Los desarreglos del orden ficcional permiten, a la inversa, pensar las relaciones nuevas entre las palabras y las cosas, las percepciones y los actos, las repeticiones del pasado y las proyecciones del futuro, el sentido de lo real y lo posible, de lo necesario y lo verosímil con el que se tejen las formas de la experiencia social y de la subjetivación política