Alejandro Galliano

Por qué el capitalismo puede soñar y nosotros no

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    alvarezmilena1996compartió una citahace 2 meses
    parábola de WeWork, que vende un modelo de negocios insolvente a costa de endeudamiento y una vaporosa imagen de sociedad futura en la que trabajar y vivir son lo mismo, es la de la América Latina gerencial del giro a la derecha y la de un mundo que crece cada vez con mayor lentitud y confía cada vez menos en la democracia para gobernarse.
    Recuperemos alguna idea de futuro o alguien lo hará por nosotros.
    alvarezmilena1996compartió una citahace 2 meses
    Mientras tanto, los nuevos movimientos derechistas, que saben articular la agenda social conservadora con un proyecto de sociedad futura atractivo tanto para los jóvenes como para la clase trabajadora, se dedican a colonizar el imaginario colectivo y las energías políticas.
    alvarezmilena1996compartió una citahace 2 meses
    l error fue dejar de soñar nosotros, regalarle el futuro a un puñado de millonarios dementes por vergüenza a sonar ingenuos o totalitarios. El realismo político y la necesidad de resistir fueron arrinconando a la izquierda y los movimientos populares en formas de movilización y organización esencialmente defensivas, locales e incapaces de ir más lejos que la mera reproducción de las condiciones de vida ya precarias de los grupos en lucha
    alvarezmilena1996compartió una citahace 2 meses
    Ya pasamos demasiado tiempo hablando de utopías. Durante años el liberalismo estuvo culpándolas de todos nuestros males, desde el nazismo hasta la Unión Soviética. Y un día nos despertamos y es el capitalismo el que sueña con ellas: los proyectos de Elon Musk para colonizar Marte, el plan de Ray Kurzweil de subir su mente a una computadora que le garantice inmortalidad… o WeWork, el falansterio 2.0 que quería fundir nuestra casa y nuestra vida con el trabajo de oficina.
    alejandro carmonacompartió una citahace 3 meses
    Hoy es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo
    alejandro carmonacompartió una citahace 3 meses
    Alrededor del 40% de los trabajadores dicen que su trabajo no tiene ninguna importancia
    Rodolfo Munguíacompartió una citahace 4 meses
    El error fue dejar de soñar nosotros, regalarle el futuro a un puñado de millonarios dementes por vergüenza a sonar ingenuos o totalitarios
    Rodolfo Munguíacompartió una citahace 4 meses
    una predisposición del capital a imaginar mundos que dotan de contenido a esos proyectos.
    Rodolfo Munguíacompartió una citahace 4 meses
    la sobreliquidez que lleva a los capitales a invertir en cualquier startup
    Rodolfo Munguíacompartió una citahace 4 meses
    un modelo de negocios viejo y poco rentable con deuda y un CEO carismático hasta que los números no dieron más
    Rodolfo Munguíacompartió una citahace 4 meses
    El sueño comunitario devendrá en una austera empresa de alquiler de oficinas
    Rodolfo Munguíacompartió una citahace 4 meses
    Las auditorías demostraron que era insolvente
    Rodolfo Munguíacompartió una citahace 4 meses
    un discurso de espíritu comunitario, consumos hipsters y buena onda para que el trabajo de oficina se confundiera con la diversión y la vida misma
    eneroenlaciudadcompartió una citahace 5 meses
    Quizá lo más frustrante de la situación sea la parálisis política de la región ante el cambio. Más allá de esfuerzos individuales en investigación y desarrollo, el discurso público parece anegado entre el optimismo librecambista de publicistas que solo piden adaptación acrítica y flexibilidad ante un desarrollo tecnológico que las fuerzas del mercado traerán solas, y el acantonamiento defensivo de los movimientos sociales y sus referentes intelectuales que, en aras de defender derechos adquiridos en riesgo, desconocen, cuando no desprecian, las nuevas posibilidades tecnológicas. En el fondo, tanto unos como otros entienden el futuro de la misma manera y lo valoran en consecuencia.

    Interesante fragmento para abrir un debate.

    eneroenlaciudadcompartió una citahace 5 meses
    Hoy también los motores del desarrollo son una revolución tecnológica y un enorme desplazamiento de mano de obra, ya no del campo a la ciudad, sino desde la industria hacia una economía de servicios que requiere destrezas laborales heterogéneas, con el consiguiente debilitamiento de la capacidad de organización de los trabajadores.
    eneroenlaciudadcompartió una citahace 5 meses
    Se trata de una carrera entre rentistas y meritócratas de alta gama que excluye al 99% de la población.
    eneroenlaciudadcompartió una citahace 5 meses
    el oficinista será reemplazado por un algoritmo y deberá pedalear para Rappi, pero el peón de albañil y la mucama en negro se quedan donde están. En América Latina, la informalidad laboral es el destino del 60% de los jóvenes que esperan salir al mercado.
    eneroenlaciudadcompartió una citahace 5 meses
    La tecnología no hará desaparecer el trabajo, solo lo polarizará.

    Un estribillo recurrente ante estos pronósticos es que la misma tecnología que destruye los viejos trabajos crea otros nuevos. Sin embargo, ese recambio no siempre es positivo para los trabajadores.
    eneroenlaciudadcompartió una citahace 5 meses
    Los humanos aún tenemos tres ventajas comparativas respecto de las máquinas. La primera es la creatividad. La segunda es la comunicación emocional: cuidar, criar, motivar a otra persona, descifrar su lenguaje corporal (si bien el reconocimiento facial artificial puede avanzar en ese sentido). Por último, la motricidad fina.
    eneroenlaciudadcompartió una citahace 5 meses
    el capitalismo 4.0 parece hacer de la crisis su esencia: inestable, conflictivo, asimétrico.
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