Nathaniel Hawthorne

La letra escarlata

Laura Maríncompartió una citael mes pasado
Pero hay en nuestra naturaleza algo, que participa de lo maravilloso y de lo compasivo, que nos impide conocer toda la intensidad de lo que padecemos, merced al efecto mismo de la tortura del momento, aunque más tarde nos demos cuenta de ello por el dolor que tras sí deja.
ACP Traduccionescompartió una citael año pasado
el apego y cariño de que hablo, viene á ser simplemente una simpatía sensual del polvo hacia el polvo.
Itz Zeabcompartió una citael año pasado
En aquella armazón de hierro y madera se hallaba encarnado el verdadero ideal de la ignominia; porque no creo que pueda hacerse mayor ultraje á la naturaleza humana, cualesquiera que sean las faltas del individuo, como impedirle que oculte el rostro por un sentimiento de vergüenza, haciendo de esa imposibilidad la esencia del castigo.
Camilee Varelacompartió una citahace 2 años
Sin embargo, no me parece decoroso hablar de sí mismo sin reserva alguna, aun cuando se haga impersonalmente. Pero como es sabido que si el orador no se pone en completa é íntima relación con su auditorio, los pensamientos carecerán de vida y color, y la frase quedará desmayada y fría, es de perdonarse que nos imaginemos que un amigo, sin necesidad de que sea muy íntimo, aunque sí benévolo y atento, está prestando oídos á nuestra plática; y entonces, desapareciendo nuestra reserva natural, merced á esta especie de intuición, podremos charlar de las cosas que nos rodean, y aun de nosotros mismos, pero siempre dejando que el recóndito
Cleopatro Volkswagen Pérezcompartió una citahace 2 años
La dificultad no estriba en cómo decir las cosas, sino en lo que se ha de decir
Judith Hernándezcompartió una citahace 3 años
¡Sé sincero! ¡Sé sincero! ¡Sé sincero! Muestra al mundo, sin ambajes, si no lo peor de tu naturaleza, por lo menos algún rasgo del que se
Jero Sietecompartió una citahace 25 días
se convertiría en el ejemplo vivo de que podrían servirse el moralista y el predicador para encarecer sus imágenes de fragilidad femenina y de pasión pecaminosa.
Jero Sietecompartió una citahace 25 días
No podía contar con lo porvenir para sobrellevar su dolor presente.
Jero Sietecompartió una citahace 25 días
empezaba para ella una nueva existencia, y tenía que sostenerse y proseguir adelante con los recursos que le proporcionara su propia naturaleza, ó de lo contrario, sucumbir.
Jero Sietecompartió una citahace 25 días
La misma ley que la condenaba, la había sostenido durante la terrible prueba de su ignominia.
Jero Sietecompartió una citahace 25 días
En aquel entonces se encontraba sostenida por una tensión sobrenatural de los nervios y toda la energía batalladora de su carácter, que la ayudaban á convertir aquella escena en una especie de lóbrego triunfo.
Jero Sietecompartió una citael mes pasado
¿Me has inducido á aceptar un pacto que dará por resultado la perdición de mi alma?
Jero Sietecompartió una citael mes pasado
mi objeto vivir y morir desconocido
Jero Sietecompartió una citael mes pasado
Nada importa que sean de amor ó de odio, justos ó injustos. Tú y los tuyos, Ester, me pertenecéis. Mi hogar está donde tú estés y donde él esté.
Jero Sietecompartió una citael mes pasado
No lleva ninguna letra infamante bordada en su traje, como tú; pero yo la leeré en su corazón.
Jero Sietecompartió una citael mes pasado
—Tus acciones parecen misericordiosas, dijo Ester desconcertada y aterrada, pero tus palabras te hacen horrible
Jero Sietecompartió una citael mes pasado
Los ojos del médico, fijos en el rostro de Ester, brillaron con tal intensidad, que ésta se llevó las manos al corazón como temiendo que pudiese descubrir allí el secreto en aquel momento mismo.
Jero Sietecompartió una citael mes pasado
Le veré temblar. Yo mismo al verle, me sentiré estremecer de repente y sin saber por qué. Tarde ó temprano, tiene que ser mío.
Jero Sietecompartió una citael mes pasado
¡El mundo me había parecido tan triste! Mi corazón era como una morada bastante grande para dar cabida á muchos huéspedes, pero fría y solitaria. Yo deseaba tener un hogar, experimentar su calor. Á pesar de lo viejo, de lo contrahecho y sombrío que era, no me pareció un sueño extravagante la idea de que yo podía gozar también de esta simple felicidad, esparcida en todas partes, y de que toda la humanidad puede disfrutar. Y por eso, Ester, te albergué en lo más recóndito de mi corazón, y traté de animar el tuyo con aquella llama que tu presencia había encendido en mi pecho
Jero Sietecompartió una citael mes pasado
dió una mirada á sus ojos; mirada que le oprimió el corazón y la hizo estremecer, por serle tan familiar, y sin embargo tan extraña y fría
fb2epub
Arrastra y suelta tus archivos (no más de 5 por vez)