Un viajero asciende al anochecer por los bosques lluviosos de los Cárpatos hasta alcanzar la antigua residencia de los Drácula. Protegido del frío y de la lluvia tras sus enormes muros, recorre lentamente salones iluminados por el fuego, antiguas galerías, un tranquilo comedor y una biblioteca repleta de libros y recuerdos. Cuando la noche avanza, se retira a sus habitaciones mientras el castillo queda sumido en el silencio, hasta que el cansancio del viaje y los sonidos lejanos de la montaña lo conducen suavemente al sueño.