Vivian Gornick

La mujer singular y la ciudad

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Continuación natural de «Apegos feroces», «La mujer singular y la ciudad» es un mapa fascinante y emotivo de los ritmos, los encuentros fortuitos y las amistades siempre cambiantes que conforman la vida en la ciudad, en este caso Nueva York. Mientras pasea por las calles de Manhattan, de nuevo en compañía de su madre o sola, Gornick observa lo que ocurre a su alrededor, interactúa con extraños, intercala anécdotas personales y piezas reflexivas sobre la amistad, sobre la a menudo irreprimible atracción por la soledad y sobre qué significa ser una feminista moderna. Estas memorias son el autorretrato de una mujer que defiende con ferocidad su independencia, y que ha decidido vivir hasta el final sus conflictos en lugar de sus fantasías.
Este libro no está disponible por el momento.
155 páginas impresas
Publicación original
2018

Opiniones

    Claudiacompartió su opiniónel año pasado
    🔮Profundo
    🎯Justo en el blanco

    Aunque "Apegos feroces" me parece insuperable, leer a Gornick siempre es un absoluto placer, una provocación y un estímulo. En este texto nos permite acompañarla en su recorrido por el Nueva York que tan bien conoce, nos presta su mirada para recorrer su ciudad como escenario de pequeños relatos que se van entrelazando. Imperdible.

    Sandra Sánchezcompartió su opiniónhace 2 años
    🔮Profundo

    Hay un modo de vivir que parte de la observación del cotidiano: la mirada se regocija en los detalles y no en las promesas de una estabilidad emocional institucionalizada. El mundo errante de la mujer singular tiene bastante orden. La deriva produce una gran cantidad de placer y una nostalgia que poco a poco cede ante un materialismo estético. Bellísima y muy entretenida.

    Sharly Ramírezcompartió su opiniónhace 10 meses
    👍Me gustó

    Simplemente increíble.

Citas

    Bianca Beltráncompartió una citahace 3 años
    Vivía dentro del paraíso de una mente que se nutría de su propia conversación. Yo vagaría durante el resto de mi vida por el purgatorio del autoexilio, sin dejar de buscar a la persona adecuada con quien hablar.
    Ilse De La Cruz Cortéscompartió una citahace 4 meses
    como si el concierto fuera una extensión al aire libre del contexto de sus vidas. Y yo, con la esperanza de parecer tan inteligente como ellos, también me echaba hacia delante, aunque sabía que sólo estaba imitando el movimiento. Todavía no me había ganado el derecho de amar la música como ellos.
    Luli Serrano Eguiluzcompartió una citahace 9 meses
    hambriento de información como sólo puede estarlo un niño de clase obrera; del tipo de información que hace tuya la tierra que pisas

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