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Simon Biallowons

    b1783357107compartió una citahace 2 años
    De este modo, quiero desear a todos los lectores y lectoras la bendición de Dios, expresándola con una oración: «Dios bueno y misericordioso, bendice a quienes la crisis del coronavirus ha arrancado de sus vidas habituales para que se sientan amparados y protegidos por Tu Bendición en la inseguridad que caracteriza nuestra sociedad. Penetra en ellos con Tu Bendición para que a pesar de todo el peligro exterior lleguen a la armonía consigo mismos, para que estén en paz consigo mismos a pesar de toda la intranquilidad exterior. Bendícelos para que se conviertan en bendición para los demás. Que Dios arroje la luz de su bondadoso rostro sobre vosotros y os conceda Su Paz. Amén»
    b1783357107compartió una citahace 2 años
    No es en vano que la Regla benedictina comience en el Prólogo con estas palabras: «Escucha, hijo, estos preceptos de un maestro, aguza el oído de tu corazón, acoge con gusto esta exhortación de un padre entrañable y ponla en práctica. […] Quien tenga oídos, oiga lo que dice el Espíritu a las congregaciones».3 Karl Rahner habla del «oyente de la palabra» y muestra de este modo la importancia existencial que la escucha tiene para el ser humano. Podría darse la vuelta al viejo dicho «quien no quiere escuchar, debe sentir»: «quien no quiere escuchar, no sentirá». La escucha de uno mismo y de los otros es esencial para la compenetración con la propia alma y con los otros. Quien no escucha, no siente y está desprovisto de toda apertura a la emocionalidad, lo cual se muestra de modo especial en el caso de una estrecha vida en común.
    Precisamente ahora tenemos la oportunidad de volver a ejercitar la escucha de las preocupaciones y de las necesidades, pero por supuesto también de los deseos, de las metas y de los sueños. Preguntémonos ahora dónde nos sentimos en casa, preguntemos a nuestras parejas o a nuestros hijos cuáles son sus sueños. Quizá esto permita que los otros dejen de rumiar
    b1783357107compartió una citahace 2 años
    Nosotros, los monjes, tenemos también que estar dispuestos a hacer cosas, debemos «orar y trabajar, y leer», debemos hacer aportaciones a la comunidad. No en el sentido de que un hermano sea solo de valor si es especialmente capaz de hacer cosas; no se trata de eso. Sin embargo, como parte de la comunidad, por supuesto también debe contribuir con su parte, de acuerdo con sus talentos
    b1783357107compartió una citahace 2 años
    San Benito captó esto en la siguiente precisa frase del capítulo XLVIII de su Regla: «La ociosidad es enemiga del alma».
    Lo que sirve en general para la vida puede ser ahora incluso de mayor importancia: el no hacer nada no hace bien a los seres humanos
    b1783357107compartió una citahace 2 años
    No debemos definirnos solo por lo que hacemos, pero es propio de los seres humanos que lleven a cabo actividades para alcanzar logros. Hoy, la expresión «sociedad del éxito» tiene una connotación negativa, es casi una palabra malsonante. Pero la capacidad de éxito es propia del ser humano. Tengo la experiencia, en la escuela, de alumnos que se exigen, ya sea en el deporte o en la música, y que de este modo se desarrollan como seres humanos. Aprenden a hacer frente a las adversidades, a no ser dependientes, al menos no de manera duradera, siguen la senda de sus talentos. Hoy podemos encontrar muchas posibilidades de ser activo, de crear, precisamente porque todo está muy limitado. Que los jóvenes se ocupen de la compra de los mayores, que los maestros, de manera voluntaria, den apoyo escolar por correo electrónico o videoconferencia, que las parroquias ofrezcan servicios telefónicos de ayuda; la actividad, echar una mano, hacer algo, en vista de la crisis, nos prepara contra la parálisis de la ociosidad
    b1783357107compartió una citahace 2 años
    El segundo criterio de la Regla habla de obediencia
    b1783357107compartió una citahace 2 años
    Sin embargo, en tiempos de crisis, la observancia de reglas sensatas es decisiva, como estamos observando con toda claridad
    b1783357107compartió una citahace 2 años
    Este tipo de obediencia solo será grata a Dios y dulce para los hombres cuando se ejecute lo mandado sin miedo, sin tardanza, sin frialdad, sin murmuración y sin protesta»
    b1783357107compartió una citahace 2 años
    se trata también de soportar las adversidades a la hora de lidiar con situaciones complicadas, de querer lograr algo
    b1783357107compartió una citahace 2 años
    La fraternidad es lo que nos mantiene unidos»
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