todos aquellos que tienen en la Iglesia una vocación pedagógica-pastoral, este valioso material que sin duda puede serles de gran utilidad.
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Jorge Gómez
Jorge Gómezcompartió una citael año pasado
Una pedagogía marcadamente positiva
La pedagogía del ideal es una pedagogía marcadamente optimista. Muestra en primer lugar lo positivo. En una jornada dictada en 1935, el P. Kentenich aborda esta dimensión explicando la educación en el sentido del ideal personal. Dice así:
El ideal personal actúa de forma positiva. Si tomamos expresiones de la medicina, podemos distinguir entre un procedimiento quirúrgico y un procedimiento curativo.
Procedimiento quirúrgico. En este procedimiento, nuestras inclinaciones y pasiones son simplemente extirpadas. Pero proceder así es erróneo. Así lo sentimos. En efecto, Dios nos ha dado las pasiones como ayudas y apoyos. Por eso, el sentido de la educación no es extirpar sino ennoblecer. No obstante, a veces tenemos la impresión de que, en el mundo educativo, algunos entendiesen la expresión que habla del “despojarse” del hombre viejo como si pensaran que educar consiste en un constante negarse a sí mismo. Pero la frase dice: “despojaos” y “revestíos”. La actividad principal tiene que consistir en el revestirse.2
Procedimiento curativo. Este a su vez puede ser de dos tipos: alopático u homeopático. Puedo procurar que se eleve el bienestar general del cuerpo o que una parte determinada que está enferma recupere la salud siendo aislada en cierto modo respecto de las partes sanas. En el primer caso, tenemos el procedimiento positivo y, en el segundo, el negativo. Del mismo modo debemos distinguir también en la ascética un procedimiento positivo y uno negativo.
Procedimiento curativo negativo. En el caso en que el alma está apegada a algún valor aparente, este procedimiento se esfuerza por desenmascararlo y desvalorizarlo. Supongan que estoy apegado desordenadamente a una criatura, tal vez, a una muchacha. Puede ser también, por ejemplo, que esté apegado al cigarro. Ahora quiero superar ese apego desordenado. Tengo entonces dos posibilidades: puedo obnubilar ese valor al que estoy apegado. Y puedo procurar que quede eclipsado. Obnubilar: me digo “vanidad de vanidades”. El hombre es hombre. Es polvo y ceniza. Así, obnubilo el valor al que estoy apegado.
El otro tipo es el procedimiento positivo: un eclipsamiento. De mañana, mientras el sol no ha despuntado todavía, veo toda una cantidad de estrellas. Pero cuando ha salido el sol, las estrellas desaparecen, ya no me impresionan más. Así, cuando se presentan las inclinaciones desordenadas, yo podría eclipsar también mi apego a las criaturas disponiéndome a amar con todo el fervor de mi alma al bien superior, a Dios mismo.
Pedagogía, Jorge Gómez
Jorge Gómez
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