Cristina Morales

Lectura fácil

Avisarme cuando se agregue el libro
Para leer este libro carga un archivo EPUB o FB2 en Bookmate. ¿Cómo puedo cargar un libro?
Katherine Carreracompartió una citael año pasado
y que la puta soy yo

y que todos mis hermanos son maricones
Peter Crespocompartió una citahace 6 meses
Esas tiendas se llaman así por otra Bauhaus que hubo hace cien años y que era una escuela de fachas de izquierdas que se dedicaban a construirse muebles pijos y casas pijas, y que ellos decían que eran para el bien de la humanidad.
Alfonso Santiagocompartió una citahace 4 horas
Marga había entendido la alienante función que todo metro cumple en cualquier gran población: hacernos creer que por unir las cuatro puntas de la ciudad une también a sus habitantes, cuando la verdad es que los licua y los vuelve aún más desconocidos, obligándolos a comportarse con eso que Transportes Metropolitanos de Barcelona llama civismo
Alfonso Santiagocompartió una citahace 9 horas
El lector de este libro de mi vida,

que aunque se diga solo lector

puede ser más de uno,

es decir lectores,

y que también puede ser una mujer,

es decir una lectora,

o más de una mujer,

es decir lectoras,
Juliana Jaramillocompartió una citaayer
Pero esta vez no pude más, me pareció que la había tomado sin motivo ninguno contra la gente de la plaza. Estaba siendo profundamente intolerante y maleducada, y eso, aunque seamos discapacitadas intelectuales, aunque nos hayan matado a terapias conductuales y a cuentos infantiles, aunque después de muertas en manos de las Consejerías de Sanidad y de Educación hayamos resucitado y ahora seamos discapacitadas intelectuales pero zombis, discapacitadas intelectuales pero comedoras de cerebros, discapacitadas intelectuales expertas en discapacidad intelectual, a pesar de todo eso el respeto y los buenos modales debemos aplicarlos incluso hacia nuestro peor enemigo, porque la directora del piso tutelado (doña Diana Ximenos, gran profesional y mejor persona, señoría) no solo viene a nuestra casa sino que pregunta por nosotras en el barrio, le pregunta al chino de abajo, les pregunta a los vecinos y pregunta en el centro cívico, y ahí ya la hemos liado.
Juliana Jaramillocompartió una citahace 3 días
Nati, achacada por el conocido como síndrome de las Compuertas (70 %, 1.118 euros)
Juliana Jaramillocompartió una citahace 3 días
La tercera menos discapacitada de todas es la más silenciosa, con la expresión más dulce y la que más pastillas toma porque la psiquiatra le dijo que además de discapacitada estaba deprimida por ser discapacitada, porque un día Marga (66 %, 438 euros), que así se llama la tercera menos discapacitada, se dio nítidamente cuenta de que era retrasada mental y de que las tres mujeres con las que vivía también lo eran, y ese descubrimiento, según la psicóloga, era lo que tenía a Margarita ora masturbándose a escondidas por los rincones de la casa, cual gato doméstico que orina y defeca en señal de protesta cuando lo dejan mucho tiempo solo; ora masturbándose encerrada en su cuarto para evitar la bronca y la espontánea bofetada de su prima Patricia, la segunda menos discapacitada, la que se maquilla.
Juliana Jaramillocompartió una citahace 3 días
la segunda menos discapacitada, quien, con un 52 % de discapacidad y 324 euros de pensión del Estado, querría cortarles el pelo a sus parientas ella misma.
Juliana Jaramillocompartió una citahace 3 días
La menos discapacitada de todas es la que ve más la tele, tiene el teléfono móvil más avanzado y un raspado 40 % de discapacidad que se corresponde con otros asimismo raspados 189 euros de pensión.
Juliana Jaramillocompartió una citahace 3 días
32 (Nati), de 33 (Patricia), de 37 (yo) ni de 43 años (Àngels)
Juliana Jaramillocompartió una citahace 3 días
Mira, ideas tengo yo pocas, pero ideas putas e ideas de puta tengo pa echarle a los marranos como tú, ¿o es que aparte de las italianas hablando español te hacen gracia las putas pensando, machista de mierda?
Después ocurrió lo de siempre en estos casos: el macho te dice que estás loca y que no tienes educación y las hembras te agarran amorosamente los hombros y te dicen que no te pongas nerviosa. Entonces tú te las sacudes y respondes que no estás ni nerviosa ni loca y que la educación no te hace falta para nada, que lo que estás es harta de que se le rían las gracias machas al macho y de que ninguna se dé por aludida. Todas te acusan en silencio de haber reventado la clase. Todas conduelen en silencio al macho por los excesos sufridos por tu culpa. Esperas la complicidad de alguna hembra pero solo encuentras miradas bajas, incluida la de Eleonora Stumpo. Cuando se te saltan las lágrimas, todas lo toman por arrepentimiento o por estallido de los nervios crispados a causa de dios sabe qué íntimos conflictos personales que a ellas les ha tocado pagar esa mañana sin comerlo ni beberlo. Ninguna lo toma por rabia o por frustración o por humillación inmediatas e inmanentes a esa mañana, a esa clase de danza y a ellas mismas. Creen que necesitas consuelo cuando lo que necesitas es que alguien entre esas cuatro paredes entienda el significado de la palabra «corregir», de las expresiones «hablar bien», «hablar mal», «español de los montes», «ni puta idea». El primero que viene a consolarte es, por supuesto, el macho sensible. Te pide perdón por lo que haya podido ofenderte, te dice que los dos os habéis puesto tensos pero que ya está, que somos humanos, que ya pasó, que no pasa nada. Y tú vas y en vez de propinar un testarazo con las compuertas te callas, las compuertas se te retraen como si ya no hubiera amabilidad de la que protegerse y hete ahí expedita para recibir un nuevo avasallamiento macho mientras te atas los cordones de las zapatillas. Por enésima vez te tragas el grito atravesado en la garganta como una bellota de hachís, por enésima vez lo llevas en el estómago un día, lo cagas al siguiente y mientras te fumas el porro de la siesta le das la razón al macho porque, en efecto, todo pasó y no pasa nada.
Juliana Jaramillocompartió una citahace 3 días
No follo ni con españoles ni con nadie que haya votado en las últimas elecciones, sean locales, autonómicas, nacionales o europeas, o elecciones sindicales o elecciones primarias para elegir al líder de un partido, o en referéndums por la independencia, por la firma de un tratado de paz, por la extensión del mandato presidencial, por la reforma de la Constitución, por la cancelación del rescate europeo o por la salida de la Unión Europea, imbéciles ciudadanos todos.
Juliana Jaramillocompartió una citahace 3 días
Tercera posibilidad: te das cuenta de lo obediente que eres y no lo soportas. Entonces sí que estás alienada
Juliana Jaramillocompartió una citahace 3 días
Segunda posibilidad: te das cuenta de lo obediente que eres pero te da igual. No te sientes alienada porque justificas la obediencia debida. Haces tuya la frase de que vivimos en el menos malo de los sistemas y de que los partidos políticos son males menores
Juliana Jaramillocompartió una citahace 3 días
Uno, que no te des cuenta de lo obediente que eres, de modo que nunca te sentirás alienada. Serás una ciudadana con tus opciones electorales y sexuales.
Teresacompartió una citahace 6 días
con fluidez, es decir con poco esfuerzo, que es el ingrediente fundamental del gozo y, eventualmente, de la belleza, belleza que para el bastardismo no es sino el gozo politizado, o sea, el gozo lleno de sentido emancipador
Juliana Jaramillocompartió una citahace 7 días
Por esa domesticación colonial del deseo erótico sexual es que yo prefiero hablar de bastardismo y no de mestizaje. Hubo mezcla, sí, la mezcla fue tan vasta que abarcó la sociedad entera, sí, pero no fue una mezcla libre y horizontal; fue una mezcla obligada, sometida, violenta o clandestina, cuya legitimidad siempre estuvo sujeta a chantaje, vigilancia y humillación. El mestizaje es una verdad a medias que quitándole el manto de la vergüenza e hipocresía se llama bastardismo. Verdad a medias que, quitándole los maquillajes, disimulos y disfraces se llama bastardismo.
El mestizaje es una verdad a medias de un lugar social brutalmente conflictivo, desgarradoramente irresuelto, ardorosamente ilegítimo y cientos de veces prohibido. Es un acto liberador nombrarlo con nombre propio y también poder decir que aquí no hay mestizas sino bastardas. La condición de blancas como la condición de indígenas es una especie de refugio ficticio para tapar aquello que es más angustiante y que es la pregunta irresuelta del origen.
Juliana Jaramillocompartió una citahace 7 días
Se te perdona el reaccionarismo, Nati, porque eres medio guapa (que en realidad fue: «Te portas como una niñata y nadie te dice nada porque eres mona»). Si fueras medio fea o rotundamente fea te tratarían de resentida y serías una apestada (o sea: «Si fueras fea o vieja o estuvieras gorda les darías lástima y no te harían ni caso»). Te equivocas, le respondí yo. Te equivocas muchísimo. Una medio guapa, y ya no te digo una guapa o una tía buena, no tiene derecho a la radicalidad. ¿Por qué se queja con lo guapa que es? ¿Cómo es posible que, siendo guapa, no esté feliz de la vida? ¿Cómo es posible que, siendo guapa, suelte esos sapos y culebras por la boca, con lo feo que está eso en una mujer que no es fea? ¿Cómo se atreve a afearme un piropo o un chiflido si lo que estoy es halagando a la muy puta? La otra versión censora contra la radicalidad de las guapas se parece a la que tú misma acabas de enunciar: critican porque son guapas, se atreven porque son guapas y al ser guapas, al constituir un bonito embalaje para la contestación, su crítica llega y es escuchada. ¡Pero cuidado, que eso es una mierda como la que llevamos tú y yo encima ahora mismo, Angelita! Eso se lo aplican las jipis que se ponen florecillas en el pelo, que tienen medidas de top model, que no pasan de los veinticinco años, que enseñan las tetas en el Congreso y en el Vaticano y que más que Femen deberían llamarse Semen, de las poluciones que provocan en sus patriarcales objetivos.
Juliana Jaramillocompartió una citahace 7 días
Una causa minoritaria de insumisión puede llegar a ser respetable. Una causa individual, no.
Juliana Jaramillocompartió una citahace 7 días
Tú deberías dejar de mangar los condones y pasarte a la píldora, me dice ella, porque el ratito que echas abriendo los cuarenta plásticos de la caja es muy cantoso. Ni hablar, estar chutada de hormonas, estar sistemáticamente medicalizada con tal de darle al macho el gusto de no sacarla. Yo no sé qué coño tiene la píldora de emancipadora. La recetan los dermatólogos para que a las chicas se les vayan los granos, porque por supuesto el acné juvenil es una enfermedad y no se trata de estar más guapa o menos, no, ni de ser un depósito seminal, tampoco. Se trata de la salud de nuestras adolescentes, que no me entero. No se puede ser promiscua sin condones, Marga, nada más que por las enfermedades de transmisión sexual, nada más que por eso. Ah, eso sí son enfermedades, ¿no?, responde ella. ¿Ah, no?, respondo yo. Pero si el sida no existe, Nati, qué dices. Ni el uno por ciento de la población. Más suicidios hay al año en España que diagnósticos de sida. Pero es que yo no follo con españoles, Marga, porque son todos unos fascistas. Joder, Nati, eres más reaccionaria que el copón bendito. Y tú eres una jipi, a ver si te cortas ya esas greñas.
fb2epub
Arrastra y suelta tus archivos (no más de 5 por vez)