Libros
Katya Adaui

Algo se nos ha escapado

    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    El niño contempla las estrellas. Le han dicho que su abuelo lo está mirando desde el cielo. Cree que las estrellas son ojos con los párpados siempre abiertos
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    Mi hermana y yo estamos sentadas en la escalera.
    Mamá es una bruja, me dice. No me gusta cuando te pega.
    Pero yo corro, le digo. No lloro con mi almohada, como tú.
    Mamá sale de detrás de la puerta y dice: ¡Soy una bruja!
    ¿Qué te dije?, me dice mi hermana
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    Es mi hermano? Es tu otro hermano. Murió cuando tenía tres años. ¿Hijo de quién era? De tu papá con su primera esposa. ¿Qué primera esposa? Alguna vez ya te conté que tanto tu papá como yo estuvimos casados antes. ¿Papá tenía un hijo de la misma edad que tu hijo? Exactamente. ¿Y cómo se llamaba? Como tu papá.
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    15.
    Cuídense de los hombres, ellos siempre te ven como un hueco. Su padre siempre me vio como un hueco.
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    19.
    Colecciono papeles de carta. Mi favorito tiene escrito: «Quien mucho lee algún día intentará escribir»
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    Me prometo que algún día escribiré el cuento de un tipo que ganaba las carreras porque recordaba que era perseguido.
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    38.
    Cuando tu hermana estaba en cuarto grado le mandaron como tarea pintar a Jesús, me cuenta mamá. Le compramos cartulina y plumones nuevos. Todas las tardes, después de clases, dibujaba. Dijo que haría primero todo a lápiz y luego lo rellenaría de color. El piso de la sala… Creo que se gastó un borrador porque yo me la pasaba barriendo lo que borraba. Le tomó una semana terminarlo. Tu papá me dijo: Vamos a ver cómo lo hace la enana cuando le toque dibujar lo mismo el próximo año… Sabremos cuán distintas son. ¿Y qué crees que ocurrió al año siguiente? En media hora dijiste: Ya está. Fuimos a ver tu trabajo. Tu papá te dijo: Pero si este Cristo ni siquiera está crucificado. Yo lo veo así, contestaste, y te fuiste a la calle a jugar. Tu papá me dijo que tu hermana iba a sufrir más.
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    Lo mejor es suicidarse con raticida porque te licúa la sangre. El más potente se llama Campeón. Cuando mi hijo murió pensé en matarme, pero si lo hubiera hecho no las hubiera tenido a ustedes. No te mates. Venimos a este mundo con dolor y de él nos iremos dolorosamente cuando nos toque
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    Quien se va sin que la boten, vuelve sin que la inviten.
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    La ausencia solo se soporta cuando hubo presencia.
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    Cuando nos despedimos, mi hermana no dice: ¿Ya te vas?, dice: ¿Ya me abandonas?
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    Tu compasión se parece a tu culpa.
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    Le encantaba esa parte de envejecer: ahora sabía lo que necesitaba.
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    Por algo a las mujeres nos gusta maquillar, pero no maquillarnos. Por algo nos suicidamos con pastillas y no con disparos a la boca.
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    El pasado vuelve en acontecimientos. Ella insiste en instalarme recuerdos nuevos, los suyos.
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    «Los animales no toleran mejor el dolor, se diferencian de las personas en la manera de expresarlo»
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    Nunca apestan tanto las flores como en un velorio
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    llorar por lo que está muerto es llorar por uno mismo.
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    El luto comienza mucho antes que la muerte.
    Itzel del Campocompartió una citahace 4 meses
    Hábitat
    En Japón un hombre descubrió que una mujer habitaba el techo de su armario. Cuando caminaba delante del armario o lo abría, ella se recogía dentro de una maleta, como un caracol en su caparazón, en la vereda. El hombre la descubrió cuando buscaba el sostén de su amante. La mujer se lo probaba frente al espejo del armario. La denunció, aunque una vez a solas reconoció que habría podido amarla. ¿No llegan a desconocerse los que comparten la misma casa?
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