–¿Está en todas partes? –murmura Edgar Wilson.
Tomás se limita a mirar a su amigo, triste y abatido.
–Sí, en ella, en los búfalos, en ti y en mí –dice Tomás–. Nosotros la destruimos... Nada sobrevive en este lugar. Todo está muerto, aunque parezca vivo –concluye.
–¿Qué va a pasar con ella, Tomás?
–Tal vez regrese al lugar de donde vino. Tal vez decida volver aquí. Pero la mataremos una y otra vez...