Niveles de vida, Julian Barnes
Julian Barnes

Niveles de vida

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alucard007diabula
alucard007diabulacompartió una citahace 4 meses
Y ahora cayó en la cuenta de que si se lo hubiera preguntado, ella le habría respondido: «Te amaré durante el tiempo en que te ame.»
Sócrates Ramírez
Sócrates Ramírezcompartió una citael mes pasado
Juntas dos cosas que no se habían juntado antes. Y el mundo cambia. La gente quizá no lo advierta en el momento, pero no importa. El mundo ha cambiado, no obstante.
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alucard007diabulacompartió una citahace 3 meses
Sehnsucht describe el primer tipo de soledad. Pero el segundo tipo procede del estado opuesto: la ausencia de un alguien muy específico. No es tanto soledad como la ausencia de ella. Es esta especificidad la que suscita proyectos de consuelo como el baño caliente y el cuchillo de trinchar japonés. Y aunque ahora poseo un firme argumento contra el suicidio, la tentación subsiste: si no me arreglo sin ella, me «arreglaré» yo mismo. Pero ahora, al menos, presto más atención a las voces sabias que resuenan. «La cura de la soledad es estar solo», aconseja Marianne Moore. Peter Grimes, por su parte (aunque no sea un modelo en todos
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alucard007diabulacompartió una citahace 3 meses
soledad del alma en la adolescencia. Recuerdo mi primera visita a París en 1964; tenía dieciocho años. Todos los días hacía mi ronda cultural –galerías, museos, iglesias–; hasta compré la entrada más barata de la Opéra Comique (y recuerdo el calor insoportable que hacía allí arriba, lo horriblemente mal que se veía y la imposible comprensión del libreto). Andaba solo en el metro, por las calles y por los parques públicos, donde me sentaba en un banco a leer una novela de Sartre que probablemente trataba del aislamiento existencial. Estaba solo incluso entre los amigos que hice. Al recordar ahora aquellas semanas, comprendo que no me elevé nunca
alucard007diabula
alucard007diabulacompartió una citahace 3 meses
Es lo que muchas veces no comprenden los que no han cruzado el trópico del duelo: el hecho de que alguien haya muerto puede significar que no está vivo, pero no significa que no exista
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alucard007diabulacompartió una citahace 3 meses
crítico H. L. Mencken estuvo casado con su mujer Sara durante un período de cuatro años y nueve meses. Después ella murió. Cuando llevaba cinco años viudo escribió:

Es un hecho literal que todavía pienso en Sara todos los días de mi vida y casi cada hora del día
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alucard007diabulacompartió una citahace 3 meses
A un hombre se le conoce a través de su compañera o de su mujer. Cada mujer explica al hombre que la ama y viceversa: él la explica a ella. Es raro que un observador no encuentre una infinidad de conexiones íntimas y delicadas entre ambos. Creo que la mayor felicidad siempre deriva de la mayor armonía.

No escribió esto como un marido satisfecho, sino como un observador solitario, incluso nueve años antes de conocer a Camille. Se casaron en 1880. Dieciocho años después, al mirar atrás, reflexionó:
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alucard007diabulacompartió una citahace 3 meses
Ojalá la hubieras conocido porque así sabrías más cosas de mí.»
alucard007diabula
alucard007diabulacompartió una citahace 3 meses
amigos no sólo como amigos, sino como personas que nos corroboren. El testigo principal de lo que ha sido tu vida guarda silencio ahora, y la duda retrospectiva es inevitable. De modo que necesitas que te digan, por muy de refilón que sea, incluso sin pretenderlo, que vieron cómo eras –cómo erais los dos– en otro tiempo. Que no sólo os conocieron desde dentro, sino que os vieron desde fuera: presenciados, corroborados y rememorados con una precisión de la que ahora tú eres incapaz
alucard007diabula
alucard007diabulacompartió una citahace 3 meses
ingresada en el hospital, la vuelta a casa, la muerte, el entierro. Pero no logro remontarme más atrás de aquel enero; mi memoria parece consumida. Un colega de mi mujer viudo me asegura que esto no es infrecuente, que volverán mis recuerdos, pero quedan pocas certezas en mi vida y nada sigue una pauta, por lo cual soy escéptico. ¿Por qué habría de suceder algo cuando ya ha sucedido todo? Y por tanto es como si ella se alejara de mí por segunda vez: primero la pierdo en el presente, después la pierdo en el pasado. La memoria –el archivo fotográfico de la mente– falla.
alucard007diabula
alucard007diabulacompartió una citahace 3 meses
imaginado que viajábamos juntos en el tren a París, Bruselas y más allá. Pero por alguna razón nunca lo hicimos y ya nunca lo haremos. Y en consecuencia este puente inofensivo llegó a representar parte de nuestro futuro perdido, todos los impulsos, segmentos y divagaciones de la vida que ahora nunca compartiríamos; pero también las cosas omitidas en el pasado: promesas incumplidas, negligencias, malos modos, momentos en los que no hicimos lo que deberíamos haber hecho. Llegué a odiar y a temer aquel puente, aunque nunca varié mi itinerario
alucard007diabula
alucard007diabulacompartió una citahace 3 meses
Pierdes el mundo por una mirada? Pues claro que sí. Para eso es el mundo: para perderlo en las circunstancias apropiadas. ¿Cómo podría alguien cumplir su juramento con la voz de Eurídice a su espalda
alucard007diabula
alucard007diabulacompartió una citahace 4 meses
Y la voz del apuntador habría susurrado de nuevo: «Lo cual significa para siempre.» Tal era el grado de la vanidad masculina.
claudia mellado
claudia melladocompartió una citahace 7 meses
Debería complacerme este sueño? Porque aquí surge la pregunta angustiosa que no tiene respuesta: ¿qué es el «éxito» en el duelo? ¿Reside en recordar o en olvidar? ¿En quedarte inmóvil o en seguir caminando? ¿En una combinación de ambas cosas? ¿En la capacidad de conservar intensamente el recuerdo del amor perdido, de recordarlo sin desfigurarlo? ¿En la capacidad de seguir viviendo como ella hubiera querido que vivieras (aunque esto es un terreno engañoso, al que es fácil que los dolientes se concedan ellos mismos libre acceso)? ¿Y después? ¿Qué pasa con el corazón? ¿Qué necesita, qué busca? ¿Alguna forma de autosuficiencia que evite la neutralidad y la indiferencia? ¿Y, acto seguido, una nueva relación que se fortalecerá con el recuerdo del ser que has perdido? Esto es como pedir lo mejor de ambos mundos, aunque desde el momento en que has sobrellevado lo peor de un mundo te sientes con derecho a ello. Pero este derecho –la creencia en un sistema cósmico (o incluso animal) de recompensa– es otra ilusión, otra vanidad. ¿Por qué tendría que haber una pauta precisamente en esto?
claudia mellado
claudia melladocompartió una citahace 7 meses
Pero en el duelo hay muchas trampas y peligros, y el tiempo no los atenúa. La autocompasión, el aislamiento, el desprecio del mundo, el egotismo de creerse excepcional: todos ellos aspectos de la vanidad. Mira cuánto sufro, hasta qué punto los demás no comprenden: ¿no demuestra esto lo mucho que amé? Quizá sí, quizá no. He visto a gente «expresar aflicción» en funerales y no hay una escena más vacua. El duelo también puede ser competitivo: mira cuánto le o la amé y lo demuestro con mis lágrimas (y gano el trofeo). Existe la tentación de sentir, cuando no de decir: caí desde más altura que tú; examina mis órganos reventados. Los afligidos exigen compasión, pero, irritados por cualquier desafío a su primacía, subestiman el dolor que otros están padeciendo por la misma pérdida.
claudia mellado
claudia melladocompartió una citahace 7 meses
Hay dos tipos de soledad esenciales: la de quienes no han encontrado a nadie a quien amar, y la de quienes se han visto privados del ser amado. El primero es el peor. Nada es comparable a la soledad del alma en la adolescencia.
claudia mellado
claudia melladocompartió una citahace 7 meses
Y lo mismo ocurre con nuestra vida: tan clara, tan segura, hasta que por una razón u otra –el globo se mueve, la nube se dispersa, el sol cambia de ángulo– la imagen se pierde para siempre, se torna accesible sólo al recuerdo, se convierte en anécdota.
claudia mellado
claudia melladocompartió una citahace 7 meses
Siempre que veo algo que a ella le hubiera gustado me digo que se lo compraré para regalárselo, y siempre estoy pensando en cosas que decirle.

Es lo que muchas veces no comprenden los que no han cruzado el trópico del duelo: el hecho de que alguien haya muerto puede significar que no está vivo, pero no significa que no exista.

Así pues, hablo con ella continuamente. Es algo tan normal como necesario. Le comento lo que estoy haciendo (o lo que he hecho durante el día); le señalo cosas mientras conduzco; articulo sus respuestas. Mantengo vivo nuestro perdido lenguaje privado. Le tomo el pelo y ella me lo toma a mí; nos sabemos el libreto de memoria. Su voz me calma y me infunde valor. Miro una pequeña fotografía que tengo en mi escritorio y en la que su expresión es ligeramente burlona, y respondo a su burla, sea de lo que sea. Un breve diálogo aligera las triviales cuestiones domésticas: ella confirma que la estera del baño es una vergüenza y que habría que tirarla. Los extraños podrían considerar que es un hábito excéntrico o «morboso» o de autoengaño; pero los extraños, por definición, son quienes no han padecido el duelo. Externalizo a mi mujer sin esfuerzo y de un modo natural porque ahora la he internalizado. La paradoja del luto: si ya he sobrevivido a cuatro años de su ausencia es porque viví cuatro años de su presencia. Y su continuidad activa desmiente lo que he afirmado con pesimismo antes. La aflicción, al fin y al cabo, en ciertos sentidos puede convertirse en un espacio moral.
claudia mellado
claudia melladocompartió una citahace 7 meses
«La persona a quien más echo de menos, Margaret Jourdain, murió hace dieciséis años y todavía tengo cosas que decirle.
claudia mellado
claudia melladocompartió una citahace 7 meses
Para eso es el mundo: para perderlo en las circunstancias apropiadas.
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