Lucia Berlin

Manual para mujeres de la limpieza

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    Marlik Mariaudcompartió una citahace 5 meses
    Desapego, compasión, detalle específico, economía: parece que estamos en camino de identificar algunos de los rasgos más importantes de la buena escritura.
    Marlik Mariaudcompartió una citahace 5 meses
    Hemos recordado tus bromas y tu forma de mirar, sin que nunca se te escapara nada. Eso nos lo diste. La mirada.

    No el don de escuchar, en cambio. Nos concedías cinco minutos, quizá, para explicarte algo, y luego decías: «Basta».
    Silvia Santaolallacompartió una citahace 5 meses
    ¿Y si nuestro cuerpo fuera transparente, como la puerta de una lavadora? Qué prodigio, observarnos por dentro.
    Irlanda Sánchez Juárezcompartió una citahace 6 meses
    Todo lo bueno o malo que ha ocurrido en mi vida ha sido predecible e inevitable, en especial las decisiones y los actos que han garantizado que ahora esté completamente sola.
    Irlanda Sánchez Juárezcompartió una citahace 6 meses
    La única razón por la que he vivido tanto tiempo es porque fui soltando lastre del pasado.
    Itzelcompartió una citahace 6 meses
    Cuando murió nuestra madre pasamos una semana en Zihuatanejo, donde hablamos día y noche sin parar. Exorcizamos a nuestros padres y nuestras propias rivalidades, y creo que las dos maduramos.
    Vero Escobarcompartió una citahace 6 meses
    problema es que cuando vuelves a la vida normal, todas las rutinas, las marcas del día a día parecen mentiras sin sentido. Todo es sospechoso, una trampa para adormecernos, para volver a arroparnos en la plácida inexorabilidad del tiempo.
    Itzelcompartió una citahace 6 meses
    Toby, que mea y caga en bolsas, que come por un agujero en el estómago. Toby viene a abrazarme, riendo, con los brazos abiertos. Es como si estos chavales fueran la respuesta de un dios tarado a ciertas oraciones. Todas esas madres que no quieren que sus hijos crezcan, que rezan para que su crío las quiera para siempre. Las respuestas a esas oraciones fueron enviadas en forma de Tobys.
    Itzelcompartió una citahace 6 meses
    Que Dios me perdone, porque también soy mujer, pero cuando veo mujeres con esa mirada me dan ganas de abofetearlas.
    Irlanda Sánchez Juárezcompartió una citahace 6 meses
    Pobrecita, pobrecita —dice—. Ojalá hubiera sido capaz de hablar con ella. Ojalá le hubiera dicho cuánto la quería
    Itzelcompartió una citahace 6 meses
    Dios concede lagunas a los borrachos porque si supieran lo que han hecho, se morirían de vergüenza.
    Irlanda Sánchez Juárezcompartió una citahace 6 meses
    Ciudad de México hoy en día… Fatalista, suicida, corrupta. Una ciénaga pestilente. Ah, pero tiene su encanto. Hay destellos de tal belleza, ternura y color que te dejan sin aliento.
    Irlanda Sánchez Juárezcompartió una citahace 6 meses
    —Carlotta, querida…, ¿cómo piensas recoger los pedazos de tu vida?

    —No quiero ninguno de esos viejos pedazos. Simplemente sigo adelante, procuro no hacer daño a nadie.
    Mayecompartió una citahace 7 meses
    Una cosa sé de la muerte. Cuanto «mejor» es la persona, cuanto más cariñosa, feliz y comprensiva, menor es el vacío que deja su muerte.
    Mayecompartió una citahace 7 meses
    Exasperante, porque no se acababa nunca, como cuando Mishima tarda tres páginas en quitarle el kimono a la dama.
    Mayecompartió una citahace 7 meses
    Ter, en realidad no tengo ningunas ganas de morir.
    Mayecompartió una citahace 7 meses
    (Mujeres de la limpieza: aprenderéis mucho de las mujeres liberadas. La primera fase es un grupo de toma de conciencia feminista; la segunda fase es una mujer de la limpieza; la tercera, el divorcio).
    Mayecompartió una citahace 7 meses
    (Mujeres de la limpieza: como norma general, no trabajéis para las amigas. Tarde o temprano se molestan contigo porque sabes demasiado de su vida. O dejan de caerte bien, por lo mismo).
    Mayecompartió una citahace 7 meses
    DIOS, CONCÉDEME LA SERENIDAD PARA ACEPTAR LAS COSAS QUE NO PUEDO CAMBIAR.
    Mayecompartió una citahace 7 meses
    Una mañana en la lavandería me dio una llave y yo la cogí. Me dijo que si algún jueves no la veía por allí, hiciera el favor de entrar en su casa, porque querría decir que estaba muerta. Era terrible pedirle a alguien una cosa así, y además me obligaba a hacer la colada los jueves.

    La señora Armitage murió un lunes, y nunca más volví a la Lavandería San Juan. El portero la encontró. No sé cómo.

    u.u

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