—Pero tengo intención de quedarme… al final. —Sherezade alzó la barbilla con aire impetuoso—. De hecho, pretendo hacer mucho más que quedarme. Pretendo florecer. Una vez que rompamos la maldición. —Dejó que la frase se propagara por la enorme alcoba, retando a las paredes a que se levantaran y la desafiaran.
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