Gilles Lipovestdky

La estetización del mundo

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Miguel Velasco Oropezacompartió una citahace 7 días
Se multiplican las «exposicionesespectáculo» que se caracterizan por puestas en escena espectaculares, con dioramas ilusionistas, reconstrucciones, auriculares, pantallas de cine gigantes. En la era del capitalismo creativo, incluso los museos funcionan con las lógicas de lo espectacular, lo sensacional, lo cinematográfico y de parque temático.
La escenografía de las exposiciones tiene más fuerza que las obras presentadas
Miguel Velasco Oropezacompartió una citahace 7 días
El arte moderno se afirmaba como un arte distanciado, intransigente, «intelectualizado», opuesto al kitsch, a la seducción de las imágenes, al teatro de las representaciones. El arte actual, en cambio, quiere ser «experiencial»,22 creador de sensaciones fuertes, un choque visual mediante el espectáculo de la desmesura, el exceso, la sordidez, la inmundicia, la violencia hiperbólica.23 No «cambiar la vida», sino crear lo nunca visto, lo espectacular, lo inesperado. No se trata de hacer soñar, ni siquiera de conmover, sino de suscitar reacciones «primarias»: pasmar, impresionar, asquear, conmocionar.
Miguel Velasco Oropezacompartió una citahace 8 días
Lo cual cuestiona la problemática clásica expuesta por la Escuela de Frankfurt y por Debord, que afirmaba que la omnipotencia mediática convertía a los individuos en seres pasivos, desposeídos y manipulados.6 La verdad es que lo que realmente hay en la era del capitalismo artístico hipermoderno es una instrumentalización del mundo espectacular de las pantallas por parte de los individuos. Estamos en el hiperespectáculo cuando en vez de «sufrir» pasivamente los programas mediáticos, los individuos fabrican y difunden en masa las imágenes, piensan en función de la imagen, se expresan y ponen una mirada reflexiva en el mundo de las imágenes, obran y se muestran en función de la imagen de ellos que quieren ver proyectada.
Miguel Velasco Oropezacompartió una citahace 8 días
La práctica «ritualizada» o colectiva de ir al cine o ver la tele ha cedido el paso a un consumo individualizado, desunido, de libre servicio. La era del hiperespectáculo no es sólo la del espectáculo omnipresente, sino también la del espectáculo a la carta, modalidad en la que el consumidor pasa a ser un programador autónomo y personalizado. Dado que el cine y la televisión se ven en las condiciones que el individuo quiere, el hiperespectáculo produce cada vez menos programas para «estar juntos», lo que supone el eclipse de la dimensión ceremonial o «litúrgica» que comportaba el espectáculo de los tiempos heroicos de la sociedad de consumo.
Miguel Velasco Oropezacompartió una citahace 17 días
El fin de la cultura vanguardista ha sido el trampolín del retorno de lo antiguo y de la moda vintage. Mientras que la idea de revolución política y artística se ha vaciado de sustancia, la relación con el pasado ha cambiado de sentido: ya no se excomulga, sino que se redescubre, se revalora, se repasa. La muerte de la cultura vanguardista y la seducción del ayer forman pareja.
Miguel Velasco Oropezacompartió una citahace 17 días
Se ha convertido en un universo indeterminado, abierto, multidimensional y puede serlo todo a la vez, objeto utilitario, decoración, moda, arte, incluso pieza de lujo gracias a un precio prohibitivo que a veces es el suyo. Tal es el estadio híbrido, transestético, del diseño propio del último ciclo del capitalismo artístico. Después del gran momento vanguardista de la purificación funcionalista de las formas, henos ahora en la época hiperconsumista de la hibridación de territorios y formas.
Miguel Velasco Oropezacompartió una citahace 17 días
El éxito de Apple se basa en buena medida en esta distinción que le asegura el diseño, que la casa viene privilegiando desde siempre: los ordenadores y sus programas son muy parecidos a los del entorno Microsoft; sin embargo, la firma ha sabido concebir un mundo Apple4 en el que el ordenador, por sus líneas, su sistema de navegación y su grafismo, define un estilo de vida e induce a pertenecer a un grupo que comparte sus valores: los industriales, los banqueros, los comerciantes son Microsoft; los editores, los publicistas, los intelectuales, los jóvenes, la gente a la última son Apple.
Miguel Velasco Oropezacompartió una citahace 17 días
Fenómeno de moda, el diseño se impone cada día más en los mercados hipersegmentados como instrumento mercadotécnico, vehículo de imagen, herramienta estratégica para dar valor a la marca. Se intensifica el imperativo de estimular las ventas por el look de los objetos,3 seducir a consumidores «hartos» y segmentados, crear una identidad de marca y casi un «universo de vida», diferenciarse en el mercado jugando la carta de la originalidad, la fantasía, el placer de las formas y los colores. El diseño hipermoderno se despliega en una perspectiva de consumo hipertrofiado.
Las marcas lo han comprendido perfectamente, ya que unen su nombre, su universo, su logotipo al diseño. El diseño por el que se identifica la marca está por todas partes: en la forma del producto, pero también en el grafismo, el empaquetado, la comercialización, la exposición, el sonido, el olor y el tacto de los artículos, la organización y la iluminación de los almacenes, la concepción de los sitios de Internet. No hay marca sin diseño creativo: aquélla se identifica gracias a éste y por éste se diferencia de sus rivales.
Miguel Velasco Oropezacompartió una citahace 25 días
Así como los héroes románticos del teatro o la novela han despertado entusiasmos y revueltas juveniles, suscitado conductas, proporcionado modelos de amor y acción, así la estrella ha inspirado actitudes miméticas que se han reflejado en la moda, la peluquería, el maquillaje, en las maneras de flirtear y comportarse. La estrella se impone como modelo cultural y estético: si ha estetizado lo imaginario, también ha estetizado las formas de ser y de conducirse, de verse y ser vistos. De nuevo se confirma la tesis de Oscar Wilde: «La vida imita al arte, mucho más que el arte a la vida.» Sólo que lo que ha hecho posible y ha desarrollado este arte vivo es el capitalismo.
Miguel Velasco Oropezacompartió una citahace 25 días
Lejos de parecerse a productos de fábrica carentes de estilo (Adorno), son creaciones singulares, de estilización extrema. En las que se revela la naturaleza híbrida del star system y del cine en general: económico y estético, comercial y artístico, se despliega según la doble lógica de la estandarización y la singularización.
Miguel Velasco Oropezacompartió una citael mes pasado
contra de lo que afirman Adorno y la Escuela de Frankfurt, el cine no puede reducirse a la sola realidad de la economía «porque produce en todas partes bienes estandarizados» en los que todos «los detalles son intercambiables» y cuyo «resultado es la reproducción constante de copias legalizadas».69 A diferencia de los objetos seriales que salen de fábrica, los guiones de las películas son únicos en cada momento; son prototipos, productos desemejantes. Cada película aparece así como una combinación de convención y originalidad, de producto estándar y de singularidad, de estereotipo y de novedad: y por aquí se afirma la dimensión artística del capitalismo cultural. Al crear semejantes productos híbridos, el capitalismo artístico inventó la industria moderna del entretenimiento que funciona de hecho como la moda, con modelos que cambian continuamente y presentan grandes o pequeñas diferencias entre sí. El modelo del cine no es la fábrica, sino la moda moderna. Podría decirse que con el cine la cultura se vuelve industrial, sí, pero esta industria, mediante la multiplicidad y renovación permanente de sus prototipos, es posfordiana antes de tiempo. Aunque la producción cultural en el capitalismo artístico en realidad nunca ha sido equivalente a la de los productos manufacturados.70 Y en la época del capitalismo artístico hipermoderno es la producción material la que se organiza cada vez más como la producción cultural, cuya forma prototípica fue el cine.
Miguel Velasco Oropezacompartió una citael mes pasado
Y la popularidad y la difusión del 7.º arte siguen contribuyendo, en el cambio de siglo, tanto o más que la literatura, a desarrollar la mirada estética de la inmensa mayoría
Miguel Velasco Oropezacompartió una citael mes pasado
En los años de posguerra se abre paso el prêt-à-porter, que consigue romper con el anonimato característico de la confección industrial porque aporta a las prendas un «plus» creativo, un valor añadido estético.
Miguel Velasco Oropezacompartió una citael mes pasado
El sistema-moda del capitalismo artístico está dominado ya por los modelos estéticos estadounidenses, que son sinónimo de progreso, modernidad, espíritu consumista, y que los demás países desarrollados se esfuerzan por imitar. Según Earl, debe ser un vehículo de venta: es responsable de «glorificar la vida consumista de todo hijo de vecino».
Miguel Velasco Oropezacompartió una citael mes pasado
El diseño se convierte en objeto de consumo en masa, al mismo tiempo que un objeto de moda renovado incesantemente. No fueron los artistas del Art Nouveau los que consiguieron plasmar el sueño del «arte en todo» y para todos, sino el propio capitalismo de consumo, al integrar la dimensión del diseño en el sistema productivo en masa.
Miguel Velasco Oropezacompartió una citael mes pasado
La época es testigo de la profusión de los embalajes vistosos, el triunfo del rosa infantil en las cocinas, los dormitorios y los aparatos domésticos, todo un conjunto de objetos y de colores cuyo valor, más decorativo que funcional, simboliza la prosperidad y la euforia del consumo. Luego el estilo pop, que abandona el rigor del «buen diseño», aporta un poco de juventud y fantasía lúdica a las formas industriales. En la fase II el proceso de diversificación de las estéticas está ya en marcha: una dinámica que se radicalizará en la fase siguiente.
Miguel Velasco Oropezacompartió una citael mes pasado
El streamline style no instituye sólo una estética-moda del diseño, sino que expresa una visión optimista de la máquina, el nuevo dinamismo del modo de vida americano, la entrada de la sociedad americana en la era del consumo de masas o, para ser más exactos, el imaginario de la civilización consumista en vías de constituirse. Con su estética que refleja los valores del optimismo, la eficacia, la facilidad, el progreso, el «estilo transatlántico» trae un nuevo arte de vivir, un nuevo imaginario del consumo, sinónimo de actividad moderna, dinámica, antitradicionalista. El objeto de consumo así rediseñado no es ya sólo un signo distintivo de clase, sino que glorifica la tecnología prometiendo un mundo mejor para todos: se dirige a la clase media mucho más que a los círculos cerrados de la élite social. Sirviendo a los intereses del negocio mediante una estetización en masa, el diseño contribuyó a forjar la mitología del confort, la utopía del consumo moderno a hombros del capitalismo artístico.
Miguel Velasco Oropezacompartió una citael mes pasado
Estados Unidos en la década de 1920. Menos rigoristas que sus homólogos europeos, conceden más valor al aspecto externo de los objetos que a sus estructuras funcionales: el diseño se utiliza como vehículo de estilismo para modernizar la apariencia de los productos, seducir a los consumidores, aumentar las ventas. Sin ideologías revolucionarias, sin manifiestos radicales, estos diseñadores se fijan como objetivo remodelar, perfeccionar, bocetar el aspecto de las máquinas (trenes, tractores, multicopistas, cajas registradoras) y el de los nuevos objetos cotidianos (automóviles, lavadoras, neveras, teléfonos, cámaras fotográficas, empaquetados) para volverlos más atractivos, más elegantes, más pulidos y estilizados.40
Miguel Velasco Oropezacompartió una citael mes pasado
La concepción funcional se construye en oposición frontal a los juegos de la ornamentación, la moda y la seducción. La ironía es que el capitalismo consiguió introducir más tarde el funcionalismo en la órbita de lo que éste condenaba en sus comienzos. En efecto, acabó por desarrollarse un funcionalismo que seducía a los consumidores. La verdad es que desempeñó no tanto un papel moral (las «verdaderas» necesidades) como un papel económico al servicio de la estimulación de los mercados, del aumento de las necesidades y de la rentabilidad de las empresas. Con el capitalismo artístico, el diseño industrial se convierte en un elemento de la sociedad y de la economía de la seducción.
Miguel Velasco Oropezacompartió una citael mes pasado
El capitalismo artístico, en su momento primitivo, es el que consigue conjugar comercialización en masa y arte decorativo, gran consumo y ambiente aureolado, racionalización comercial y lógica feérica.
Los promotores de los grandes almacenes comprendieron que en las nuevas condiciones de la vida moderna, el espacio comercial debía ofrecer algo más que valores de uso y la realidad tangible de los objetos: había que envolver las mercancías en una atmósfera específica, capaz de transfigurarlos en objetos feéricos, en objetos fetiche. Fetichización de la mercancía que se efectuó gracias al aura estético-mágica del lugar comercial moderno
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