En clase de autodefensa, la profesora nos enseñó que, si no somos capaces de imaginarnos haciendo algo, como abriéndole la cabeza a un acosador con una grapadora o lanzándole a la cara espray de pimienta o clavándole las llaves en los ojos a quien intenta violarnos, entonces no seremos capaces de reaccionar en una situación de crisis real. Blandiendo la grapadora, el espray de pimienta y las llaves, la profesora nos enseñó el poder de la visualización y yo aprendí a imaginar de antemano qué podía tener que hacer en una situación de emergencia.