Arthur Machen

La casa de las almas

Avisarme cuando se agregue el libro
Para leer este libro carga un archivo EPUB o FB2 en Bookmate. ¿Cómo puedo cargar un libro?
    Miguel Ángel Vidaurrecompartió una citahace 4 meses
    probable que se dirigieran a pasar la tarde del domingo con familiares o amigos. Y, sin embargo, me dije a mí mismo, estos dos juntos han tomado parte del gran misterio, del gran sacramento de la naturaleza, de la fuente de cuanto es mágico en el ancho mundo. Pero ¿han discernido los misterios? ¿Saben que han estado en ese lugar llamado Sion y Jerusalén? Estoy citando de un libro antiguo y extraño.
    Miguel Ángel Vidaurrecompartió una citahace 4 meses
    De esta trivial y natural circunstancia recibí una impresión de una vida monótona, trazada en líneas terribles con un patrón uniforme; de una vida sin aventura en cuerpo ni alma.
    Miguel Ángel Vidaurrecompartió una citahace 4 meses
    Machen sabía que aceptar nuestra insignificancia cósmica es alcanzar una perspectiva espiritual y finalmente darse cuenta de que sí, todo está permitido. Y de que por muy malvados o perversos que podamos ser, en algún lugar, en un reino caído en el olvido, un Dios enloquecido nos espera, burlándose… y listo para abrazarnos a todos.
    Miguel Ángel Vidaurrecompartió una citahace 4 meses
    La coherencia de sus historias y creencias no era alimentada por la fantasiosa invención de Marcel Schwob —otro devoto de Stevenson— ni Lord Dunsany ni, aún más adelante, Clark Ashton Smith. Machen no necesitaba visitar Zothique ni Bethmoora ni ninguna otra tierra lejana. Tan sólo se volvió hacia las colinas y promontorios a su alrededor: esos eternos centinelas
    Miguel Ángel Vidaurrecompartió una citahace 4 meses
    Un paganismo sobreexcitado rodeaba a Machen: los simbolistas, los decadentistas, la Aurora Dorada, el tarot, el espiritualismo y la magia egipcia estaban por todas partes en la Europa de la preguerra saciada de la moralidad victoriana, desvirgada por la industria y en busca de una realización espiritual en verdades más antiguas que la Iglesia anglicana.

    Los afanes concupiscentes de los nuevos paganos se desarrollaban en salones decorados con exquisitez; hasta la absenta tenía su santo patrono. Sir Richard Burton y John Hanning Speke delineaban la
    Miguel Ángel Vidaurrecompartió una citahace 4 meses
    Este miedo también vincula tenuemente a Machen con aquel otro gran anticuario, M. R. James, pero en su caso lo que condena a sus personajes no es la arrogancia de la erudición, sino la curiosidad y el destino. A diferencia de Machen, James aborda apariciones de tal especificidad que jamás aluden a una perspectiva más amplia. Sin embargo, ambos parecen compartir la convicción de que nuestra condena yace en nuestro pasado, en los pecados de nuestros antepasados. En “El gran dios Pan”, la fecundación y maldición de un personaje florecen en la siguiente generación. El mal nunca reposa: se está gestando.
    Miguel Ángel Vidaurrecompartió una citahace 4 meses
    Machen registró estos artículos de la fe con gran fervor, como un explorador en un solitario universo espiritual. Abandonó la seguridad de sus humildes aposentos, la santidad de su nombre verdadero y la fachada de sofisticación metropolitana para alcanzar una visión extática. Al igual que Lovecraft, creía en la naturaleza transitoria de nuestra acción en este mundo y en la ferocidad inexorable del cosmos.
    Oscar Angelcompartió una citahace 4 meses
    Mira, cualquier sábado en la tarde ve a Dick’s, en la calle Seven Sisters, menciona mi nombre y pregunta por el señor Johnston.
    Oscar Angelcompartió una citahace 4 meses
    Q. ha necesitado ir a ver a sus amigos en París”, comenzaba. “Traverse C. Handle. Alrededor de la hierba una vuelta, dos en torno a la doncella y tres más con el maple al centro
    Oscar Angelcompartió una citahace 4 meses
    Hay regiones del conocimiento a las cuales usted jamás accederá, regiones que los sabios contemplan a distancia y evitan como a la peste
    Oscar Angelcompartió una citahace 4 meses
    Supe entonces el motivo por el cual se me estremeció el corazón y mis huesos crujieron en una suerte de agonía. Al alzar los ojos mi vista había caído directamente en la última casa de la fila, y en una de las ventanas del piso de arriba apareció una cara durante una fracción de segundo: un rostro de mujer, mas no un rostro humano.
    Miguel Ángel Vidaurrecompartió una citahace 5 meses
    obstante, quien se aventura en Londres tiene una vislumbre anticipada del infinito. Existe una región pasando la Última Tule. No sé cómo fue, pero en esa famosa tarde de domingo mi amigo y yo, cuando cruzábamos Canonbury, llegamos a algo llamado carretera a Balls Pond —el señor Perch, el mensajero de Dombey e hijo, vivía en alguna parte de esa región— y luego, me parece que por Dalston, bajamos hasta Hackney, donde los tranvías, que nosotros llamamos trams y en Estados Unidos me parece que trolleys, salen en intervalos regulares hacia los confines del mundo occidental.
    SamCoca Jccompartió una citahace 6 meses
    Él sabía que hay bárbaros a nuestra puerta, ocultos en alguna parte de la oscuridad subyacente
    Ezra Gibráncompartió una citahace 6 meses
    soberanos son también, por necesidad, los más ponzoñosos, y por eso se guardan en gabinetes bajo candado
    Ezra Gibráncompartió una citahace 6 meses
    Los medicamentos más poderosos y
    Marlenecompartió una citael año pasado
    una suerte de arrebato o éxtasis del alma; un esfuerzo trascendental por sobrepasar las ataduras ordinarias. Al sobrepasarlas, también supera al entendimiento la facultad que advierte aquello que se le presenta.
    Marlenecompartió una citael año pasado
    La vida, le parecía, era una gran búsqueda de… no sabía de qué, y en el proceso de las eras una tras otra las verdaderas marcas en los caminos habían sido destrozadas o sepultadas, o el significado de las palabras se había olvidado con lentitud; una tras otra las señales se habían estropeado, las verdaderas entradas habían sido cubiertas por maleza tupida, el propio camino había sido desviado de las alturas a las profundidades, hasta que por fin la raza de peregrinos se convirtió en una herencia de picapedreros y cavadores de zanjas de un camino que llevaba a la destrucción —si es que conducía a algún lado—.
    Gaby TeDecompartió una citael año pasado
    Hay regiones del conocimiento a las cuales usted jamás accederá, regiones que los sabios contemplan a distancia y evitan como a la peste, y hacen bien. Pero yo he entrado en ellas
    Gaby TeDecompartió una citael año pasado
    La cara ennegrecida, la espantosa forma sobre la cama, derritiéndose y cambiando ante tus ojos de mujer a hombre, de hombre a bestia y de bestia a algo peor que una bestia, todo el extraño horror que presenciaste poco me sorprende.
    Gaby TeDecompartió una citael año pasado
    soy como un viajero que se asomó a un precipicio y reculó lleno de miedo. Lo que sé es bastante extraño y bastante horrible, aunque más allá de mi conocimiento hay profundidades y horrores todavía más pavorosos, más increíbles que cualquier historia contada una noche de invierno alrededor del fuego.
fb2epub
Arrastra y suelta tus archivos (no más de 5 por vez)