Persuasión, Jane Austen
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Jane Austen

Persuasión

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Susana Loza
Susana Lozacompartió una citahace 7 meses
puedo soportar más en silencio. Debo hablar con usted por cualquier medio a mi alcance. Me desgarra usted el alma. Estoy entre la agonía y la esperanza. No me diga que es demasiado tarde, que tan preciosos sentimientos han desaparecido para siempre. Me ofrezco a usted nuevamente con un corazón que es aún más suyo que cuando casi lo destrozó hace ocho años y medio. No se atreva a decir que el hombre olvida más prontamente que la mujer, que su amor muere antes. No he amado a nadie más que a usted. Puedo haber sido injusto, débil y rencoroso, pero jamás inconsciente. Sólo por usted he venido a Bath; sólo por usted pienso y proyecto. ¿No se ha dado cuenta? ¿No ha interpretado mis deseos? No hubiera esperado estos diez días de haber podido leer sus sentimientos como debe usted haber leído los míos. Apenas puedo escribir. A cada instante escucho algo que me domina. Baja usted la voz, pero puedo percibir los tonos de esa voz cuando se pierde entre otras. ¡Buenísima, excelente criatura! No nos hace usted en verdad justicia. Crea que también hay verdadero afecto y constancia entre los hombres. Crea usted que estas dos cosas tienen todo el fervor de
“F. W.
Daniela Bello
Daniela Bellocompartió una citahace 3 días
debo aprender a humillarme ante mi buena suerte. Debo comprender que soy más feliz de lo que merezco.
Daniela Bello
Daniela Bellocompartió una citahace 3 días
No se atreva a decir que el hombre olvida más prontamente que la mujer, que su amor muere antes. No he amado a nadie más que a usted.
Daniela Bello
Daniela Bellocompartió una citahace 3 días
No nos hace usted en verdad justicia. Crea que también hay verdadero afecto y constancia entre los hombres. Crea usted que estas dos cosas tienen todo el fervor de
Daniela Bello
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Me ofrezco a usted nuevamente con un corazón que es aún más suyo que cuando casi lo destrozó hace ocho años y medio.
Daniela Bello
Daniela Bellocompartió una citahace 3 días
Apenas tuvo tiempo de aproximarse a la mesa donde había estado él escribiendo, cuando se oyeron pasos de vuelta. Se abrió la puerta; era él. Pedía perdón, pero había olvidado los guantes, y cruzando el salón hasta la mesa de escribir, y parándose de espaldas a Mrs. Musgrove, sacó una carta de entre los desparramados papeles y la colocó delante de los ojos de Ana con mirada ansiosamente fija en ella por un tiempo, y tomando sus guantes se alejó del salón, casi antes de que Mrs. Musgrove se hubiera dado cuenta de su vuelta.
Daniela Bello
Daniela Bellocompartió una citahace 3 días
-No; no he prometido nada. Sonreí y asentí y dije algo como “encantado”, pero eso no es prometer.
Daniela Bello
Daniela Bellocompartió una citahace 3 días
Ana recordó complacida al día siguiente su promesa de visitar a Mrs. Smith. Esto la tendría fuera de casa cuando fuese Mr. Elliot; evitar a Mr. Elliot era entonces lo más importante.
Daniela Bello
Daniela Bellocompartió una citahace 4 días
Ella sentía que podía confiar mucho más en la sinceridad de aquellos que en alguna ocasión podían decir alguna cosa descuidada o alguna ligereza, que en aquellos cuya presencia de ánimo jamás sufría alteraciones, cuya lengua jamás se deslizaba.
Daniela Bello
Daniela Bellocompartió una citahace 6 días
Pero Walter no se movió.

De pronto, Ana se sintió libre de Walter. Alguien, inclinándose sobre ella, había separado de su cuello las manos del niño. Ana se encontró libre antes de comprender que era el capitán Wentworth quien había cogido a la criatura
Daniela Bello
Daniela Bellocompartió una citahace 6 días
Ana no deseaba más aquellos discursos y aquellas miradas. Su fría cortesía, su ceremoniosa gracia, eran peores que cualquier otra cosa.
Daniela Bello
Daniela Bellocompartió una citahace 6 días
Pero detesto oírte hablar tan caballerosamente, y como si las mujeres fueran todas damas refinadas, en lugar de seres normales. Ninguna de nosotras espera siempre buen tiempo al viajar.
Daniela Bello
Daniela Bellocompartió una citahace 6 días
Y mientras las agitaciones del esbelto cuerpo de Ana y las contracciones de su pensativo rostro delataban sus sentimientos, el capitán Wentworth conservó toda su presencia de ánimo, informando a una obesa madre sobre el destino de un hijo del cual nadie se ocupó mientras estuvo vivo.
Daniela Bello
Daniela Bellocompartió una citahace 6 días
no había habido dos corazones tan abiertos, dos gustos tan similares, más comunidad de sentimientos, ni figuras más recíprocamente amadas. Ahora eran dos extraños. No; peor que extraños, porque jamás podrían llegar a conocerse. Era un exilio perpetuo.
Daniela Bello
Daniela Bellocompartió una citahace 6 días
“¡Tan cambiada que no la habría reconocido!”
Daniela Bello
Daniela Bellocompartió una citahace 6 días
-¿De modo que fue usted y no su hermana a quien tuvo el gusto de conocer mi hermano cuando estuvo aquí?
Melisa Marlen G
Melisa Marlen Gcompartió una citahace 13 días
En otras palabras, estoy absolutamente convencida de que todas las profesiones son a la vez necesarias y honrosas; sólo los pocos que no necesitan ejercer ninguna pueden vivir de un modo regular, en el campo, disponiendo de su tiempo como se les antoja, haciendo lo que les da la gana y morando en sus propiedades, sin el tormento de tener que ganarse el pan. Como digo, esos pocos son los únicos que pueden gozar de los dones de la salud y del buen ver hasta el máximo. No conozco otro género de hombres que no pierdan algo de su personalidad al dejar atrás la juventud
Melisa Marlen G
Melisa Marlen Gcompartió una citahace 13 días
Los soldados en servicio activo no acaban mucho mejor; y hasta en las profesiones más tranquilas hay un desgaste y un esfuerzo del pensamiento, cuando no del cuerpo, que raras veces sustraen el aspecto del hombre de los efectos naturales del tiempo.
purpurluna28
purpurluna28compartió una citahace 14 días
Cuando él hablaba, era la misma voz la que ella escuchaba, y adivinaba los mismos pensamientos
purpurluna28
purpurluna28compartió una citahace 14 días
Ahora eran dos extraños. No; peor que extraños, porque jamás podrían llegar a conocerse. Era un exilio perpetuo.
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