Emmanuel Carrère

El adversario

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    Valeria Villaloboscompartió una citael año pasado
    Deberían haber visto a Dios y en su lugar habían visto, adoptando los rasgos de su hijo bienamado, a aquel a quien la Biblia llama Satán, es decir, el adversario.
    Carlos Alejandro Custodio Gonzalezcompartió una citahace 2 meses
    No había que causar aflicción, ni tampoco jactarse del éxito o de la virtud
    Carlos Alejandro Custodio Gonzalezcompartió una citahace 2 meses
    Lo que usted ha hecho no es, a mi entender, la obra de un criminal ordinario, ni tampoco la de un loco, sino la de un hombre empujado hasta el fondo por fuerzas que le superan, y son esas fuerzas terribles las que yo desearía mostrar en acción
    Carlos Alejandro Custodio Gonzalezcompartió una citahace 2 meses
    Deberían haber visto a Dios y en su lugar habían visto, adoptando los rasgos de su hijo bienamado, a aquel a quien la Biblia llama Satán, es decir, el adversario
    Carlos Alejandro Custodio Gonzalezcompartió una citahace 2 meses
    El padre había recibido los disparos en la espalda, la madre en pleno pecho
    Carlos Alejandro Custodio Gonzalezcompartió una citahace 2 meses
    el hombre más recto que conoces ha matado a su mujer, a sus hijos, a sus padres y que además te mentía en todo desde hacía años
    Carlos Alejandro Custodio Gonzalezcompartió una citahace 2 meses
    Jean-Claude. Los había empezado, sí, pero no se había presentado a exámenes desde el final del segundo año y, a partir de ahí, todo era falso
    Carlos Alejandro Custodio Gonzalezcompartió una citahace 2 meses
    habían encontrado en el automóvil de Jean-Claude una nota de su puño y letra en la que se acusaba de los crímenes, y que todo lo que se
    Carlos Alejandro Custodio Gonzalezcompartió una citahace 2 meses
    quien consultó sus ficheros y lo confirmó: no había en la OMS ningún doctor Romand
    Carlos Alejandro Custodio Gonzalezcompartió una citahace 2 meses
    cuerpos probaba que habían muerto antes del
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 6 meses
    De que Jean-Claude Romand no representa una farsa para los demás, de eso estoy seguro; pero el mentiroso que hay en él, ¿no la representa para sí mismo?
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 6 meses
    De regreso en mi coche hacia París para empezar mi trabajo, yo no veía ya misterio alguno en la larga impostura de Jean-Claude, sino tan sólo una pobre mezcla de ceguera, aflicción y cobardía. Yo sabía, lo había conocido a mi manera, y ya no me incumbía, lo que pasaba en su cabeza a lo largo de aquellas horas de vacío transcurridas en isletas de autopista o aparcamientos de cafeterías. ¿Pero lo que ocurre en su corazón ahora, en las horas nocturnas en que vela para rezar?
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 6 meses
    quedé de una pieza. Pero también se debían de quedar de una pieza los que escuchaban a la pequeña Thérèse Martin, todavía no de Lisieux, hablar con embeleso del gran criminal Pranzini, y me percataba de que la postura, a mi entender escandalosa, de Bernard era simplemente la de un cristiano consecuente.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 6 meses
    aquel afecto me pareció tan sencillo, tan natural, admirable y a la vez casi monstruoso. No solamente yo no era capaz de sentirlo, sino que tampoco deseaba hacerlo.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 6 meses
    No quería abusar de la confianza de aquellas personas haciéndoles creer que yo era, al igual que ellos, un incondicional de Jean-Claude. Para mí no era Jean-Claude. En mis cartas, al principio le había llamado «señor», luego «querido señor», luego «querido Jean-Claude Romand», pero nunca hubiese escrito «querido Jean-Claude».
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 6 meses
    Ahora bien, este viejo gaullista, más bien de derechas, más bien tradicionalista, habla del estafador y asesino Jean-Claude Romand como de un muchacho sumamente afectuoso a quien siempre le agrada ver, y se nota que no se trata de una caridad más o menos voluntarista, sino de una amistad real.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 6 meses
    Según la ley, el condenado sigue siendo propietario del ejemplar original, pero como ocupa mucho sitio, las celdas son pequeñas y las consignas que hay a la entrada de las cárceles están sobrecargadas, Jean-Claude se lo había entregado en depósito. Ella me aconsejó, al invitarme a su casa, que vaciase bien el maletero de mi coche para que cupieran todas las cajas. Adiviné que no le molestaba desprenderse de aquel fardo siniestro y que al trasladarlo a París yo me comprometía a guardarlo hasta que Jean-Claude saliese de la cárcel.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 6 meses
    Como a mí me habían encargado el Evangelio de San Marco, él lo leía con especial devoción, comparaba las cinco traducciones que la biblioteca ponía a su disposición, se complacía en informarme de que el tío abuelo de Marie-France no era otro que el padre Lagrange, el artífice de la Biblia de Jerusalén.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 6 meses
    Como yo había predicho sin creerlo demasiado, nuestra correspondencia se volvió más fácil en cuanto abandoné el libro.
    Fernanda Hernández Orozcocompartió una citahace 6 meses
    Aunque consiga franquear esta etapa, será demasiado tarde, y es cruel pensar que si hubiese tenido, a tiempo, acceso a ese «yo» y, en consecuencia, al «tú» y al «nosotros», habría podido decirles todo lo que tenía que decirles sin que la violencia hiciera imposible la continuación del diálogo.
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