Martha Riva Palacio Obón

Buenas noches, Laika

Desde la tarde en que Marina irrumpió en la fiesta de Iker con su vestido y lápiz labial rojos, Sebastián no ha vuelto a verla. Su banca vacía lo ha inquietado durante una semana, hasta ese lunes en que el director solucionó el misterio. A partir de este momento, Sebastián buscará completar la imagen borrosa que tiene de ella.
97 páginas impresas
Publicación original
2014

Opiniones

    Mariana Buciocompartió su opiniónhace 9 meses
    👍Me gustó
    🔮Profundo
    🎯Justo en el blanco
    🚀Adictivo
    🐼Adorable
    💧Prepárate para llorar

    No tengo palabras, es hermoso. Quiero dárselo a todos los adolescentes del país.
    En mi adolescencia, al igual que Sebastián, viví la muerte de una persona cercana, la gente creía que por mi edad no entendería... tal vez el luto habría sido mas amable de haber tenido un libro como éste.

    Judith Cortéscompartió su opiniónhace 6 meses
    🔮Profundo
    💧Prepárate para llorar

    Desde que sabemos que le pasa a Marina es imposible que no se te forme un nudo en la garganta, Sebastián sonaba muy egocéntrico pero hay que tener en cuenta que solamente era un niño confundido intentando encontrar las respuestas que le fueron negadas porque no lo creían lo suficientemente capaz para entenderlas, por lo cual, tanto niños como adultos deberían leer este libro para entender la importancia de la salud mental. En cuanto a Laika, nuestra perrita astronauta, no me imagino la angustia que debió sentir de saberse sola en un lugar desconocido, pero sin duda, estoy segura que ahora ocupa un lugar especial en el universo.

    Ana Saenzcompartió su opiniónhace 4 meses
    👍Me gustó
    🔮Profundo
    🎯Justo en el blanco
    🚀Adictivo

    Martha me sorprende con su capacidad para tratar el tema del suicidio entre las jóvenes y su complejidad

Citas

    Judith Cortéscompartió una citahace 6 meses
    Un sí que no era sí ni no, sino un caos en dos letras.
    Judith Cortéscompartió una citahace 6 meses
    Como muchos en esa época, mi madre consideraba que los trastornos emocionales eran un mal hábito que se erradicaba con disciplina y una dieta sana. Si el cuervo oscuro de la melancolía se comía tus ojos era porque tú lo querías.
    Judith Cortéscompartió una citahace 6 meses
    Aturdido, alcé mi rostro hacia la Luna llena y me transformé en hombre lobo. Acompañado por los perros de la cuadra, aullé hasta que me callaron los vecinos.

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