Daniel Saldaña París

En medio de extrañas víctimas

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Roberto Garzacompartió una citahace 20 días
Una mujer intensa e implacable que no le permitiera distraerse de su cometido principal: escribir su libro sobre Foret en México, o más bien sobre la súbita e inexplicable desaparición de Foret en México, sobre la desaparición como experiencia estética total de las vanguardias –en la senda, sí, de Paul Virilio, pero más frívolamente–.
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social de su hipotética pareja.

No, Marcelo necesitaba un mujer distinta, una mexicana de aire sapientísimo que le mostrara los caminos de la mística nacional y le hiciera desprenderse de sus prejuicios primermundistas
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dictaban su clase con desidia y publicaban artículos en revistas mediocres para sumar puntos y obtener estímulos federales a la investigación de excelencia
Roberto Garzacompartió una citahace 20 días
Esas llanuras terregosas, esos caminos sinuosos y sembrados de baches eran perfectos para recordar los momentos claves de su vida, al compás de un rock castizo y demodé que complacía su memoria más profunda
Roberto Garzacompartió una citahace 20 días
Marcelo saludaba al mesero por su nombre y le dejaba una propina considerable cuando se levantaba de la terraza y salía a dar un par de vueltas a la plaza del kiosco. Desde la cafetería podía verse al profesor dar esas vueltas rituales y desaparecer por una de las calles que desembocaban en la placita, para reaparecer al poco tiempo en su coche ruidoso, que hasta entonces permanecía en un estacionamiento público a dos cuadras de allí. A veces aprovechaba para detenerse en el supermercado, de camino a Puerta del Aire. Ésa era, en resumidas cuentas, su jornada promedio
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por lo que tendría que esperar a su próxima excursión al DF para proveerse de reservas bibliográficas, e incluso de un par de series televisivas para matar el tiempo. Después
Roberto Garzacompartió una citahace 20 días
Ella daba clases de matemáticas en una secundaria y Velásquez se había acercado al núcleo fuerte de una revista, lo cual le daba renombre pero no dinero. Dos años después ella se llevó al hijo a Toluca y Velásquez prefirió no decir nada, pues había comprobado que su desempeño como padre era más bien pobre.
Roberto Garzacompartió una citahace 20 días
No lo hizo: finalmente se especializó en estética y después dio el salto a la teoría literaria y escribió una tesis doctoral sobre escritores franceses recalados en México
Roberto Garzacompartió una citahace 20 días
Velásquez había nacido en la Ciudad de México, en el primer lustro de los años sesenta; Marcelo era ya del segundo lustro, pero esa diferencia estadísticamente despreciable se abría como una brecha kilométrica entre el pelo cano y la gordura de Velásquez y la altanera delgadez y el garbo furioso de Marcelo
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El matrimonio, para ella, es una variante endulzada del asesinato
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Pues sí. Vamos, no sé si soy el español, pero soy de España, sí. ¿Le habían dicho ya que vendría
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Ninguno había sobrevivido a Puerta del Aire más de seis meses seguidos, y este españolito alto y despeinado no sería el primero en conseguirlo, se veía a la legua
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Velásquez le había insistido demasiado en el peligro que suponía para la salud de un europeo el agua de la llave, compuesta por una mezcla única de materiales fecales y sustancias tóxicas, así que decidió caminar un poco
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comenzaba ya, aliado con el cansancio inherente a un viaje trasatlántico y con una noche en un hotel de quinta, a hacer estragos en su endeble anatomía de sedentario
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El «ya merito» lo fascinó particularmente, y quiso describir el ánimo de la expresión aludiendo a un ensayo de Roland Barthes; para su suerte, Velásquez fingió no escuchar el alarde y continuó con su imparable catarata de palabrería
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pero uno no escoge las armas con las que atenta contra su propio descanso
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El amarillo deslavado del reborde de las banquetas, contemplado desde el taxi, le pareció una metáfora de casi todo, aunque no hubiera sabido explicar por qué. Un tono de legalidad violada se tendía sobre las cosas, dejando un amplio margen para atrocidades sin nombre, pero también, paradójicamente, para el desarrollo de una vida disipada y sin agobios.
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a él le había costado el equilibro mental de dos semanas –al cabo de las cuales, puntualmente, conoció a Romina–
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pero el récord lo tiene Porter, un pinche profesor gringo que lleva aquí seis años y ya se casó y se divorció cuatro veces, siempre con distintas maestras de la Uni», agregó Velásquez con un dejo de envidia más que explícito)
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que siempre debió haber sabido que tenía que escribir: la historia de su amante más vivo, del más muerto, del más monstruoso de sus dolores, de su caída
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