Jaime Sabines

Sabines a la mano

    alejandro carmonacompartió una citahace 2 meses
    Me aprendo en ti más que en mí mismo.
    Alejandro Orellanacompartió una citahace 2 meses
    e quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.

    Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en el que yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.

    Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?
    Alejandro Orellanacompartió una citahace 2 meses
    e tienes en tus manos

    y me lees lo mismo que un libro.

    Sabes lo que yo ignoro

    y me dices las cosas que no me digo.

    Me aprendo en ti más que en mí mismo.

    Eres como un milagro de todas horas,

    como un dolor sin sitio.

    Si no fueras mujer fueras mi amigo.

    A veces quiero hablarte de mujeres

    que a un lado tuyo persigo.

    Eres como el perdón

    y yo soy como tu hijo.

    ¡Qué buenos ojos tienes cuando estás conmigo!

    ¡Qué distante te haces y qué ausente

    cuando a la soledad te sacrifico!

    Dulce como tu nombre, como un higo,

    me esperas en tu amor hasta que arribo.

    Tú eres como mi casa,

    eres como mi muerte, amor mío.
    Alejandro Orellanacompartió una citahace 2 meses
    o hay más. Sólo mujer para alegrarnos,

    sólo ojos de mujer para reconfortarnos,

    sólo cuerpos desnudos,

    territorios en que no se cansa el hombre.

    Si no es posible dedicarse a Dios

    en la época del crecimiento,

    ¿qué darle al corazón afligido

    sino el círculo de muerte necesaria

    que es la mujer?

    Estamos en el sexo, belleza pura,

    corazón solo y limpio.
    Alejandro Orellanacompartió una citahace 2 meses
    o no lo sé de cierto, pero supongo

    que una mujer y un hombre

    algún día se quieren,

    se van quedando solos poco a poco,

    algo en su corazón les dice que están solos,

    solos sobre la tierra se penetran,

    se van matando el uno al otro.

    Todo se hace en silencio. Como

    se hace la luz dentro del ojo.

    El amor une cuerpos.

    En silencio se van llenando el uno al otro.

    Cualquier día despiertan, sobre brazos;

    piensan entonces que lo saben todo.

    Se ven desnudos y lo saben todo.

    (Yo no lo sé de cierto. Lo supongo).
    cindy madelayne quimis mendezcompartió una citahace 9 meses
    me esperas en tu amor hasta que arribo
    cindy madelayne quimis mendezcompartió una citahace 9 meses
    Estoy en mi ternura

    lo mismo que en el sueño están los párpados,

    y si camino voy como los ciegos

    aprendiéndolo todo por sus pasos.
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