Citas de “Ojos de fuego” de Stephen King

El cerebro es un músculo que puede mover el mundo

El apago. Capítulo 10

A Dios le encanta obligarnos a renegar de nuestros juramentos. Así aprendemos a reconocer con la debida humildad el lugar que ocupamos en el mundo y hasta dónde podemos controlarnos.

Tashmore, Vermont. Capítulo 7

Se arreglará —sentenció, sin creerlo realmente, convencido, como todo adulto lo está en lo más recóndito del alma, de que nada se arregla de veras, nunca—. Se arreglará.

Tashmore, Vermont. Capítulo 4

—Papá, cuando empecé a ir a la escuela, me dijiste que nunca debía subir a un coche con desconocidos. —Se había puesto las bragas y la blusa verde, y lo miraba con curiosidad.

Andy bajó de la cama, se acercó a ella y le puso las manos sobre los hombros.

—A veces el diablo que no conoces es mejor que el que sí conoces —sentenció—. ¿Me entiendes, nena?

El incidente de la granja Manders. Capítulo 2

Se había graduado en 1971, había gravitado hacia el Este a medida que ocupaba una serie de cargos de menor jerarquía como ejecutivo —sin ningún testimonio de dominación mental— y ahora trabajaba para la Telemyne Corporation.
Ojalá vivas en tiempos interesantes
A Dios le encanta obligarnos a renegar de nuestros juramentos. Así aprendemos a reconocer con la debida humildad el lugar que ocupamos en el mundo y hasta dónde podemos controlarnos.
Bueno, algunas cosas son más fuertes que nosotros dos, y otras son más fuertes que todos nosotros.
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